MALI, ENCUENTRO DE CAMINOS
En el corazón de los imperios
del África Saheliana, punto neurálgico
de caminos y encuentros de caravanas transaharianas,
se descubre la República de Mali. Su pasado legendario
se deja sentir en cada aldea, surgiendo entre el polvo
del desierto o en las fértiles orillas de los
ríos. Este país, dos veces más
grande que España, tiene paisajes demasiado extensos
y diferentes, así como un variado mosaico étnico
difícil de unir en un sólo concepto.
Mali ofrece al viajero una tierra
llena de arte, historia y cultura, donde el tiempo parece
haberse detenido. Quedaron para los mitos ciudades como
Tombuctú, Gao o Yenné, ancladas al borde
del desierto. Mali también acoge a las principales
capitales del pueblo Dogón, que posee una de
las culturas más fascinantes de África.
El impresionante desierto propone
al visitante, la posibilidad de encontrar la paz y la
justa medida de las cosas y del propio ser. Los Parques
Nacionales presentan una vida animal salvaje que sobrevive
a las frecuentes sequías. En el Parque Nacional
de Bamako pueden verse, además, animales típicos
del continente como antílopes, búfalos,
jirafas y algunos leones.