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Para descubrir las bellezas de Túnez
lo hemos dividido en tres zonas. En Región
del Norte desarrollaremos los puntos de interés
comprendidos a lo largo del litoral del Mar Mediterráneo
hasta la ciudad de Sousse y por el interior, hasta Dougga.
Constinuaremos nuestro viaje por la Región
Central comprendida entre las poblaciones de Sousse
y Sfax e igualmente por el interior del país,
para finalmente, conocer la Zona del Sur, comprendida
desde Gafsa por el oeste y Gabes por el este, hasta
la frontera con Libia.
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EL
NORTE DE TÚNEZ
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En esta zona se concentran la mayoría
de las ruinas púnicas y romanas junto a importantes
centros turísticos. Se recorrerá, por
este orden, Túnez capital, Cartago, Sidi Bou
Said, Utica, Bizerte, Tabarka, Bulla Regia, Dougga,
Zaghouan, Hammamet y Nabeul.
TÚNEZ CAPITAL
La capital, Túnez, que recibe
el mismo nombre que el país, es una villa donde
se conjuga armoniosamente el pasado con el presente
y lo moderno con lo antiguo. Se encuentra situada al
fondo del golfo del mismo nombre, Lago de Túnez,
y cuenta con una población de más de un
millón de habitantes. Es la capital diplomática,
política, cultural, comercial y administrativa
del país. Fundada hace más de 2.000 años
a.C. por navegantes cretenses, fue destruida, al igual
que Cartago, en el 146 a.C., sin embargo el comercio
romano y bizantino la hizo florecer de nuevo y en 1160
alcanzó la capitalidad del país bajo el
gobierno del almohade Abdel Mumen Ibn Ali.
Como en la mayoría de las principales
poblaciones, los lugares de interés se concentran
en La Medina, palabra con la que se define a
una ciudad árabe. Sin embargo, la ciudad moderna
de Túnez, que tiene su eje en la Avenida Bourguiba,
es un buen lugar para iniciar el recorrido y descubrir
con una mirada retrospectiva, del presente hacia el
pasado, la ciudad. En la avenida, arbolada de ficus,
se concentran los principales edificios y la mayoría
de las butiques, restaurantes, cafeterías, comercios,
embajadas, bancos y hoteles. El estilo arquitectónico
recuerda a la Francia del siglo pasado y en esta zona
destacan la Catedral Católica de Saint Vicent
de Paul del año 1882 de estilo neobizanto
y la Torre de África, desde donde se obtienen
excelentes panorámicas de la ciudad.
La Medina
Es la zona más antigua e interesante
de la ciudad y data de la época de los hafsíes
del siglo VIII. En 1950 fue necesario derribar parte
de la muralla ya que el crecimiento de la moderna Túnez
así lo impuso. A pesar de ello continua siendo
uno de los lugares más atractivos de la ciudad.
Paseando por la Avenida 7 de Noviembre
y después de la Plaza de la Victoria,
se llega a la Puerta de Francia, una de las antiguas
puertas de la muralla de La Medina. Al cruzarla se accede
a la ciudad árabe, se deja el presente y se abren
las intrincadas y estrechas calles para descubrir toda
la riqueza de La Medina de Túnez, una
de las mejor conservadas del país.
Avanzando por la calle de Jama
ez Zitun se llega a la Biblioteca Nacional,
ubicada en un antiguo acuartelamiento turco de 1813
y construida por Bey Hammuda. Más adelante aparece
con todo su esplendor la Gran Mezquita (Ziyuona),
conocida también como la Mezquita de la Aceituna.
Construida en el año 732 por los omeyas, casi
con el nacimiento de la ciudad, fue reconstruida enteramente
por los alghlabíes en el 864. Consta de 15 impresionantes
naves, 184 columnas procedentes, en su mayoría,
de las ruinas arqueológicas de Cartago ofreciendo
un curioso contraste, una espléndida cúpula
que precede al mihrab, el lugar que indica en que dirección
se encuentra la Meca y hacia el que tienen que reclinarse
durante la oración y un minarete de 44 metros
de altura levantando por Negro en 1894. En su decoración
se conjugan los diseños árabes y las columnas
y capiteles corintios lo que produce ambiente de recogimiento.
