Kenia ha sido conocida hasta hace
poco por los antropólogos como la 'Cuna de la
Humanidad' ya que en este país es donde se habían
encontrado los restos de nuestros primitivos antepasados,
concretamente los homínidos de hace entre dos
y cinco millones de años de antigüedad.
Se estima que hace 2.000 años
se iniciaron una serie de migraciones de pueblos nómadas
procedentes del sur de Etiopía. Ya en el año
500 a.C. se produjeron nuevas movilizaciones de africanos.
Esta afluencia de gentes tan diversas ha provocado que
Kenia albergue a pobladores originales de prácticamente
la totalidad de los países de este continente.
Presencia Europea
A partir del siglo VII comenzaron
a llegar a las costas de Kenia comerciantes árabes
y persas que terminarían fundando prósperos
puertos comerciales. Esta fuerte influencia se prolongó
hasta el siglo XVI, cuando los primeros portugueses
hicieron acto de presencia, poco después de que
Vasco de Gama doblara el Cabo de Buena Esperanza en
1498.
En 1505 Francisco de Almeida tomó
Mombasa y en 1515 Nuño de Cunha derrota definitivamente
a los árabes, haciéndose con el control
de la ciudad. Durante los siguientes dos siglos, los
lusos dominarían las rutas comerciales del este
de Africa pero, tras numerosas revueltas, serían
derrotados por los musulmanes, retirándose definitivamente
en 1698.
A partir de 1880 se inicia la expansión
europea por Africa, sobre todo alemanes y británicos.
Estos últimos hacen de Kenia una de sus colonias,
a pesar de la fuerte oposición de los valerosos
masais y de los kikuyus que serían sofocados
definitivamente a finales del XIX y principios del XX,
forzando a estas tribus a abandonar sus tierras y vivir
en reservas al sur del país. Desde ese momento
los ingleses consuman la ocupación con la construcción
de grandes granjas y una línea ferroviaria que
recorría todo el país. También
fundan Nairobi.
La Independencia
Alemanes y británicos trasladan
a Africa la Primera Guerra Mundial combatiendo en este
continente y sirviéndose de la pericia de los
nativos para esta guerra. Al finalizar la guerra Tanganika,
el Africa Oriental Alemana, pasa a manos británicas.
Después de este conflicto bélico, ante
la alienación de la población indígena,
comienzan a florecer los movimientos independentistas.
Los kikuyus se organizan e inician las protestas con
Harry Thuku como líder que tras ser encarcelado
y, posteriormente liberado por los británicos,
es sustituido por Jomo Kenyatta que conseguiría
ser el primer presidente de Kenia.
Después de la Segunda Guerra
Mundial se agudizan los enfrentamientos entre los colonos
y la población local. Nace un partido político
con los kikuyus como máximos promotores y los
más radicales, agrupados bajo el nombre de Mau-Mau
comienzan a atentar contra las granjas y las plantaciones,
causando verdaderas matanzas. Esta revuelta es sofocada
duramente por el ejército británico en
1959 pero la situación origina la sensación
de que Kenia no podía seguir gobernada por los
blancos y muchos colonos abandonan el país. La
solución era una: Kenia multiétnica y
la contraseña Uhuru, independencia.
La administración colonial
se plantea la convocatoria de elecciones democráticas
en la Conferencia de Lancaster celebrada en 1960 en
Londres. En 1963 se celebran las primeras elecciones
libres del país con dos partidos importantes,
el KANU, Unión Nacional Africana de Kenia, partidario
de un gobierno unitario y el KADU, que prefería
el federalismo. La victoria del KANU supone la independencia
de Kenia, dentro del ámbito de la Commonwealth,
y la conversión del país en una República
en 1964 con Jomo Kenyatta como presidente. Con este
paso se logra que la convivencia entre nativos y europeos
sea pacífica y muchos blancos continúan
residiendo en el país ocupando, sobre todo, puestos
administrativos.
El gobierno keniata tiene que afrontar
una economía débil con la reforma agraria
como principal asignatura pendiente. Se parcelan las
grandes propiedades consiguiendo que las pequeñas
parcelas comiencen a producir ganancias pero, el gran
reto, la industrialización, sigue pendiente.
El gobierno, encabezado por kikuyus, comienza a ser
criticado, especialmente por sus rivales, los luos que
pedían una más amplia participación.
Surgen las denuncias de corrupción y los asesinatos
de líderes populares como Tom Mbaya en 1969 y
Kariuki en 1975, pero Kenyatta se aferra al poder llegando
a convertirse en un verdadero dictador.
A su muerte en 1978 se inicia la 'Harambee'
('tirar juntos'). Los luos consiguen participación
en el gobierno pero las pequeñas tribus no se
sienten representadas aunque el nuevo presidente, Daniel
Arap Moi, perteneciera a una de ellas, los kalejin.
El nuevo gobierno inicia una lucha contra la corrupción
y una mejora de las relaciones internacionales. En 1983
es de nuevo reelegido invitando a los electores a designar
para el Parlamento a personas de probada integridad.
En 1987 reforma la Constitución y en 1991, aún
en el cargo, abole la disposición que consagraba
el sistema de partido único.