Egipto conserva las huellas de una
civilización que fascina enormemente aún
hoy en día, la faraónica, con una antigüedad
de 5.000 millones de años. Hemos dividido el
país en 6 zonas. Iniciaremos nuestro recorrido
por El Cairo, la capital del país, para
trasladarnos después a la zona conocida como
Alto Egipto, donde visitaremos Luxor y Assuán,
entre otras poblaciones. De aquí viajaremos hacia
Alejandría y el Delta del Nilo, para continuar
por el Canal de Suez y la Península
del Sinaí. Concluiremos nuestro viaje por
un breve recorrido por los principales Oasis de Egipto.
EL
CAIRO
La capital egipcia es conocida
por los habitantes del país como Um al Dunya,
la "Madre del Mundo", ya que en ella se encuentran
muestras de una de las principales culturas del mundo.
El recorrido puede iniciarse por las maravillosas pirámides,
símbolo del país.
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PIRÁMIDES
Y OTROS RESTOS FARAÓNICOS
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De las Siete Maravillas del
Mundo las Pirámides de Egipto son las únicas
que han conseguido sobrevivir al paso del tiempo. Contemplar
estas construcciones es realmente impresionante, a pesar
de haberlas visto numerosas veces en televisión,
fotografías y publicaciones nada es comparable
con disfrutarlas al natural. Si, además, se piensa
en cómo fueron construidas y cuántos esclavos
fueron necesarios para mover los bloques de piedra y
subirlos hasta la cima, el sentimiento de respeto y
asombro es inevitable.
Gizeh
El conjunto más representativo
y quizá más famoso en todo el mundo es
el de Gizeh en el que se pueden contemplar:
* La Pirámide de Keops.
Tenía una altura original de 150 metros lo que
la convierte en la más alta del mundo. Estaba
compuesta por más de dos millones de bloques
de piedra de 2 toneladas y media de peso cada una. Está
prohibido escalar hasta la cima (además de ser
francamente peligroso), por lo que aunque se lo ofrezcan
no acepte. Sin embargo no dude en penetrar en su interior,
siempre acompañado de un guía, para admirar
las galerías y el techo saledizo. Muy cerca de
la pirámide se encuentran el Templo Mortuorio
de Keops, el Museo del Barco Solar y la única
tumba del Imperio Antiguo que no ha sido profanada,
la Tumba de la Reina Hetepheres.
* La Pirámide de Kefrén.
Es la mejor conservada de este complejo, conservando
aún la capa caliza del exterior que recubre el
granito rosado. Se pueden visitar las dos cámaras
mortuorias y el sarcófago vacío.
* La Pirámide de Micerinos.
Es la más pequeña de las tres y la que
ha sufrido mayores saqueos. Junto a estas pirámides
se levanta imponente la Esfinge de cabeza humana
y cuerpo de león que se construyó teniendo
como base formaciones rocosas naturales a las que se
añadió piedra pulida. Se cree que representaba
a alguna deidad aunque no ha podido saberse a ciencia
cierta de quién se trataba. Su estado no es el
ideal ya que ha sufrido deterioros muy serios, debido
al turismo masivo y la degradación del medio
ambiente. A pesar de ello sigue siendo majestuosa.
* Las Pirámides de
Dashur, con la Pirámide Negra, denominada
así porque al desprenderse la piedra caliza dejó
al descubierto un color oscuro, la Pirámide Inclinada
cuya inclinación varia de 54 a 43 grados y la
Pirámide Roja en cuya construcción se
emplearon vigas de cedro que aún pueden contemplarse
ya que es la mejor conservada.
* La Necrópolis de
Saqqara. En ella se erige la Pirámide Escalonada
de Zoser, la más antigua de todas, ubicada en
un recinto donde, además, se pueden contemplar
santuarios y patios. También se encuentran en
esta necrópolis la Pirámide de Unas, los
restos del Monasterio de San Jeremías, las Tumbas
de Mereruka y Kagemmi, del 2345-2333 a.C., la Pirámide
de Teti con bellos grabados de la vida egipcia de aquella
época tallados en su interior, Serapeum, catacumba
dedicada a Apis, el toro sagrado y la Pirámide
Escalonada de Sejmhet.
Hacia el sur, únicamente accesibles
a pie, en vehículos todoterrenos, camellos, caballos
o burros, se pueden visitar las Pirámides
de Pepi I y Pepi II, las de Yedkare Isesi
y la de Iserkare Jenyer. No olvide visitar en
Menfis el Coloso de Ramsés.
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EL
BARRIO ANTIGUO
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El recorrido por la ciudad de El Cairo
se puede iniciar por la Babilonia Cristiana,
que no hay que confundir con la Babilonia de Mesopotamia,
también conocido como el Barrio Copto.