La Sala de Oración está cerrada a los
visitantes, sin embargo la Galería Elevada sí
permite visitas en horario de 08.00 a 11.00 h. excepto
los viernes.
Muy cerca, se localiza la Mezquita
de Sidi Yussef de influencia otomana y dominada
por un minarete octogonal, decorado con azulejos de
color verde resaltan sobre una galería con columnas
de colores. Fue construida por el Yussef Bey en el año
de 1614 y en su interior se encuentra el mausoleo del
fundador comunicado con el minarete por la galería
anteriormente mencionada. Junto a esta mezquita se encuentra
la Medersa Hanafita construida en 1622.
Flanqueando el Hospital Azziza
Othmana, se encuentra el Palacio de Dar el Bey,
un antiguo palacio del siglo XVIII que acoge la residencia
del Primer Ministro tunecino y el Ministerio de Asuntos
Exteriores y fue construido por el Bey Hammuda. Por
la calle, en parte abovedada, del Castillo se llega
al Bulevar Bab Menara y cruzando éste se encuentra
la Mezquita de Kasba, edificada en el siglo XIII
por Abu Zakariya con un minarete de influencia marroquí
y relieves geométricos. Mezquita de la Corte
Tunecina con el paso del tiempo ha sabido mantener algunas
de sus tradiciones como la, realmente curiosa, de anunciar
la oración cinco veces al día ondeando
una bandera blanca.
Siguiendo con las Mezquitas y después
de una visita al Museo de Sidi Bou Krissan, en
el que se pueden contemplar estelas y lápidas
funerarias de finales del siglo IX ubicadas en un jardín
entre las que destaca la tumba de los soberanos khorassaníes,
se accede a la Mezquita Ksar del año 1106.
Sus líneas sencillas destacan en la fachada con
arcadas que fueron trazadas por el maestro Ahmed Ben
Khorassen aunque su destacado minarete, con motivos
geométricos en mármol y esmaltes, de inspiración
hispano morisca fue levantando en el año 1650.
En el patio y en la Sala de Oración se pueden
contemplar capiteles y fustes en columnas bizantinas
y romanas.
Muy próxima se halla Dar
Hussein, antigua casa de mediados del siglo XII
restaurada posteriormente en el XIX donde se encuentra
el Instituto Nacional de Arqueología y Artes.
Aunque no es posible visitarlo, a veces, el conserje
permite que se pueda contemplar el primer patio del
edificio.
Avanzando hacia el sur aparece el
mausoleo más grande de Túnez, el Tourbet
El Bey, del siglo XVIII, fue construido para acoger
a los Príncipes Huseinitas y sus familias por
Ali Bey. Su fachada está decorada con pilastras
aunque el elemento arquitectónico más
destacado son las cúpulas de inspiración
italiana. Al norte, el Palacio Dar Ben Abdallah
uno de los más ostentosos de la ciudad de estilo
italiano, del siglo XVIII, que alberga al Museo de
Artes y Tradiciones Populares, donde se pueden apreciar
diversas manifestaciones de la cultura tradicional del
siglo pasado. Destacan los personajes de la vida familiar
del siglo XIX a tamaño natural, nacimientos,
trajes tradicionales de circuncisión y de boda,
entre otros. Horario: De 09.30 a 16.30 h. Cerrado los
domingos.
Subiendo por la Calle de los Tintoreros
aparece el Dar Othman, palacio de finales del
siglo XVI y principios del XVII, con una espléndida
fachada flanqueada por dos columnas de mármol
superpuestas. También destaca la decoración
geométrica en tonos blancos y negros resultando
extremadamente atractiva. En tiempos pasados fue casa
privada y almacén militar por lo que se denomina
popularmente como Dar el Aoula.
