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EGIPTO, CUNA DE CIVILIZACIÓN
Egipto es el país más
desarrollado turísticamente del continente africano.
Se trata de una zona que, dentro de sus posibilidades,
vive de cara al turismo (uno de sus principales ingresos),
lo que hace que el viajero tenga pocos problemas a la
hora de disfrutar de sus maravillas monumentales y naturales.
Pero, contrariamente a lo que pueda parecer, Egipto
guarda bellos rincones en los que las multitudes no
son tan frecuentes.
Egipto es vida a raudales, desde la
nada más absoluta del desierto, pasando por la
"fuente de la vida", El Nilo, hasta la vorágine
de ciudades en las que se mezclan diferentes culturas,
tradiciones y costumbres. Egipto es, además,
sinónimo de pirámides, de Valles Sagrados,
de tumbas sin profanar, de tierras donde Dios habló
por primera vez al hombre, de bellos, apacibles y desconcertantes
oasis y de reservas naturales privilegiadas. Egipto
es el lugar donde las expresiones del hombre se transformaron,
quizá por primera vez, en civilización,
en cultura, en sociedad.
Para descubrir estas bellezas no hace
falta ser arqueólogo ni poseer profundos y completos
conocimientos de antiguas culturas. Solo se requiere
de un espíritu abierto para contactar con las
emociones originales que posibilitaron una de las civilizaciones
más fascinantes del mundo.
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