Marruecos es un verdadero paraíso
para los amantes de las compras, productos de todo tipo,
color y aroma a precios asequibles, a estos atractivos
hay que añadir los lugares donde se realizan
las compras, zocos y medinas, lugares que encarnan el
espíritu de este pueblo dicharachero y negociador
por excelencia con un ambiente animado y colorista que
merece la pena visitarse aunque no se fuera a adquirir
ningún objeto, algo poco factible ya que la oferta
es realmente espectacular.
Internarse en las cerradas, ruidosas
y concurridas callejuelas de estos peculiares mercados
antes del atardecer es toda una experiencia que seduce
por el rico universo de artículos y personas
que lo componen. Hay que recordar que los zocos y las
medinas están abiertos entre las 8.00 h. y las
21.00 h. salvo los viernes, día de guardar para
los musulmanes que, normalmente cierran a mediodía
para rezar en las mezquitas.
Los zocos de Agadir (sábado
y domingo), Goulimine (sábado), Marrakech (jueves),
Tarudant (viernes), Tiznit (jueves y viernes) y Xauen
(jueves) son los más llamativos. Sin embargo
no deje de visitar algún mercado de camellos,
especialmente en Goulimine y Marrakech.
En Marruecos se puede hallar un cuero
lo suficientemente delicado para revestir artículos
de escritorio, carteras, cubiertas de libros, etc. o
con la resistencia precisa para cubrir sofás
o taburetes. También es fácil encontrar
objetos de marroquinería, así como hermosas
chaquetas y vestidos y, como no, zapatos, maletas, maletines
y bolsos de todos los tamaños y diseños.
El precio no suele ser un obstáculo para una
gran compra.
Las joyas en oro y plata resultan
muy atractivas tanto por su precio como por sus diseños,
las modernas son las más baratas, mientras que
las antiguas, particularmente las beréberes,
que son muy hermosas, tienen precios más elevados.
Brazaletes, anillos, collares, pendientes, todos ellos
trabajados delicadamente con piedras preciosas o sin
ellas, son sin duda una buena elección. Los cofrecillos
para guardar las joyas tallados en distintos materiales
resultan también muy atractivos. Los beréberes
son un pueblo que también se ha esmerado en los
trabajos en ámbar y coral, siendo éstos
muy atractivos.
Los instrumentos musicales
son muy originales, tambores de todos los estilos y
decoración, gaytas, oboes beréberes hechos
con dos caños de madera, niras, flautas con lengüeta
provenientes del Atlas, qarqab, castañuelas de
hierro o guitarras andalucíes que desprenden
suaves melodías, entre otros. También
resultan muy originales las muñecas con
trajes regionales.
El universo de productos incluye numerosas
prendas de vestir como caftanes de distintos
diseños y colores, babuchas, camisas y pantalones
de algodón, pañuelos y sombreros típicos.
Los bordados marroquíes son muy hermosos.
Son numerosos los productos de cobre y latón
como bandejas y los populares juegos de té y
café. Las alfombras y tapices son también
de interés aunque carecen de la complejidad de
adornos de sus homólogas persas y turcas, están
hechas a mano en un tejido más liviano, pero
son más densas en pelo. Son muy resistentes y
la relación precio-calidad es realmente buena.
Los diseños de los kilis son muy atractivos
tanto para poner en el suelo como para colgar de una
pared.
Las cerámicas y los
vidriados ofrecen una gran variedad de artículos
como platos, lámparas, palmatorias, macetas,
cajas y jarrones, entre otros muchos, con hermosas decoraciones
en brillantes colores. Son muy interesantes también
los muebles de marquetería y nácar
y los artículos de madera como cajas pulimentadas,
juegos de ajedrez o tableros de mesa. Un buen regalo
puede ser el frasquito de distinto tamaño, diseño
y material para guardar el khol, muy originales
y también las narguilas, pipas de agua
en las que se fuma el tabaco.
En Marruecos se pueden adquirir, sobre
todo en los tenderetes situados a los lados de la carretera,
diversos fósiles y minerales donde el
artículo preferido son las rosas del desierto,
esas formaciones de arena y sal tan curiosas y estéticas.
Los mercados de especias son
fascinantes. La mezcla de los distintos olores y la
profusión de colorido que se puede contemplar
en los sacos de arpillera, cajas y frascos resulta alucinante.
En ellos se puede adquirir khol, menta, alcarabea, tomillo
orégano, curri, guindillas, pimentón,
canela, café y té de distintas clases,
gena natural con la que teñir los cabellos, pistachos
del Atlas y dulces dátiles de incomparable sabor.
La repostería ofrece
deliciosas variedades a tener en cuenta.
El regateo es parte esencial
en el placer de las compras. Para disfrutar con él
es importante comprender que para un marroquí
es tan importante la relación que se establece
entre el comprador y el vendedor como conseguir la venta
de un artículo. La prisa no tiene cabida en zocos,
mercados y tenderetes, en realidad son un lugar entrañable
para reunirse, charlar y reír, de ahí
su incomparable encanto y ese ambiente tan especial
que en ellos se respira. Una vez en el interior de ellos
es aconsejable pasear admirando los distintos artículos
y una vez elegido uno y comparado los distintos precios
se inicia el proceso de compra con una agradable charla
que seguramente se verá aderezada con una invitación
a tomar un dulce té con hierbabuena. Cuando se
llega al precio del producto lo habitual es que se pida
de salida una cantidad excesiva por parte del vendedor,
el comprador debe sonreír y rebajar esa cifra
a un poco menos de la mitad, a partir de ahí
cualquier precio que se alcance será aceptable,
si además se ha conseguido un ambiente agradable
y una charla amena, las dos partes quedarán plenamente
satisfechas y el visitante habrá descubierto
el placer que el regateo puede ofrecer en sí
mismo.