Como último sitio de interés
de la zona sur y centro de la Medina, nos detendremos
en la Mezquita de los Tintoreros, construida
en 1726, que destaca por la decoración del interior
de su minarete octogonal. En su interior se sigue el
rito hanefita. Como curiosidad comentar que los azulejos
de la Sala de Oración fueron traídos especialmente
desde Turquía y en los siglos XVIII y XIX fueron
añadidas al conjunto arquitectónico una
Medersa y un Kutlab.
Volviendo a la Gran Mezquita y a unos
metros de ella, se encuentra la Mezquita y el Mausoleo
de Hammuda Pachá, de 1655. Su esbelto minarete
octogonal y su decoración con influencia italiana,
acoge en el patio central los restos de este santo muy
venerado. Resultan llamativos las tejas verdes barnizadas
de su techado y su puerta de mármol policromado.
En la zona norte de la Medina se encuentra la Mezquita
Sidi Mahrez, del año 1692, que se diferencia
de las demás por su fuerte influencia turca.
Construida, en parte, por Bey Mohammad, la Sala de Oración
cuenta con una cúpula hemisférica al estilo
de las mezquitas de Estambul cuyos muros están
adornados por estuco y cerámica. El mismo nombre
de la Mezquita lo ostenta también la Zaouia,
tumba de un santo patrón de la ciudad del siglo
X bellamente decorada con estucos azules.
En esta zona se encuentran importantes
medersas, las tradicionales escuelas coránicas
como la Medersa Achuria, con un excelente pórtico,
la Medersa Bachiya, construida en 1756 por Alí
Pachá que comunica con la Medersa Shmaniya
con columnas moriscas conformando un porche de gran
belleza construida en honor de Suleimán y comunicada
también con la Medersa Nalha, conocida
popularmente como la "de la palmera".
Los Zocos
En el recorrido por las mezquitas
hemos obviado, a propósito, los zocos, los populares
mercados tunecinos, para dedicarle un apartado especial.
Caminando por las calles de La Medina, se irán
descubriendo multitud de zocos. Se diferencian porque
cada uno de ellos pertenece a un ramo de artesanos y
paseando por las distintas callejuelas los olores de
los materiales irán descubriéndonos a
que variedad de artesanía nos estamos acercando.
Lo mejor es dejarse llevar, se indican algunos de ellos,
quizá los más visitados y populares, pero
todos merecen la pena:
El Zoco de los Perfumes, conocido
como el Attarine, construido en el siglo XIII por Abu
Zakariya. Destacan los puestos decorados con tonos verdes
y dorados en los que se pueden admirar, y en este caso
respirar, los sacos repletos de especias que desprenden
suaves fragancias como las de la henna tanto en polvo
como en rama, los perfumes, velas con olor, champúes
como el tfal, típicamente árabe, inciensos
de distintos aromas, khol en frasquitos que son una
auténtica obra de arte y esencias de jazmín
o de azahar, entre otras muchas, que se extienden por
todo el mercado otorgándole un carácter
único. Sin duda es uno de los zocos más
atractivos, tanto por su colorido como por sus aromas.
El Zoco de las Chechias, del
año 1675, concentra todas las chechías,
"sheshía", es decir, los peculiares
gorritos de color rojo de lana con una borla negra,
de origen morisco y muy común entre los tunecinos.
Es una de las artesanías más antiguas
del país que conlleva una complicada elaboración
compuesta por el teñido, cardado y prensado de
la lana, uno de estos curiosos gorritos puede llevar
un mes de trabajo.
El Zoco el Trouk, Mercado de
los Turcos, fue construido en el siglo XVII y ofrece
diversa y variada artesanía de todo el país.
Merece la pena descansar tomando un té en el
Café de los Hombres Santos.