En la actualidad es uno de los centros de reunión
de los egipcios y una de las zonas más antiguas
de la ciudad. Aún se conservan una fortaleza
grecorromana y persa, dos monasterios aún habitados,
el de San Mercurio y el de San Jorge,
hermosas iglesias como las de San Sergio, San
Baco, Santa Bárbara con reliquias
de varios santos, San Cirilo y Santa María,
maravillosa iglesia colgante. Todas estas iglesias son
de culto copto aunque durante las celebraciones de Semana
Santa acogen a numerosos católicos. Están
controladas por la Organización de Antigüedades
Egipcias que cuida de su restauración y limpieza.
La mayoría de ellas reúnen elementos antiguos
con modernos y cuentan con pequeños tesoros procedentes
del Museo Copto.
El Museo Copto es otro punto
de interés esencial en esta parte de la ciudad.
En el se expone una excelente colección de esta
religión, objetos de culto, trajes, manuscritos,
tallas de madera y marfil y una recreación de
una casa copta. La pieza estrella son los Códices
de Nag Hamadi, 1.200 papiros encuadernados del siglo
VI.
También merece la pena ver
la sinagoga de Ben Ezra que fue en sus orígenes
una iglesia cristiana vendida a los judíos egipcios
en el siglo XII. No deje de visitar el Cementerio
Rabínico, situado a cinco kilómetros
de esta sinagoga.
En la parte oriental de esta zona
se ubica Fustat, la primera capital árabe
denominada en sus orígenes como Misr. Conserva
restos de un sistema de almacenaje de agua y desagüe,
cimientos de casas y miles de objetos, los más
valiosos se encuentran en el Museo Islámico.
Cercanas se levantan dos mezquitas
de gran interés, la Mezquita de Amr Ben al
As, del 641, la más antigua de la ciudad
y la primera de todo el continente africano y la de
Ben Tulum, construida entre el 876 y el 879,
destacando por sus alminares en forma de espiral que
revelan las influencias del Califato de Bagdad. A un
costado de esta mezquita se localiza el Museo Gayer
Anderson en cuyos dos edificios del siglo XVII se
exponen objetos de árabes en una gran casa con
sala de recepción y un harem. Este material fue
recogido por el oficial británico que le da nombre
al museo.
El Nilómetro, ubicado
en el extremo sur de la isla de Rawda, fue construido
en 861. Consiste en una columna de piedra graduada
que se alza sobre un foso rodeado por una escalera.
Destacan los arcos ojivales y los azulejos turcos del
interior.
Para acabar el recorrido por el casco
antiguo es aconsejable pasear por el calle Qasaba.
Durante este recorrido se pueden admirar la Escuela-Fuente,
Sabil kutab, de estilo otomano, la Medrasa
de Shayju, modelo arquitectónico cairota,
el Qaramaydan, plaza en la que estaba situado
el hipódromo y el campo de polo, la Mezquita
de Rifai, donde reposan los reyes Faruk y Fuad y
el último Sha de Irán, Reza Pahlevi, la
Mezquita del Sultán Hasán, del
siglo XIV, con muros de 38 metros de altura que han
servido de fortificación en varias ocasiones
y un alminar de 80 metros de alto, de estilo mameluco.
La Ciudadela construida por
orden de Saladino a partir de 1176 fue finalizada en
1182. A partir del 1218 hasta el siglo XIX ha sido la
sede oficial del gobierno egipcio. La historia de este
entorno está llena de intrigas palaciegas, asesinatos,
derrocamientos y masacres como la de los mamelucos acaecida
en 1811. Algunos edificios representativos son la Mezquita
de Muhamad Alí, también conocida como
la Mezquita de Alabastro, construida siguiendo el modelo
de Santa Sofía de Estambul, el Palacio Gawhara,
destruido por un incendio en 1972 y reconstruido minuciosamente
por la Organización de Antigüedades Egipcias
(en la actualidad acoge un museo) y la Mezquita de
An Nasir Muhamad, de influencia mongol-persa con
elementos faraónicos, griegos, romanos y coptos.
Para conocer bien La Ciudadela se
debe pasear por ella. Callejeando se apreciarán
lugares tan encantadores como el Sabil-kutab
del Emir Tarabay as Sharifi, el Palacio Alin Aq,
bloques de apartamentos construidos en 1522, varias
tumbas y varias mezquitas entre las que destacan la
Mezquita del Emir Aqsunqur conocida como la Mezquita
Azul, gracias a los mosaicos de ese color que se le
añadieron en una restauración de 1652
y la Mezquita El-Maridani con una hermosa celosía
de mashrabiya y un mihrab y mimbar considerados como
los más bellos de El Cairo. A parte de los monumentos,
la vida que se respira en las calles de la Ciudadela
es impresionante y uno de sus mayores atractivos.
El barrio de Bab Zuwayla construido
en 1902 fue originalmente un recinto palaciego que pasó
a ser el centro comercial de la ciudad con Saladino
y en la actualidad lo sigue siendo. El enorme bazar,
rico en artículos de todo tipo, une dos puertas
fatimíes realmente impresionantes. El resto
de estas puertas, las de Bab el-Nasr, cercana a la Mezquita
de El-Hakim y las de Babv el-Zuweila, al
sur de la ciudad, también son dignas de visitarse.
