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TANZANIA, PURA NATURALEZA
Tanzania conserva aún buena
parte de su territorio en estado puro. Naturaleza virgen
poblada de una flora exuberante y exótica junto
a una fauna maravillosa que durante la época
de migración ofrece uno de los espectáculos
más impresionantes del mundo donde miles de animales
de las más variadas especies se ponen en movimiento
en busca de agua, emprendiendo y completando su ciclo
vital, su marcha imparable, bajo una sola ley: la del
más fuerte. Observando este proceso, imperturbable
y majestuoso, se levanta silenciosamente la montaña
sagrada, el Kilimanjaro, el macizo montañoso
más alto del continente africano.
Si la Tanzania continental es maravillosa
no lo son menos sus islas. Lo primero que se percibe
al llegar a Zanzíbar es el aroma a especias que
envuelve todo el ambiente de este paraíso, acentuando
la sensación de haber entrado a un mágico
lugar. Playas de arenas blancas, mar color turquesa,
ciudades y pueblos en los que se mezclan las costumbres
africanas, árabes, europeas e indias. A todo
ello hay que añadir la simpatía y la amabilidad
de un pueblo, el tanzano, que recibe inmejorablemente
a los extraños haciéndoles participes
de sus tradiciones y siempre interesados en conocer
modos de vida diferentes mientras observan con ojos
profundos y sonríen ante la maravillosa naturaleza
que les rodea, como una invitación a hacer lo
mismo. No lo dude y déjese atrapar por el salvaje
influjo de la magia tanzana.
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