Si se desean tejidos, hay que acercarse
al Zoco el Koumach, que data del siglo XV, donde
se puede adquirir toda clase de vestimenta de distintas
etnias como los mellias, trajes de las mujeres beréberes
o yebbas, masculinas.
Para piel y talabartería el
Zoco es Sekkajine especializado en el trabajo
manual del cuero. Espectacular por el colorido resulta
el Zoco de los Tintoreros en donde se realizan
a mano los teñidos de los tejidos que cuelgan
en todos los puestos. En el Zoco el Lefta se
encontrarán colchas de colores, mantas, tapices
y alfombras. Aquí puede disfrutar de una buena
taza de té en las terrazas de alguno de sus bazares
que ofrecen una maravillosa panorámica de la
Medina. El Zoco de Nahas o del cobre, en el que
aún se utilizan las técnicas más
tradicionales en el cincelado de este material consiguiendo
acabados absolutamente perfectos en las distintas piezas
realizadas como teteras, pipas de agua, juegos de café,
etc.
La visita por los zocos se cierra
con el Zoco de Blaghija, donde podrá comprar
un buen par de zapatos y las no menos excelentes babuchas
árabes, el Zoco el Kebabjia, donde se
encuentran los artesanos dedicados a la pasamanería
y la seda, el Zoco Essagha, el zoco de los orfebres
que trabajan el oro y la plata y el Zoco Berka,
antiguo mercado de esclavos, en el que actualmente se
pueden adquirir maravillosas joyas y piedras preciosas
en un recinto cubierto con columnas rojas y verdes,
toda una experiencia.
Alrededores de La Medina
Destaca la Mezquita de Yussef Shaib
et Taba del siglo XIX, réplica de la de Yussef
Dey, pero diferente por su decoración de estilo
italiano realizada con materiales importados de Italia
y por su minarete sin concluir. También merece
una visita el Mausoleo de Sidi Kassem del siglo
XV con un tejado verde, alberga un excelente museo de
cerámica cuyo horario es de 09.30 a 16.30 horas
y cerrado los lunes. Es preciso realizar una parada
en el Zoco el Assar ya que en su plaza de ambiente
provinciano rodeada de cafés está dotada,
sin duda, cierto encanto. Ya más alejado se encuentra
Kubba, un pabellón del siglo XVII coronado
con una cúpula decorada con azulejos y estuco.
Vale también la pena realizar una visita al Zoológico
de Túnez, donde se pueden apreciar ejemplares
propios de la región. Son también de interés
la Tumba de la Princesa Aziza Otomana, privada,
de estructura sencilla, que guarda los restos de Fátima
una princesa muy popular por ser cariñosa y caritativa,
la Zauia de Sidi Abdelkader, construida entre
1846 y 1850, con la tumba de un personaje muy estimado
por los habitantes de la ciudad, el Teatro Municipal
de Túnez, la estatua de Ibn Khaldoun,
la Catedral Católica de Sant Vicent de Paul
construida en 1882 en estilo neobizantino y la Iglesia
de la Santa Cruz.
La Goulette es el puerto de
la ciudad donde pueden verse algunos restos de la presencia
española y turca y uno de los lugares más
apreciados por los habitantes de la ciudad que en verano
escapan del calor hacia este refrescante balneario.
Merece también una visita el Museo. En el Parque
Belvedere se podrá realizar un paseo entre
olivos, ficus, mimosas, palmeras, eucaliptos y diversas
plantas, disfrutando de una panorámica de la
ciudad.
