La Antigüedad
Egipto es conocido en todo el mundo,
sobre todo, por la corte de sus antiguos faraones y
por sus magníficas y enigmáticas pirámides.
Habitado desde el Paleolítico en el año
4.000 a.C. Egipto ya estaba dividido en reinos que fueron
unificados por Menés, el primer rey del alto
y bajo Egipto. A éste le siguieron treinta dinastías
de faraones que se sucedieron hasta el 31 a.C. año
en que murió Cleopatra por la picadura de un
aspid.
Estos 3.969 años se dividen
en distintos periodos:
* Imperio Antiguo (desde la
dinastía I hasta la X). Sus faraones más
representativos fueron Keops, Kefrén y Micerinos
que dejaron su recuerdo en las pirámides de Gizeh.
* Imperio Medio (de las dinastías
XI a la XVII). Destaca por las construcción hidraúlicas
de enormes proporciones y por el desarrollo de la burocracia
alrededor de los faraones.
* Imperio Nuevo (1580-525 a.C.).
Este periodo se desarrolla bajo el mandato de nueve
dinastías. Ramses III consigue expulsar a todos
los pueblos invasores. A partir de la dinastía
XXI comienza la decadencia sufriendo continuas guerras
que sometieron a los egipcios a la dominación
de libios, etíopes y asirios. Con la dinastía
XXVI se recupera la independencia y llegan nuevos tiempos
de prosperidad.
* Período Persa (de las
dinastías XXVII a la XXX). Egipto fue conquistado
por los persas hasta la conquista de Alejandro Magno
en el 332 a.C. fundador de la mítica Alejandría,
ciudad que pasaría a ser el centro de la vida
egipcia con un elevado nivel cultural y artístico
de claras influencias griegas.
Romanos y Arabes
Con la muerte de Cleopatra y la dominación
de Egipto por parte del Imperio Romano, el país
pierde su antiguo esplendor pasando a formar parte del
Imperio Bizantino (395 d.C.). En el año
640 d.C. Egipto es conquistado por los árabes,
adoptando su religión, cultura y lengua. El país
se convierte en el centro del Islam bajo el gobierno
de los famitíes. El célebre Saladino consiguió
extender el territorio de Egipto hasta Siria, Mesopotamia
y Africa Septentrional.
Mamelucos, Franceses e Ingleses
Desde el año de 1250 hasta
el siglo XVIII los mamelucos gobernaron el país.
Napoleón pone fin a esta presencia al vencerlos
en 1801. Con la victoria de Mehmet Alí en 1811
se consigue que Egipto se convierta en un principado
hereditario, hecho que provoca una importante renovación
civil y económica a la que se une Sudán.
El nieto de Saladino, Ismail, gobierna de 1863 a 1873
potenciando la influencia anglofrancesa y obras de gran
envergadura como el Canal de Suez, inaugurado
en 1869. Estas medidas, contrariamente, empobrecen a
la población, dando lugar a revueltas civiles,
sofocadas con la dominación inglesa en 1882.
Egipto pasaría a convertirse en protectorado
en el año 1914.
De la Independencia a la República
Egipto alcanza su independencia en
1922. Sin embargo, el país seguía dependiendo
económicamente de Gran Bretaña ya que
ésta controlaba el tráfico del Canal de
Suez, además de otros privilegios civiles y políticos.
Durante la Segunda Guerra Mundial
el país fue ocupado por fuerzas fascistas que
fueron desalojadas con ayuda de los ingleses en 1942.
Al acabar la guerra y gracias a su apoyo otorgado a
los aliados, Egipto consigue una posición muy
sólida entre los Estados de la Liga Arabe,
participando activamente en las operaciones contra Israel
de 1948. Los reveses de esta participación unidos
a la escasa popularidad del rey Faruk dan como resultado
el golpe de estado de 1952 del que surge la República
de Egipto bajo la presidencia del general Naguib.
Esta presidencia solo dura dos años, Naguib es
sustituido por Nasser que en 1956 consigue nacionalizar
el Canal de Suez, provocando la intervención
armada anglofrancesa y la ocupación de la Península
del Sinaí por tropas israelíes. Este conflicto
se resuelve favorablemente para Egipto, gracias a la
mediación de la Organización de Naciones
Unidas. El país inicia un acercamiento con la
antigua URSS y establece pactos políticos con
Siria que se alargarían hasta 1961, fecha en
la que Siria decide dar fin a la unión.
La Década de los 60
Egipcios e israelíes vuelven
a enfrentarse militarmente en 1967 con un resultado
desfavorable para Egipto. El conflicto finaliza gracias
a un armisticio firmado con la intervención de
la ONU. Las relaciones con la URSS se estrechan con
el fin de conseguir más fuerza, tanto en el terreno
militar como en el diplomático, a la hora de
afrontar una posible negociación con Israel.
Nasser fallece repentinamente en 1970 siendo su sucesor
Anuar el-Sadat.
Los Últimos Años
El nuevo presidente de la República
de Egipto da un vuelco a la política, sobre todo
en sus relaciones con la URSS, expulsando en 1972 a
20.000 asesores soviéticos que se encontraban
en el país. En 1973 emprende una nueva ofensiva
contra Israel que finaliza tras una tregua propiciada
por las grandes potencias mundiales y en la que se firma
un acuerdo de compromiso con Israel por el Sinaí
y se reabre el tráfico marítimo a través
del Canal. Poco a poco Anuar el-Sadat va alejándose
de la Unión Soviética y acercándose
cada vez más a Estados Unidos, Gran Bretaña
y Francia. Este acercamiento da sus frutos en 1978 con
la firma de los acuerdos de Camp David, por los
que Israel y Egipto firman la paz con el beneplácito
de los Estados Unidos. El asesinato de Sadat en 1981
no consiguió acabar con esta política
de no agresión ya que Hosni Mubarak, que
asumió el gobierno al año siguiente, ha
mantenido la misma línea hasta nuestros días.
De hecho, durante la Guerra del Golfo, Egipto condenó
la invasión de Kuwait por parte de las tropas
irakíes, posicionándose en un papel intermediario
entre los países árabes y las grandes
potencias mundiales. Posición que se ha visto
reforzada tras el atentado que sufrió el presidente
Mubarak en 1995 y que ha supuesto el apoyo incondicional
de los egipcios hacia su presidente.