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Se ha dividido el país en diversa
zonas para hacer un recorrido completo: en primer lugar
la capital, Argel y sus alrededores; a continuación
la Kabilia, el Nordeste y Noroeste
argelino y por último el Sahara Argelino.
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ARGEL Y SUS
ALREDEDORES
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Su nombre en árabe es El Djazair.
Es una ciudad que se remonta a los períodos fenicio
y romano (Icosium era su nombre). Es en el siglo X cuando
pasa a llamarse con el nombre actual. Con los otomanos
en el siglo XVI alcanza gran auge y se construye la
Gran Kasbah o Alcazaba en la colina, la residencia del
Bey.
La Alcazaba es el centro histórico,
conformado por estrechas calles para protegerse del
sol y casas al estilo de las romanas, casas de altos
muros con patios porticados interiores. La vista desde
lo alto de la fortaleza es espléndida.
El mejor punto para iniciar el recorrido
es la Plaza de los Mártires, al extremo
norte del paseo marítimo. La Gran Plaza sirve
de terminal para los autobuses urbanos. Muy cerca de
aquí se encuentra la Mezquita de la Pesquería
y el Mercado de Chaat con sus zocos abarrotados.
Sin salir del centro se puede visitar el Museo de
Arte y Tradiciones Populares, escondido en las recónditas
calles que hay tras la Mezquita de Ali Bitchin.
Está ubicado en un antiguo palacio que se le
atribuye a Barbarroja y que tras la ocupación
francesa fue el primer ayuntamiento de la ciudad. En
él además de contemplar la artesanía
local se puede apreciar su excelente artesonado. Se
puede disfrutar también en esta zona de un baño
en Hammam Sidna, el baño más antiguo
de Argel, todavía en activo. Siguiendo en la
alcazaba, pero ahora disfrutando del silencio y lejos
del bullicio, a la sombra de las higueras puede admirarse
un pequeño cementerio musulmán, el Cementerio
de las Princesas.
El centro de la ciudad se asoma a
la bahía y está rodeado de montañas
lo que le proporciona un enclave ideal. En pleno centro
merece la pena visitar el Edificio de Correos,
de estilo neoárabe con arcos y bellos mosaicos,
y la calle peatonal Ben M'Hidi Larbi, la más
comercial de Argel. Al suroeste de aquí se encuentra
el Barrio de Mustafa donde se puede visitar el
Museo del Bardo que exhibe una extraña
muestra mezcla de prehistoria y etnografía. Cerca
está ubicado el Museo Nacional de Antigüedades
Clásicas y Musulmanas que albergan las esculturas,
mosaicos y bronces encontrados en Argelia.
Al sur, en el Barrio del Hamma
se encuentra el excelente Museo Nacional de Bellas
Artes, importante sobre todo por la colección
de pintores orientalistas del XIX.
Ya fuera de Argel, hacia el oeste,
por la carretera de la costa se llega a Tipasa,
donde se pueden admirar unos de los monumentos romanos
más impresionantes del país. Cuenta, además,
con una basílica cristiana, una necrópolis
y un museo, sin olvidar las solitarias calas de su costa.
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LA KABILIA
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Esta es una zona que apenas llama la
atención, pues el turista que llega a esta área
tiene como objetivo descubrir el Sahara.
La Kabilia es una cadena montañosa
que se extiende desde Argel hasta Djidjelli y se divide
en dos partes: la Grande hasta Bejaia y la Menor de
Bejaia a Djidjelli. Toda la zona destaca sobre todo
por sus paisajes. La zona de la Cabilia Menor,
conocida como la Cornisa de la Cabilia, es una de las
costas más accidentadas y bellas del norte de
Africa.
Quizá lo más conocido
de la Kabilia sea Beni Yenni un grupo de siete
pueblos famosos por sus joyas de oro y plata.
La capital de la Gran Cabilia es Tizi
Uzu, sin gran atractivo turístico. Es desde
aquí y con dirección a Bejaia donde
se descubren bellos paisajes como el Valle de
Suman.
En el interior se encuentran ciudades
como Djemila, la antigua ciudad romana de Cuicul,
fundada por el emperador Nerva, de la que aún
quedan numerosos restos y muy bien conservados. Se pueden
ver el anfiteatro, el foro, el capitolio, las termas,
etc. A la entrada de las ruinas se halla el museo que
conserva mosaicos encontrados en la zona.