El Museo Nacional del Bardo
Este museo se encuentra a 6 kilómetros
del centro de Túnez. Alojado en un palacio del
siglo XIX con hermosos jardines ofrece numerosas salas
que exhiben impresionantes obras. Es, sin duda, uno
de los museos que mayor colección de mosaicos
recoge. Recorrer sus salas es realizar un viaje por
la historia de Túnez. Destacan la sala dedicada
a la época púnica, donde se exhiben joyas,
féretros, instrumentos de guerra, etc. y la sala
dedicada al período paleocristiano. En cuanto
a los período romano y bizantino las salas acogen
esculturas, pavimentos, estatuas, bronces y excelentes
mosaicos de la época realizados en suelo africano
y que superan en belleza y colorido a los propios romanos
como el "Triunfo de Neptuno" o "el Mosaico
del Señor Julius" o "El mar abundante
de peces", entre otros. En cuanto al período
árabe musulmán, el universo de piezas
puede ser incalculable: terracotas, vidrios, azulejos
de decoración geométrica y vegetal, bronces,
cerámicas, utensilios, etc. También es
importante el período griego con bronces y estatuas
recogidas en un naufragio y que datan del siglo I a.C.
No se puede abandonar Túnez sin haber realizado
una visita al Museo más importante del Magreb
y el mejor del mundo por su colección de mosaicos
romanos, el horario es de 09.30 a 16.30 horas y los
lunes cerrado.
Otros Museos de Interés
* Museo de Arte Moderno. Situado
en la zona este del Parque Belvedere, con exposiciones
temporales de arte contemporáneo muy interesantes.
Horario: De 09:30 a 16:30 h. ó de 09:00 a 12:00
h. entre el 1 de julio y el 15 de septiembre. Durante
el Ramadán de 09.30 a 15.00 h. Cerrado los lunes.
* Museo de la Moneda, en donde
se puede seguir la evolución de la moneda tunecina
desde la época cartaginesa hasta nuestros días.
Horario: de 10.00 a 12.00 h y de 15.00 a 18.00 h, excepto
festivos.
* Museo Postal, con una curiosa
colección que hará las delicias de los
amantes de la filatelia con sellos tanto nacionales
como extranjeros aunque todos con un único tema,
Túnez. También cuenta con una sala en
la que se pueden contemplar aparatos telegráficos
y telefónicos. Horario: de 08.30 a 13.00 h y
de 15.00 a 17.45 h.
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CARTAGO
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Situado a 18 kilómetros de
Túnez, fue la capital del Imperio Cartaginés
y principal puerto marítimo del Mediterráneo
en aquella época. Fundada en el año 814,
este enclave ha sido destruido varias veces a lo largo
de su historia. Ciudad natal de San Agustín y
Aníbal hoy es un barrio residencial y los restos
que hablan de su antigua grandeza se encuentran dispersos
por toda la zona y ha sido declarada Patrimonio Mundial
por la UNESCO que dirige los estudios en esta ciudad.
La visita puede comenzar en el Santuario
de Tanit y de Ball Hammon o El Tofet. En la antigüedad
fue un magnífico centro de culto a los dioses
fenicios en el que se sacrificaban a los primogénitos
de la nobleza y se han encontrado restos de más
de 70.000 niños enterrados en este lugar. Sólo
se puede ver una parcela de este cementerio ya que el
resto todavía se encuentra bajo tierra o bajo
los edificios del moderno barrio. Más adelante,
en dirección al mar, se encuentran los Puertos
Púnicos, dos lagunas en cuyo fondo aún
se puede apreciar esplendor y en la península
que los separa, desde 1961, se levanta el Museo Oceanográfico
con una interesante colección de barcos antiguos
y modernos, artes de pesca de todos los tiempos de este
país, una muestra de pájaros y peces disecados
y un pequeño acuario. Horario: de 14.00 a 17.00
h. Los domingos de 10.00 a 12.00 y de 14.00 a 17.00
h. Cerrado los lunes.
Las ruinas del Anfiteatro todavía
permiten imaginar la grandeza de lo que fue el Coliseo
más grande de África con un aforo para
36.000 personas. El Teatro fue construido en
el siglo II en tiempos de Adriano con una capacidad
para 5.000 personas y en la actualidad se celebra en
él el Festival Internacional de Cartago. El Museo
Nacional de Cartago exhibe una rica colección
de los hallazgos encontrados entre las ruinas: mosaicos,
las excelentes victorias aladas romanas, lámparas
funerarias romanas, objetos de uso doméstico,
sarcófagos, joyas, amuletos, etc. de los períodos
cartaginés, romano y bizantino. Horario: de 07.00
a 19.00 h en verano y de 08.00 a 17.00 h en invierno.