En la parte más elevada de
la muralla se encuentra un trofeo de objetos metálicos
cuya procedencia aún no ha llegado a fijarse
con claridad. Los dos alminares de la Mezquita del
Sultán Mu Ayad Shij han sido durante mucho
tiempo el símbolo de la capital cairota.
No deje de pasear por la Qasaba
y sus alrededores, donde encontrará comercios
de todo tipo, vendedores callejeros, el bazar de los
artesanos del cobre y numerosos edificios antiguos.
Caminando hacia el norte se llega a la Mezquita El
Aqmar o de la Luna debido al resplandor que despedía
la piedra caliza blanca de su fachada. El edificio más
representativo de este barrio y uno de los emblemáticos
de El Cairo es la Mezquita Al Hakin, de 1013
que fue restaurada en 1980 por una secta shií
otorgándole un aire hindú muy peculiar.
También merece la pena visitar
el barrio residencial de Azbakiya, con casas
del siglo XV restauradas en las que se instalaron, después
del drenaje del lago en 1837, los mejores hoteles como
el Shepheard. La zona del lago se convirtió en
un parque que actualmente ha perdido parte de su encanto
al estar atravesado por una calle y al existir construcciones
modernas.
Bab al Bahr es otro barrio
tradicional de El Cairo donde se agrupan modestos negocios
con casas restauradas por los mismos propietarios. Si
quiere empaparse del verdadero espíritu cairota
este es el barrio ideal.
El Museo Egipcio recoge una
de las muestras arqueológicas más importantes
e impresionantes del mundo. La joya de esta exposición
es el tesoro de Tutankamon que ocupa la totalidad de
la planta superior. Recuerde que para recorrerlo entero
se necesita, por lo menos, una semana (Horario: todos
los días de 9:00 a 17: 00 h.).
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LA
CIUDAD DE LOS MUERTOS
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El Cairo cuenta con dos cementerios,
uno al norte y otro al sur, a las afueras del casco
antiguo que tiene como peculiaridad que las tumbas han
sido sustituidas por pequeñas construcciones
mortuorias que son utilizadas por los vivos como viviendas
ante el problema de escasez de espacio y viviendas en
la ciudad moderna.
Esta necrópolis fue construida
de 1398 a 1411 y resultan especialmente interesantes
las tumbas de los santos de la ciudad, la Mezquita del
Sultán Farag, la Tumba del Sultán Barquq,
la Mezquita Funeraria del Sultán Qait Bay y la
Mezquita Funeraria del Sultán Barsbay.
LA CIUDAD NUEVA
La parte más moderna
de la ciudad se encuentra en los alrededores de Maydan
at Tahrir. En este lugar destacan los dos edificios
administrativos de la Corniche, el Nile Hilton,
construido en 1910 y el Mugama que acoge en bloques
de hormigón los departamentos administrativos
de la capital.
Zamalek, situado en la isla
de Al Gazira, ofrece numerosos puntos de interés
como el Recinto Ferial que acoge un complejo cultural
con un teatro y una sala de conciertos, el Museo
de Arte Moderno con obras de artistas contemporáneos,
el Museo de la Civilización Egipcia que
completa el museo de Egipto, el Museo Mujtar
en donde se exponen obras del gran escultor del siglo
XX, la Torre de El Cairo, construida en 1957,
con 153 metros de altura, la Casa de Amr Ibrahim
con la exposición Jalil y el Palacio Gazira
con el Jardín de los Peces con un acuario en
forma de gruta y el Jardín del Hotel Marriot
como máximos atractivos.
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EL
ALTO EGIPTO
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Esta región de Egipto es sencillamente
especial. En ella se mezclan una naturaleza hermosa
de inmensa paz y un precioso patrimonio artístico-cultural.
Una forma óptima de viajar por el Alto Egipto
es realizar un crucero por el Nilo, pero cualquier camino
que se elija para conocer este delicioso entorno resultará
fascinante.
LUXOR
Luxor es en la actualidad una ciudad
volcada totalmente hacia el turismo. En la orilla este
del Nilo se levantan impresionantes los templos de Luxor
y Karnak que fueron construidos de dentro hacia fuera
en honor a distintos dioses y en la orilla oeste el
Valle de los Reyes y los templos de Hatsepsut y Ramesseum.
Tenga en cuenta la luz diurna a la hora de visitar estos
monumentos, es esencial y mientras que unos se aprecian
mejor a primera hora de la mañana, otros adquieren
un especial esplendor antes del crepúsculo.
Luxor se asienta en parte sobre la
mítica Tebas, capital del Imperio Medio
que rendía culto a Amón. De esta antigua
ciudad aún se conservan dos templos situados
en pleno corazón de la villa y la necrópolis
que acoge los restos de los reyes del Imperio Medio.
