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EGIPTO
- SITUACIÓN Y GEOGRAFÍA
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LOCALIZACIÓN
GEOGRÁFICA
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Egipto tiene una extensión
de 1.001.449 kilómetros cuadrados. Tiene fronteras
al este con Israel y el Mar Rojo, al sur con Sudán,
al oeste con Libia y al norte con el Mar Mediterráneo.
Egipto es un país eminentemente
desértico. El desierto de Libia (por el oeste),
que en realidad es el desierto del Sahara, se caracteriza
por sus finas arenas e inmensas dunas. En cambio, por
el este, el desierto se mantiene, pero con un aspecto
totalmente diferente en un terreno seco y desolado en
el que se erigen una sucesión de rocas calcinadas
por el sol conocidas como Cordillera Arábiga
o Desierto Arábigo. También la Península
del Sinaí, al oeste del país entre los
golfos de Suez y Aqaba, es muy árida. En ella
se encuentra el Monte Sinai y el Monte Catalina, este
último con 2.642 metros de altitud, siendo el
más alto del país.
En medio de este espectáculo
desértico, en el que solo la impresionante belleza
de la desolación es capaz de ofrecer, se produce
un milagro: de la nada surge un precioso e inolvidable
vergel. El responsable de esta belleza es el Nilo, el
río más largo del mundo con 6.671 kilómetros.
Las crecidas anuales proporcionan un limo que alimenta
las tierras circundantes, proporcionando un excelente
abono que produce cosechas abundantes en los cultivos
y una exuberante vegetación en sus orillas. El
cauce del río oscila entre los 15 y 20 kilómetros
en la zona del valle, alcanzando los 250 kilómetros
en la región conocida como Delta del Nilo (con
forma de abanico), formado por innumerables brazos en
los que se divide la corriente, dando lugar a una extensa
llanura de terrenos cultivables. En esta zona se concentra
un alto porcentaje de la población de Egipto.
El clima de Egipto es muy caluroso
y húmedo. Las temperaturas oscilan entre los
48 y 50 grados centígrados en pleno desierto
y entre los 26 y 27 grados en la zona del Delta en los
meses de verano. En la temporada de invierno las temperaturas
se sitúan entre los 14 y 15 grados centígrados
en todo el país. Son habituales las tormentas
de arena, muy peligrosas, ya que la oscuridad que producen
es total, además de que la arena lo cubre prácticamente
todo haciendo el aire casi irrespirable.
No podemos olvidar el Canal de Suez
que sustituye al istmo natural que unía, miles
de años atrás, Africa con Asía.
Su construcción se inició en 1859 y diez
años después se abrió a la navegación.
Tiene 161 kilómetros de longitud y entre 70 y
125 metros de ancho.
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FLORA
Y FAUNA
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Egipto es un país en el que
se mezclan el desierto y una exuberante vegetación,
lo que provoca un contraste paisajístico muy
estimulante.
En medio de tórridas arenas
y calcinadas rocas los oasis ofrecen un refugio paradisíaco.
Llenos de palmeras y rodeando la única fuente
de agua que se puede encontrar en la inmensa nada, se
convierten en pequeños paraísos. El dorado
y el verde intenso resaltan con fuerza ofreciendo un
espectáculo impresionante. En los oasis se pueden
probar deliciosos dátiles que seguramente algún
nativo le ofrecerá recién bajado de las
palmeras. A parte de palmeras abundan las plantas de
tamaño medio y diversas especies de flores.
Las flora de Egipto tenía dos
especies emblemáticas: la flor del loto y el
papiro. Desgraciadamente el loto ha desaparecido por
completo y a pesar de que todavía se pueden encontrar
papiros en el Delta, esta planta ha desaparecido en
el resto del curso del río. La vegetación
espontánea sólo se da en el Delta del
Nilo, la zona más fértil donde se pueden
admirar acacias robinias, eucaliptos, mangos y ficus.
También en esta zona se pueden ver grandes extensiones
de algodonales, cereales, caña de azúcar
y cacahuetes. Abundan olivos y melocotoneros, sobre
todo en la Península del Sinaí, mientras
que en las zonas de regadío crecen hibiscos,
adelfas, buganvillas y fragantes jazmines.
La fauna de Egipto no se caracteriza
por su variedad. Por supuesto, los camellos y dromedarios
forman una estampa habitual del paisaje, en un país
con gran extensión de desierto. Además
de estos animales, acostumbrados a la escasez de agua,
se pueden ver especies venenosos típicas de las
zonas desérticas como los escorpiones, la víbora
cornuda o las serpientes najas conocidas con el nombre
de "aspid" por haber causado la muerte a la
mítica Cleopatra. También son frecuentes
los escarabajos egipcios (según creencias populares
signo de buena suerte, además de prevenir contra
el "mal de ojo") y la langosta migratoria,
cuya plaga es temida por cualquier agricultor.
En Egipto se pueden contemplar, además,
ibis, chacales, zorras, búfalos, linces y cocodrilos,
uno de los animales más temido y a la vez más
respetado por los egipcios a lo largo de toda su historia.
Estos reptiles, que pueden alcanzar hasta los 10 metros
de longitud, ofrecen un bello espectáculo cuando
dormitan a orillas del Nilo y, sobre todo, cuando se
sumergen en el río, al transformarse en uno de
los animales más rápidos, sigilosos y
peligrosos del mundo.
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