Junto al Museo se encuentra la Catedral de San Luis
dedicada a San Luis, muerto en estos territorios
en el siglo XVIII durante la Séptima Cruzada.
En la Colina de Byrsa se encuentran
yacimientos arqueológicos de la antigua Cartago
y desde ahí se obtiene una vista hermosa del
Golfo de Túnez. Siguiendo hacia el norte, se
llega a las Termas de Antonino, las más
significativas de la zona. Actualmente sólo se
conserva la parte inferior y los sótanos, pero
fueron las más importantes de la época
cuando el agua se traía por un acueducto desde
los montes Zaguán. Estas termas acogen en la
actualidad un verdadero museo ya que en ellas se pueden
contemplar interesantes restos romanos como la calzada,
estelas púnicas, arquetas romanas, una capilla
funeraria del siglo VII, mosaicos. En la parte más
alta de la colina se encuentra una necrópolis
púnica y en la parte posterior, la Basílica
de Douimes, donde destaca el baptisterio. No olvide
visitar los restos de la Basílica de San Cipriano,
Casas Romanas, restos de un barrio romano construido
sobre un cementerio púnico en el que destaca
al reconstrucción de una casa romana convertida
en el Museo la Pajarera, el Odeón construido
en el 205 por orden de Séptimo Severo y los de
la Basílica de Damus el Karita.
También son de interés
los restos del Circo romano con una capacidad
para 200.000 personas, las Cisternas de Malga
que cuentan con 15 construcciones que contenían
el agua y que la recogían de un antiguo acueducto
del siglo I y el Barrio de Magón, el más
moderno de los enclaves arqueológicos con edificios
de los siglos VIII y VII a.C.
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SIDI
BOU SAID
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A tan sólo 2 kilómetros
de Cartago, Sidi Bou Said es uno de los pueblos más
pintorescos y encantadores de todo Túnez con
rincones muy tranquilos entre sus casas encaladas con
tejados y ventanas de color azul intenso. En el pueblo
destacan el Café des Nattes sobre unas
escaleras, donde se reúne la gente a conversar,
la Mezquita, con un minarete y una Zauia que
se añadieron posteriormente, Marabut de Abu
Said, coronado por cúpulas y un gracioso
minarete, el Museo con interesantes exposiciones
temporales de pintura y artesanía, el Cementerio
con tumbas de personajes famosos tunecinos, y el Faro,
construido sobre un antiguo ribat. Los hombres de este
pueblo suelen llevar una flor de jazmín sobre
la oreja para percibir el embriagador aroma de esta
flor mientras se camina por las callejuelas de la ciudad.
Las vistas sobre el Golfo de Túnez son realmente
fantásticas. Es un auténtico reducto para
artistas y para todo aquel que esté dispuesto
a dejarse embriagar por la magia de la luz.
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BIZERTA
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Fundada por los fenicios, Bizerta,
'la Perla del Norte', es una de las ciudades más
pobladas de esta región del Mediterráneo.
Situada entre el cabo Blanco y el cabo Zebib, su viejo
puerto que conserva el encanto de antaño con
casas en blanco y azul, se abre entre las antiguas
murallas. En la ciudad destacan la Gran Mezquita
del siglo XVII con un minarete octogonal, con la característica
de que el último piso es más grande que
los demás.