El Templo de Karnak se considera
el monumento egipcio de mayor tamaño. Además
del Templo de Amón, el principal, existen otros
20 templos y santuarios más pequeños,
dos obeliscos de gran tamaño, el escarabajo gigante
de Amenofis III, 10 pilones, patios intermedios, numerosas
salas y otros recintos que circundan el santuario que
se extiende a lo largo de 25 hectáreas. Realmente
imponente resulta el conocido como "bosque de columnas",
en total 122, que están situadas a los lados
del pasadizo central. También es digno de visitarse
el Museo al aire libre que como piezas clave expone
el relicario de la reina Hatsepsut y la "capilla
blanca" de Sesostris. Este recinto se construyó
durante 2.000 años atribuyéndose sus orígenes
a la Dinastía XVIII. Se recomienda hacer la visita
por la tarde.
El Templo de Luxor fue construido
en honor de los tres dioses protectores de Tebas, Amón,
Chons y Mut. Este templo fue levantado durante los reinados
de Amenofis III, durante el que se construyó
una buena parte del recinto, Tutankamon, Horemhem, Ramsés
II y Alejandro Magno. El templo tiene como peculiaridad
su forma, es largo, 230 m., y estrecho. La entrada resulta
imponente con la dos enormes estatuas de Ramsés
II y un obelisco. A continuación se encuentra
un paseo a cuyos lados están situadas esfinges
con cabeza de cabra. La entrada está adornada
con preciosos relieves que representan la victoria egipcia
contra los hititas. Detrás de la entrada se levanta
la Mezquita de Abu el-Haggag. También se puede
visitar el Santuario de la Reina Hatshepsut.
La ribera occidental del Nilo
ofrece un paisaje mágico con montañas
de color rosado y una hermosa llanura cuyo contraste
resulta fascinante, sobre todo, a primera hora de la
mañana. Después de admirar este paisaje
se suelen visitar los Colosos de Memmón
que con 18 metros de altura custodian el templo funerario
de Amenofis III. La figura situada más al norte
es conocida como la "cantante" ya que con
el calor emitía extraños sonidos. Como
curiosidad reseñar que los pies de estos colosos
miden 3 metros de ancho. El siguiente monumento fue
ordenado construir por la única mujer que ocupó
el trono de los faraones y está situado en un
entorno natural muy hermoso, se trata del Templo
de Hatshepsut. Este templo se compone de tres terrazas
superpuestas y varias columnatas que se comunican a
través de diferentes rampas. Hatshepsut asumió
el poder con 24 años y aparecía públicamente
con barba postiza para mostrar rasgos masculinos.
Son dignos de contemplarse también
los restos del Ramesseum, templo mortuorio de
Ramsés II, faraón que tuvo más
de 80 hijos, cuyo principal atractivo es el coloso de
granito que se derrumbó ante la entrada de la
sala hipóstila (para hacerse una idea de su tamaño
sepa que el pie mide 3 metros y medio) y Medinat
Habu, templo mortuorio de Ramsés III rodeado
por un muro de adobe que tiene el aspecto de una fortificación.
El Valle de las Reinas acoge
los restos de las esposas de los faraones, en total
unas 70 tumbas, donde también se enterraron los
príncipes de menor edad. Las Tumbas de los
Nobles constan de 414 tumbas privadas con preciosos
relieves con escenas de vida alegre y vida rural. También
los trabajadores que construyeron el Valle de los Reyes
tienen su última morada en Deir-el Medina,
las tumbas de los obreros, los distintos operarios que
trabajaron en las tumbas reales vivieron apartados del
resto de la sociedad por miedo a que revelaran el lugar
exacto de las tumbas reales.
Hasta el momento se han descubierto
64 tumbas de las dinastías XVIII y XX en el Valle
de los Reyes. Destacan las de Ramsés VI,
Sethi I, Thutmosis III y, especialmente, la de Tutankamon
que fue descubierta en 1922 por Howard Carter. Esta
es la única tumba que no había sido profanada
ni saqueada por los ladrones de tumbas. Se encontraron
en su interior más de 5.000 objetos de valor
incalculable como cajas de oro y piedras preciosas,
una carreta de oro, lámparas, jarrones de alabastro,
sandalias, estatuas de sirvientes, reposacabezas en
oro y muchos más. Este fastuoso tesoro se encuentra,
en su mayoría, en el Museo Egipcio de El Cairo.
Para disfrutar del Valle en su plenitud se recomienda
la visita a primera hora de la mañana o bien,
a última de la tarde.
