GAMBIA, UNA HERENCIA LIGADA AL RÍO
Aunque la extensión del país
a lo largo de la franja del río es bastante limitada,
es justamente esto lo que hace del viaje a Gambia una
excursión apasionante. El viajero puede recorrer
las orillas del río rodeado de árboles
majestuosos emulando primero a las tribus intercambiando
los productos de su artesanía, después
a los antiguos comerciantes musulmanes vestidos de blanco
o, quizás, a los africanos desnudos que poblaron
durante siglos sus orillas.
Uno de los grandes atractivos de Gambia
son sus playas inmaculadas. Numerosos viajeros vienen
en busca de un sol que calienta pero que no quema, gracias
a la brisa fresca de los cocoteros que acaricia temprano
sus dominios costeros.
En tan pequeño territorio se
juntan los elementos claves para unas vacaciones perfectas.
Su pequeña capital, Banjul, ofrece la posibilidad
de caminar evocando el pasado a través de un
encantador paisaje colonial de jardines y casas blancas;
Bijilo y Abuko conservan reservas salvajes para los
más aventureros; Serekunda brinda un animado
mercado, mientras que Juffure, la ciudad de los antepasados
de Kunta Kinte, es la vuelta a las raíces y a
un paisaje mágico de manglares.
El territorio de Gambia, la más
pequeña y pobre de las colonias británicas
del África Occidental, entre 1843 y 1965, sufrió
como sus vecinos la sangría humana que supuso
el tráfico de esclavos que enriqueció
a los comerciantes europeos hasta el siglo XIX. La epopeya
de los negros conducidos a América encontró
su expresión en algunos best-seller literarios,
como la novela "Raíces", de Alex Halley,
que inspira asimismo una corriente turística
de negros americanos hacia la antigua patria, en busca
de los parajes descritos en la novela.
Como se puede apreciar en tan minúsculo
territorio está concentrado un poco del Africa
apasionante que todos, algún día, soñamos
conocer.