Desde allí y a través
de los Zocos de los Armeros y de los Herreros se
llega a la Kasba, situada en los pies de la Plaza
del Mercado. Es una antigua fortaleza del siglo XVII,
con callejuelas pintorescas. Al norte aparece el Museo
Oceanográfico ubicado en el Fuerte Sidi El
Hani, abierto todos los días. La Mezquita
de la Rebaa, con un minarete cuadrado con tres arcadas
en la última altura. Después, el Barrio
de los Andaluces con algunos restos interesantes,
el Fuerte de España convertido actualmente
en un Teatro al aire libre con hermosas vistas de la
villa y el lago y la Plaza Slahedine, con una
fuente de 1642 con una inscripción realmente
curiosa, una antigua fortaleza del siglo XVIII, donde
se concentra la vida comercial.
Son también de interés
el Fuerte de Sidi Salem, la Playa de la Corniche,
el Cabo de Bizerta, la Playa Sidi Abd el Ouahed
y el Lago Bizerta. Las playas y las pequeñas
calas son un auténtico paraíso.
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TABARKA
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Situada muy cerca de la frontera con
Argelia, este pequeño puerto de Tabarka destaca
por su artesanía en coral, por su entorno de
verdes bosques, por la posibilidad de hacer pesca submarina
y otros deportes y por el Festival de la Ciudad. Tabarka
fue una antigua colonia fenicia de relativa importancia
en la época romana y entre sus sitios de interés
sobresalen La Basílica del siglo
III, que en la actualidad y, después de varias
transformaciones, alberga antiguas fuentes y termas
públicas. El Borj Messaud, una fortaleza
turca del siglo XVIII restaurada recientemente para
realizar exposiciones y otros actos culturales, Las
Agujas, rocas monolíticas de 20 a 25 metros
de altura con formas peculiares debida a la erosión
del agua del mar y la Isla de Tabarka, unida
al continente por un camino de 400 metros, donde se
encuentran algunos restos de construcciones genovesas
como el Borj. No se debe dejar de visitar los
talleres de corcho y coral y al fabricante de pipas
que hará las delicias de los fumadores.
En los alrededores destacan la Playa
de Mellula y Babouch.
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BULLA
REGIA
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Se trata de unas extraordinarias ruinas
romanas situadas al sur de Tabarka en dirección
hacia Jendouba y Kef. En el siglo II fue capital de
uno de los tres reinos numidas y fue construida por
debajo del suelo. Destacan las Termas de Julia Memmia
del siglo II, con impresionantes mosaicos y arcos abovedados
Desde allí se accede a las majestuosas ruinas
de dos Basílicas Cristianas, del siglo
II, bien conservadas con algunas excepcionales columnas
de mármol, el baptisterio y mosaicos. La Casa
del Tesoro, una construcción subterránea,
la Casa de la Caza, la más importante
por sus columnas corintias, mosaicos excepcionales y
distintos aposentos muy bien conservados como el comedor,
la cocina y la cisterna y la Casa de la Pesca,
con hermosos mosaicos con motivos de pesca situados
en el piso y un curioso sistema de ventilación
en la planta baja. El Palacio de Anfitrite con
uno de los más bellos mosaicos donde se aprecia
a Amphitrite cabalgando acompañado de Neptuno.
El Teatro con su escenario y galerías
en buen estado y el mosaico del oso en la orquesta como
máximos atractivos. El Jardín Público,
originalmente rodeado de un foso, con tres salas que
conservan el piso de mármol. El Opus Reticulatum,
antigua basílica, es el monumento más
antiguo del enclave arqueológico.
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DOUGA
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Situada a 100 kilómetros de
Túnez, en Dougga, la antigua Thugga, se encuentran
las ruinas mejor conservadas del norte de Africa. Aquí
la imaginación no será necesaria ya que
un paseo por las construcciones será como un
verdadero viaje al pasado. Las ruinas están emplazadas
en una colina de olivares y la visita comienza con el
Teatro del siglo II a.C. con una fachada de bellas
columnas corintias y un escenario revestido de mosaicos
aunque de pequeño tamaño pues solo tenía
aforo para 3.500 personas. También del siglo
II es la Plaza de la Rosa de Los Vientos, construcción
rectangular que se cierra en un hemiciclo con un piso
en el que se puede contemplar una gran rosa con los
12 vientos grabada un siglo más tarde.