Los Alrededores de Luxor
Otros lugares de interés cercanos
a Luxor son Abydos con tumbas de la primera dinastía
y el templo de Sethi I, Dandarah lugar de culto
de Hathor, la diosa-vaca con poderes curativos, en el
que se conserva el muro circular, la puerta romana,
dos casas de nacimiento, un lago sagrado y varias criptas
y capillas, Isna construida sobre las ruinas
del templo de Jnum, Idfu, el templo mejor conservado
de Egipto dedicado a Horus cuya construcción
se inició en el 237 a.C., y Kom Ombo,
templo situado en una plataforma rocosa en un curva
del Nilo dedicado a Horus y al dios de los cocodrilos
Sobek.
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ASSUÁN
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Assuán está situada
en la frontera sur de Egipto y constituía en
el pasado el último enclave civilizado antes
de que las caravanas se adentraran en el Africa Negra.
Se creía que en esta ciudad se encontraban las
fuentes del Nilo y el origen de las crecidas que dan
vida a todo el país. La "Primera Catarata"
marca el límite natural de la navegación
por este hermoso río.
La ciudad contaba con canteras
donde se extraía el granito de color gris, alabastro
y ocre con el que se construyeron numerosos edificios
reales y preciosos paisajes con el Nilo como centro.
Por otro lado, Assuán tiene bazares en
los que se puede encontrar cualquier artículo
que se busque.
Elefantina es una isla donde
está situado el Nilómetro con el que se
medía la crecida del río. También
son interesantes los dos pueblos nubios y el museo donde
se exponen los restos arqueológicos encontrados
en esta isla nilótica. La Isla de Kitchener
es actualmente un jardín botánico en el
que se pueden contemplar las plantas del Imperio Colonial
que reunió Lord Horatio Kitchener a finales del
XIX. También era interesante la isla de Philae
que contenía un magnífico templo dedicado
a Isis, pero la anegación de esta isla por la
Presa de Assuán durante ocho meses al año,
imposibilitaba la visita de los restos arqueológicos
que acabaron por ser reconstruidos en la isla de Agilika
gracias a un importante esfuerzo internacional, trasladando
piedra por piedra los templos. El coste de esta impresionante
reconstrucción alcanzó los 30 millones
de dólares.
La Presa de Assuán
fue construida en 1902 por los británicos
permitiendo el paso del limo. En 1962 esta presa fue
sustituida por la Presa Alta que deposita el
limo en un lago artificial siendo necesario en algunas
zonas el uso del abono químico. Esta presa tiene
111 m. de altura, 3.5 m. de largo y 1 km. de ancho en
la base.
También son de interés
el Mausoleo del Aga Khan, donde en 1957 fue enterrado
el líder de los ismaelitas, el Monasterio
de San Simeón abandonado por los monjes en
1321, el Obelisco inacabado en granito rosa,
las Tumbas Rupestres excavadas en la roca y el
pueblo nubio de Darau.
Especial mención merecen el
Templo de Abu Simbel, situado en pleno desierto,
con las impresionantes estatuas de Ramsés II
de 20 m. de altura y los magníficos relieves
de las batallas contra los hititas y Tel el Amarna,
ciudad fundada por Amenofis IV, en la que se han encontrado
importantes restos arqueológicos como el busto
de Nefertiti, hoy en el Museo Egipcio de Berlín
y el Archivo del Estado en tablillas de arcilla con
escritura cuneiforme.
En los alrededores de Minieh,
ciudad universitaria, se encuentran Deir el-Adra,
el Convento de la Virgen, las Tumbas de Beni Hassan
excavadas en la roca con 39 sepulturas, las Tumbas
de Sawiya el-Anwat/Sawada y Hermópolis
con restos de una basílica cristiana y varias
tumbas de interés.
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ALEJANDRÍA
Y EL DELTA DEL NILO
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ALEJANDRÍA
Alejandría, ciudad mítica,
es hoy en día una población moderna y
la segunda ciudad más grande de Egipto. Alejandría
constituye, además, uno de los sitios más
buscado por los actuales egipcios, gracias a sus bellas
playas.
Fue fundada por Alejandro Magno en
el 332 a.C. como asentamiento griego y los ptolomeos
la convirtieron en capital. Alejandría es célebre
por ser el lugar donde la divina Cleopatra se quito
la vida, por haber sido un activo centro social de animadas
fiestas y, sobre todo, por el desarrollo cultural y
científico que se desplegó en torno al
Museidon, una institución en la que eruditos
de todo el mundo estudiaban distintas materias. Este
centro contaba con una completísima biblioteca
(que desapareció en un incendio que acabo con
todo el recinto), con salas de conferencias, parques
y un zoológico. En la actualidad no se conoce
el lugar exacto donde estuvo ubicado este centro de
sabiduría.
La mejor forma para descubrir Alejandría
es hacerlo caminando. El puerto ha sido el centro
de la ciudad durante toda su historia y desde él
se puede acceder a la Isla de Faros en la que
estaba situado un faro de más de 120 m. considerado
como una de las Siete Maravillas del Mundo. Cuenta la
leyenda que en este faro había más de
300 habitaciones para los trabajadores y en la parte
más alta estaba situada la maquinaria que lo
hacía funcionar, se cree que era una especie
de lente inventada por los matemáticos alejandrinos,
pero en realidad no se sabe cómo funcionaba.
