En Senegal habitan unos 8 millones
y medio de personas. La mayoría de la población
se concentra en las regiones occidentales y el centro.
La tasa de crecimiento anual es del 2,6%. La esperanza
de vida se sitúa en torno a los 44 años,
la alfabetización de adultos alcanza un 10% y
el número de personas por médico es de
13.800.
Las tres cuartas partes de la población
viven de la agricultura, principalmente del cacahuete,
al que se destina casi la mitad de las tierras cultivadas.
Esto provoca los problemas típicos de la monoproducción
agrícola, que la hacen dependiente de los factores
atmosféricos y de las fluctuaciones en los precios
del mercado internacional. La pesca y la ganadería
son otros recursos del país. Senegal es además
uno de los mayores productores del mundo de fosfatos.
Existe una gran diversidad étnica
en todo el país que se ha visto favorecida por
un rico pasado histórico, especialmente por los
contactos con los pueblos islámicos del norte
y los negros animistas del sur, y también con
los países europeos llegados por el Atlántico.
Francia ha ejercido una gran influencia sobre la población
de este país, lo que explica que Senegal cuente
con una de las colonias blancas más numerosas
de Africa (esta influencia se deja ver en sus habitantes).
Entre los distintos grupos étnicos
que habitan estas regiones se encuentran los Wolof,
que suponen un 35% de la población; este grupo
étnico domina principalmente en la zona norte.
Se dedican básicamente a la agricultura. La lengua
de este pueblo es entendida, en parte, por todos los
demás grupos. Los wolof emigraron hacia el centro
del país durante los siglos XII y XV, mientras
se constituía el imperio diola. Con los
mandingos fueron de los primeros en convertirse
al Islam. Los wolof estaban regidos por un sistema de
castas que aún subsiste en nuestros días,
aunque con menos rigor que entonces. Nobles, campesinos
y burgueses, artesanos y esclavos formaban la pirámide
social de este grupo. Los matrimonios entre castas diferentes
estaban prohibidos, ahora esto ha cambiado. Es el hombre
quien trabaja los campos mientras la mujer domina los
trabajos domésticos.
Otra de las etnias importantes es
la de los Serer, ubicados en el centro del país,
principalmente en las provincias de Sine Salum y Diurbel.
Senghor desciende de esta tribu. Forman el 17% de la
población, tienen la piel muy negra y se dedican
como los anteriores a la agricultura. Su tradición
es animista aunque han heredado como los diolas la fe
cristiana. La ceremonia del "pnagal" en la
que veneran las almas de sus ancestros, es una de sus
más fieles tradiciones. Están también
algo islamizados así como los Sarakol.
Estos últimos son de piel más clara, descendientes
de los fundadores del Imperio de Ghana en el siglo XIV,
que se extendía desde la actual Ghana hasta el
Senegal y Mali. Es un pueblo muy independiente y viajero,
de tradición guerrera. Es un grupo de grandes
recursos, que además tiene un gran sentido de
la solidaridad.
Los Basaris constituyen el
tercer grupo étnico del Senegal y de Gambia.
Están profundamente ligados a la tradición
animista. Se sitúan sobre todo en los alrededores
del Parque Niokolo-Koba. Es un pueblo muy familiar que
construye los tejados de sus casas con cañas
y que posee ceremonias de gran colorido y animación,.
Los Peul, también llamados
Fulani, son pastores nómadas, practican la ganadería
bovina y guardan manadas de cebúes. Están
situados en el sur, en la provincia de la alta Casamance,
y en las provincias de Ferlo y Alto Senegal, en el este.
Su origen es desconocido, aunque pudieron llegar desde
el Africa del Este o incluso desde más lejos.
El prestigio social va en consonancia del tamaño
de su manada. Los casamientos entre familias ricas dan
lugar a los intercambios de ganado, lo que a su vez
constituye la dote.
La etnia Tuculer se encuentra
al norte ocupando la zona del Senegal Medio. Este grupo
ha sido el principal introductor del Islam. Ocupan el
12% de la población. También se dedican
al pastoreo y a la ganadería como los anteriores,
aunque son más proclives a abandonar su hábitat
por el confort de la ciudad. Tanto los peul como los
tuculer pertenecen a los halpulars.
Los que predominan en Casamance son
los Mandingues, musulmanes apasionados. No son
muy numerosos, pero son conocidos por su habilidad para
tocar la kora.
Finalmente hay que señalar
otras dos etnias: la Diola, que se sitúa
en la provincia de Casamance, se dedican al cultivo
del arroz y viven en las regiones forestales. Son animistas
y se subdividen en numerosos grupos. Su talla es más
bien baja y su piel es oscura. Su carácter nacionalista
es uno de los más fuertes, agudizado quizá
por haber sido un pueblo muy atacado; y los Lebu
que se dedican a la pesca marítima. Éstos
ocupan la zona entre Dakar y la desembocadura del río
Salum. Se concentran en la zona de Cabo Verde. Se cree
que descendieron desde el norte hace unos cuatro siglos,
y conservan su vieja reputación de navegantes.
Es uno de los pocos grupos que reconocen las autoridades
de Cabo Verde.
Después de la Crisis de Mauritania
emigraron desde este país numerosas personas
al Senegal hacia el año 1989, aunque muchos regresaron
en 1992.
En general los senegaleses son muy
acogedores y afables. Son gente tranquila y despreocupada.
No tienen la misma noción del tiempo que los
europeos. Ellos saborean la vida.