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EL NORDESTE
ARGELINO
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Un poco más allá está
Constantina, la antigua residencia de los reyes
Númidas, ubicada en las escarpadas Gargantas
de los Rhumel. Alejandro Dumas cuando en el siglo XIX
viajó hasta allí, la describió
como "Un nido de águila colgado en la cima
de un risco". La parte más importante de
la ciudad está construida sobre una estrecha
franja de tierra.
La ciudad tiene dos plazas la Plaza
de los Mártires y la Plaza del 1 de Noviembre;
desde esta última y siguiendo por el Bulevar
Zighout Youcef que discurre al borde del precipicio,
se llega al puente colgante de Sidi M'Cid, a 175 metros
de altura sobre el fondo de la garganta.
En el centro de la ciudad antigua
se halla el Palacio de Ahmed Bey donde en 1865 se alojó
Napoleón III, hoy abandonado. Se pueden visitar
también la Mezquita de Souk Ghezal, el Museo
de Antigüedades Romanas y la Universidad.
Un poco al sur de Constantina se localiza
la ciudad de Timgad, ciudad fundada por el emperador
Trajano, cuyas impresionantes ruinas fueron descubiertas
casualmente por un viajero inglés.
Volviendo hacia el norte aparece Annaba,
la antigua Hipona, cuna de San Agustín, de la
que quedan algunas ruinas sin importancia.
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ORÁN
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Orán es la segunda ciudad
del país en número de habitantes. Es relativamente
nueva, fundada en el siglo X por árabes andaluces.
Estuvo ocupada por los españoles desde principios
del XV hasta el año de 1792 que la abandonaron
debido a un terremoto ocurrido dos años antes.
Después gobernaron los turcos hasta que en 1831
llegan los franceses. Como lugares interesantes para
visitar se encuentran la parte antigua y el Pueblo Español,
y por encima de éste la Fortaleza de Santa Cruz,
el punto más alto de la ciudad.
Siguiendo hacia el sudoeste de Oran
está la ciudad sagrada de Tlemcen, una
mezcla de arte e historia. Los almohades construyeron
la Mezquita en 1136 destacando por elementos propios
como la decoración del mihrab con arco de herradura
y la bóveda calada del arte musulmán.
Al lado se halla uno de los mejores museos. Por último,
nada mejor que realizar un recorrido por la ciudad antigua
de Mansurah.
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EL SAHARA
ARGELINO
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Es el gran reto que Argelia ofrece
al viajero: cruzar el desierto del Sahara, el mayor
del planeta. El desierto ocupa el 85 % del territorio
nacional y en el sólo viven un 10 % de la población
total de Argelia. Se trata de un viaje para gente con
ganas de aventura.
Ain Sefra es el acceso desde
el noroeste y se encuentra en las montañas del
Atlas Sahariano; posee unas interesantes pinturas y
grabados rupestres.
Dirigiéndose al sudoeste aparece
uno de los más bellos oasis, Taghit, con
un palmeral que se extiende a lo largo del río,
y también el paisaje de dunas.
Siguiendo la ruta hacia el Tanezruft
se llega a Benni Abbes donde está la Gran
Duna con 300 metros de altura desde donde se puede ver
el Gran Erg Occidental. También se puede
ver uno de los museos más completos del Sahara.
De aquí se llega a Timinum, el oasis más
bonito de la zona donde se pueden encontrar las "rosas
del desierto" en el desecado Lago de
Sebka.
Siguiendo por la ruta que parte desde
Timinum aparece el Golea que tiene como
lugares de interés el Ksar El Menia, con un pequeño
castillo, el Mercado y la Ermita del Padre Foucauld.
Además, se pueden adquirir tapices, mantas y
albornoces a muy buen precio.
Pero la ciudad más importante
de todo el recorrido sahariano es Ghardaia donde
podemos visitar la Gran Mezquita, con forma de fortaleza
por sus robustos muros, el Museo que se centra sobre
todo en la etnología y el folklore de M'Zab,
la confederación santa formada por Ghardaia,
Beni Izguen, Melika, El Atteuf y Bou Noura.
Desde el Golea, dirigiéndose
hacia el sur a través de la Meseta de Tademait,
a unos 400 kilómetros se encuentra la ciudad
de In Salah, la última antes de llegar
a Tamanrasset que es la base para recorrer las
Montañas de Hoggar, un viaje obligado.
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