Su desaparición en el siglo VIII convirtió
al faro y a todo lo que le rodea en un auténtico
misterio. Aunque fue reconstruido nunca recuperó
su esplendor y en el siglo XIV un terremoto lo destruyó
totalmente. El sultán Qaitbay aprovechó
los restos para construir en el mismo lugar una fortaleza
en 1480, Fort Qait-Bay. Se pueden contemplar
en la actualidad algunas columnas de granito y mármol
y el Museo Hidrobiológico que acoge un
Acuario de agua marina con peces del Mediterráneo
y el Mar Rojo en 50 peceras. La Isla de Faros está
unida a la ciudad por un dique de gran anchura por el
que circulan varias líneas de tranvías.
Siguiendo en dirección oeste,
dentro de la isla, se puede contemplar desde el exterior
(ya que está prohibida su visita), el Palacio
de Ras at Tin, antigua residencia de los reyes egipcios
utilizado hoy en día para recepciones oficiales.
Muy cerca están las Tumbas de Anfushi
de procedencia ptolemaica excavadas en la roca en el
siglo II a.C. En estas tumbas se mezclan los estilos
griego y egipcio. Las paredes de estuco están
pintadas imitando bloques de mármol y azulejos
y realmente lo parecen.
Desde allí se puede ir hacia
la plaza, donde se encuentra la Mezquita de Abu-el-Abas,
de 1943, que se construyó sobre la tumba del
jeque Abu-el-Abas fallecido en el siglo XIII, obra maestra
de la arquitectura islámica. También en
esta plaza se levanta la Mezquita de Sidi Dawud,
más pequeña. Otro edificio situado en
el casco antiguo es la Mezquita Terbana
con una fachada de ladrillos rojos y negros recubierta
con pintura amarillo pálido y antiguas columnas
corintias.
El barrio sur de Alejandría,
Rhakotis, era el centro de la antigua villa.
En la actualidad solo se conserva de aquella época
la Columna de Pompeyo, con 27 m. de altura, construida
en granito rosa en el 300 a.C. en honor de Diocleciano.
Esta columna estaba situada en el Serapeum, antiguo
santuario localizado en una colina consagrado al dios
Serapis.
Al sur de la Columna se encuentran
las Catacumbas de Kom el Shokafa. Este complejo
funerario construido por los romanos en el II a.C. está
excavado en la roca y tiene tres niveles en los que
se mezclan los estilos egipcios, griegos y romanos.
A la entrada se ubican cuatro sarcófagos de granito
púrpura de gran belleza, después de admirarlos
se desciende al primer nivel iluminado por una abertura
central que era por donde, a través de cuerdas,
descendían los cuerpos. En este nivel se encuentra
la sala donde los familiares despedían al difunto
con un banquete. El segundo nivel acoge una impresionante
tumba con hermosas decoraciones y varios sarcófagos
sellados. El tercer nivel es inaccesible ya que se encuentra
inundado.
Caminando por Shari Hurriya se llega
a la Mezquita Nebi Danyal donde se supone que
reposan los restos de Alejandro Magno en una agujero
situado en la cripta y que nunca ha sido explorado con
detenimiento. Muy cerca se localizan las Excavaciones
de Kom ad Dik donde se encuentran los restos del
único anfiteatro romano de Egipto, así
como baños romanos, algunos edificios y restos
de calzada del III d.C. El Museo Grecorromano
acoge una excelente muestra entre la que destacan esculturas
helenísticas, frescos y una bella colección
de figuritas de Tanagra. Este museo está rodeado
por un precioso jardín de esculturas. Después
de la visita al museo, es un buen momento para beber
algo en Pastroudis, un café griego de gran encanto.
No se puede dejar Alejandría
sin visitar los hermosos parques y jardines de esta
ciudad como el Jardín del Palacio de Montazah
y los de Nusha y Antoniadis, ni el Museo
de las Joyas que exhibe las joyas reales de Mohammed
Alí Faruk.
Para comprar se puede acudir a las
tiendas y mercadillos del Barrio Atarin, a los
modernos comercios de St. Mitwalli o a los zocos
de Midan Tahir.
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EL
DELTA DEL NILO
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La ruta que va de Alejandría
hasta el Delta del Nilo es aconsejable hacerla por la
carretera de la costa, para admirar el bello entorno.
A tan solo 30 kilómetros de Alejandría
se encuentra Agami, una ciudad típicamente
veraniega con hoteles, restaurantes, discotecas, etc.
Está considerada como la Marbella egipcia.
