La población de Costa de Marfil
es abierta y comunicativa. El haber realizado la transición
hacia la independencia pacíficamente y que la
influencia francesa se haya mezclado con las costumbres
tradicionales africanas creando una rica cultura propia,
ha contribuido a que los odios interraciales no hayan
tenido lugar en este hermoso país. Así,
junto a una población blanca conviven distintos
grupos étnicos que engloban diferentes tribus.
Destacan los Akan que comprende a las etnias
Agni-Baulé, Ashanti y Abron
entre otras y están situados en el centro y este
del país; los Mandé que habitan
el centro y el norte y agrupan a los Diola, Bambara,
Dan o Yacuba; los Voltaicos en
el norte conformados por los Senufo y los Lobi;
los Kru en el sur y oeste; y los Kua en
la costa oriental con clanes de los Abé,
Aburé y Ebrié entre otros.
Entre las costumbres más curiosas
que se encuentran en las diferentes culturas está
la de la danza de los puñales (llamadas
"niñas serpientes"), que consiste en
un rito practicado por niñas de unos siete u
ocho años escogidas por el Simbo por su agilidad,
ligereza e inteligencia, y que son lanzadas al aire
sobre un cuchillo. En el último momento el cuchillo
es retirado y las niñas no sufren ningún
daño. Este "Ritual de la Serpiente"
es practicado tanto por los Dan como por los Gueré.
El Simbo es el padre del ritual, quien separa a estas
niñas de sus hogares a partir de los cuatro años
para iniciarlas.
Por su parte las curanderas de
Tengouélan, practican una magia curiosa que
les permite acceder a la adivinación. Tras una
larga marcha se reúnen en un lugar sagrado donde
llaman a los espíritus envueltas en un polvo
blanco y concentradas en una danza magnífica.
El pueblo de Costa de Marfil tiene
una esperanza de vida de unos 56 años, 60 de
cada 100 adultos están alfabetizado, todo un
récord dentro de África.
La población actual, según
censo de 1997, asciende a 14.986.000 habitantes. En
Abdiján se concentran cerca de 3.000.000 de personas.