Continuando por la costa, 17 kilómetros
más adelante, se levantan los restos del Templo
de Abusir, dedicado al culto de Osiris, con un faro
ptolemaico semiderruido y vestigios de la antigua ciudad
de Taposiris. A poca distancia se encuentra el Monasterio
de Abu Menas, construido en 1959 y cuya entrada
está presidida por dos torres gemelas. El antiguo
monasterio estaba dedicado a Menas un cristiano egipcio
que murió en Asia Menor por no renegar de su
fe. Cuenta la tradición que cuando sus restos
volvieron a Egipto, en el lugar donde se edificó
después el monasterio, el camello que los transportaba
no quiso seguir adelante por lo que fue enterrado allí
sin ninguna inscripción. Tiempo después
cada vez que algún animal o persona enfermos
pasaba por este emplazamiento sanaban por lo que acabó
construyéndose una iglesia por orden de Atanasio
en el siglo IV, a la que se unió una gran basílica
100 años después. La peregrinación
a este lugar se hizo muy popular levantándose
una ciudad en torno a la fuente del agua curativa. Todavía
se pueden ver los cimientos de la basílica y
de la iglesia así como la cripta donde descansaba
el cuerpo del mártir, un baptisterio con una
fuente, el hospicio y el balneario.
Alamein, a 106 kilómetros
de Alejandría, fue el campo de batalla donde
los Aliados al mando de Rommel, el zorro del desierto,
consiguieron vencer, en el conocido como Africa Korps,
a las tropas nazis. Hoy se pueden visitar los tres cementerios
donde están enterrados los soldados caídos
en la batalla, el Museo Militar y los Monumentos a los
Soldados Desconocidos (el de piedra dedicado a los alemanes
y el de mármol blanco a los italianos). Cuidado
con las playas de la zona, si no está especificado
que se puede bañar no lo haga, quedan minas del
tiempo de guerra.
Abukir es otro lugar conocido
por la guerra. El almirante Nelson derrotó en
este lugar a la flota de Napoleón en 1798. Actualmente
es famoso por sus pescados y mariscos.
A 65 kilómetros de Alejandría
se encuentra Rosetta, el lugar donde fue descubierta
la Piedra Rosetta con la que Champollion consiguió
descifrar los jeroglíficos egipcios. Aunque esta
piedra está en el Museo Británico este
pueblo conserva otros atractivos como las casas turcas
de los siglos XVII y XVIII y varias mezquitas de gran
belleza entre las que destaca la de Zagulul.
Los cuatro monasterios de Uadi
Natrum, fundados en el IV, tienen muros de más
de 10 metros de altura para preservar la vida ascética.
Los monasterios de Deir Amba Bischoi, Deir Amba Baranus,
Deir el-Surjan y Deir Abu Makar merecen sin lugar a
dudas una visita. Sus monjes con largas barbas y hábitos
negros con capuchas bordadas en dorado son cuando menos
impactantes y las instalaciones, iglesias, hospicios,
refectorios, celdas y ksares, lugares donde los monjes
repelían los ataques de los beduinos, son impresionantes.
No hay que pagar la entrada aunque se espera un donativo.
Ya en el Delta del Nilo lo
más hermoso es la vegetación y los canales.
Destacan también Mansura, con sus elegantes
villas, Mersa Matruh, ciudad con hermosas playas,
una laguna y el "Baño de Cleopatra",
piscina natural donde se bañaba la faraona, Sidi
Abd el-Rahman, pueblo pesquero de gran encanto y
Tanta, capital del Delta con una impresionante
mezquita de estilo turco dedicada al santo de la ciudad,
Said Ah-mad Al Badawi.
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EL
CANAL DE SUÉZ
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La antigua idea de unir el
Mediterráneo y el Mar Rojo que surge ya en el
siglo VII a.C. cobra realidad en el siglo XIX cuando
se lleva a cabo su construcción. Fue el ingeniero
francés Ferdinand de Lesseps, a través
de una suscripción pública en Europa con
la que se fundó la Compañía del
Canal de Suez, quien diseño los planos. Su construcción
comenzó en 1859 y finalizó diez años
después. Los 160 kilómetros de longitud
del Canal costaron alrededor de 25 millones de libras
de los que más de dos tercios pagó Egipto.
Más de 25.000 trabajadores en tres turnos diarios
trabajaron en este proyecto que se inauguró en
noviembre de 1869 con la presencia de la realeza europea
y árabe. La apertura del Canal supuso un gran
auge del comercio para todo el mundo ya que se redujeron
considerablemente las distancias con los países
del Lejano Oriente.
Poco después de su inauguración
pasó a manos británicas ya que Egipto
tuvo que vender sus acciones por cuatro millones de
libras esterlinas, ante la deuda del país. Esta
ocupación provocó diversos enfrentamientos
hasta que en 1954 Nasser consiguió que las tropas
británicas se retiraran del Canal. Numerosos
enfrentamientos, esta vez con los israelíes,
mantuvieron el canal cerrado durante seis años
hasta que fue reabierto definitivamente en el año
de 1975.
Las principales ciudades del Canal
son Port Said, famosa por sus tiendas libres
de impuestos, Ismailia, la ciudad más
hermosa del Canal con un ambiente tranquilo y acogedor
y Port Tawfig, el puerto principal.
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LA
PENÍNSULA DEL SINAÍ
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La Península de Sinaí,
considerada tierra sagrada por varias religiones, está
bañada por el Mar Rojo. Sus playas son únicas,
los fondos marinos espectaculares y las aguas transparentes
pero en el interior, el desierto rocoso, no es menos
bello con extrañas formaciones entre las que
se pueden ver aún a los beduinos con sus camellos
atravesando este lugar extrañamente mágico.
En la zona norte de la península,
la ciudad de Al-Arish es el principal núcleo
de población. Su principal atractivo son sus
playas de arenas blancas, muy limpias y con palmeras
en la orilla. En el museo local se expone artesanía
y joyería beduinas. Cerca de la estación
se encuentran las ruinas de una antigua ciudadela del
siglo XIV del Sultán Suleimán. No olvide
visitar el mercadillo de los beduinos que se celebra
los jueves y el zoco de la fruta, los melocotones son
deliciosos.
En la zona sur de la península
se encuentran maravillosas costas, montañas y
lugares de interés histórico. Santa
Catalina, a los pies del Monte Sinaí conocido
también como la montaña de Moisés
con 2.285 metros de altura, acoge el célebre
Monasterio griego ortodoxo fundado en el 527 por Justiniano
que se supone que está en el lugar exacto donde
Dios entregó las tablas de los Diez Mandamientos
a Moisés. En el monasterio hay una completa biblioteca,
una hermosa colección de iconos y una basílica
con un precioso mosaico bizantino. Los más de
2.000 metros de altura del Monte Sinaí se pueden
ascender bien por una escalera de 3.000 peldaños,
o por un sendero cuya parte final son 700 escalones.
Desde Santa Catalina se puede acceder
al Desierto Azul. Se le conoce con este nombre
porque Jean Verame, artista belga, pintó de azul
varias rocas jugando con el contraste que ofrecían
los tonos rojizos y marrones de la piedra natural, consiguiendo
un efecto muy llamativo.
En el Golfo de Aqaba hay numerosos
lugares en los que bucear, nadar, tomar el sol y disfrutar
de un paisaje encantador. Destacan Ras Muhamad,
reserva natural en la que si se consigue el permiso
necesario se puede practicar submarinismo en un fondo
marino de gran riqueza, el Arrecife del Tiburón,
ideal para nadar, la Bahía de Na'Ama,
famosa por sus playas paradisíacas, Gazirat
Tiran, isla con hermosos arrecifes coralinos, Dahab
en cuyas cercanías se encuentra un pueblo beduino
y donde se pueden alquilar cabañas de juncos,
Nuweiba pueblo eminentemente turístico
y Qalaat al Gindi, fortaleza medieval construida
por Saladino.
Hurghada es la ciudad más
desarrollada de la costa de la península. Cuenta
con aeropuerto, hoteles de lujo, playas doradas, peces
tropicales y arrecifes coralinos. Cerca de Hurghada
se puede visitar la antigua colonia romana Mons Caludianus.
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LOS
OASIS DE EGIPTO
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Los oasis de Egipto, remansos
de vegetación y paz en medio del desierto, son
de una gran belleza. Si decide visitarlos en vehículo
propio, recuerde hacerlo con suficiente combustible,
comida, agua, material para sacar el coche de un atasco
en la arena y ropas de abrigo para las noches.
Bahariya, a 334 kilómetros
de El Cairo, está situado en medio de montañas.
Abundan las palmeras datileras y las casas de sus moradores
están pintadas con decoraciones de distintos
motivos. Aún se pueden ver mujeres con aro en
la nariz y brazaletes en tobillos y muñecas.
También se pueden visitar algunos restos romanos
y una tumba de interés. La población más
importante es Bawiti.
El Desierto Blanco recibe este
nombre debido a las formaciones calcáreas de
este color. Si se ven iluminadas por la luz de la luna
el espectáculo es, sencillamente, alucinante.
Farafra es el más pequeño
de los oasis. Situado a 170 kilómetros de Bahariya
se distingue por sus altas palmeras datileras y por
sus distintos árboles frutales. Es de interés
el Museo de Arte en el que se pueden ver obras del pintor
egipcio Badr.
Dakhla es también conocido
con el sobrenombre del "Oasis Rosa", gracias
a las rocas de ese color que abundan en el paisaje.
Qasr, el principal núcleo de población,
cuenta con calles medievales y una mezquita de adobe.
Kharga, rodeado por impresionantes
dunas, es uno de los oasis mejor equipados para recibir
al turismo. Dispone de hoteles, un club con piscina
y una oficina de turismo. En el casco antiguo se encuentra
un zoco con artículos de lo más curioso.
Se debe visitar también el templo de Hibis, persa
y la necrópolis cristiana del siglo IV de Al
Bagavat.