Al norte se levanta el Templo de
Mercurio, con 10 columnas, tres salas y las bases
de lo que fuera el Templo de la Fortuna. Desde
ahí se puede contemplar el majestuoso Capitolio
muy bien conservado y dedicado a Júpiter, Juno
y Minerva. Se accede a él a través de
un bello pórtico y después de subir una
escalinata de impresionante tamaño, se llega
a los pies de la impresionante construcción.
Seis columnas sostienen el friso y la sala cuadrada
que alojaba las estatuas de las divinidades de enormes
proporciones, aproximadamente unos 6 metros según
se ha podido saber por los restos de una cabeza de Júpiter
encontrada en este enclave. Alrededor de él se
encuentran algunas construcciones bizantinas, y muy
próximo, el Forum, de pequeño tamaño,
reconstruido totalmente por los bizantinos. Desde aquí
puede verse el Arco de Alejandro Severo, del
siglo III, y, también del siglo III, el Templo
de Juno Celeste con podio y columnas restauradas.
Destacan también las Cisternas
de Ain el Hammam, con cinco depósitos de
más de 30 metros de largo y más de tres
metros de ancho, la Casa de Dioniso y Ulises,
con un patio rodeado por una galería, los
Dólmenes cercanos a los restos del Templo
de Minerva, el Circo del siglo III, el Templo
de la Victoria con hermosas columnas, la Casa
de la Caza con bellos mosaicos, el Templo de
Tellus, del siglo III, la Casa del Trifulium
antiguo lupanar de la villa cuyo camino está
indicado por un gran falo y como curiosidad golpear
la vulva pétrea con la que los clientes llamaban
a la puerta, también resultan muy curiosas las
letrinas de las Termas de los Cíclopes dispuestas
en círculo, las Termas Licinianas conservan
el caldarium, el frigidarium y un gimnasio y cuentan
con la peculiaridad de estar construidas, en el siglo
III, a seis metros bajo la calzada, la Casa de Eros
con un bello mosaico del siglo IV, el Templo
de Saturno construido en el año 195 con unas
curiosas bóvedas subterráneas y el Mausoleo
Líbico-Púnico, único en su
estilo, con una altura de 21 mt en cuya máxima
altura se puede contemplar una pirámide con la
estatua de un león y mujeres aladas.
Son también de interés
en los alrededores el Acueducto de Ain el Hammam
y el Henchir Guettussi con atractivos restos
de cisternas y columnas.
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HAMMAMET
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Hammamet es conocida, sin duda, por
ser el centro turístico más importante
de Túnez, de hecho, su nombre procede de la palabra
"hamman" que, en árabe, significa baño.
Situado en el sur de la península de Cabo Bueno
y en el Golfo de Hammamet, su clima benigno, sus magníficas
playas de arenas blancas y aguas cristalinas, sus refrescantes
jardines y sus complejos de hoteles con restaurantes,
discotecas, bares, etc., y su cercanía a la capital,
tan sólo 20 kilómetros la separan de ella,
han hecho de esta ciudad uno de los sitios más
atractivos del país y, posiblemente, de todo
el norte de África. Hasta principios de este
siglo Hammamet no era más que un pequeño
pueblo de pescadores pero la llegada de la familia polaca
Sebastián cambió su destino ya que construyeron
un hermoso palacio e invitaron a intelectuales de las
artes y las letras tan famosos como Klee, Gidé,
Wilde, entre otros muchos, y las excelencias de esta
villa se fueron conociendo en el mundo entero habiéndola
visitado Flaubert, Wiston Churchill y Sophia Loren,
por poner sólo tres ejemplos de mundos dispares.
Destaca, además, por su magnífica
Medina del siglo XV que está rodeada de
murallas adosadas al mar y cuyo máximo encanto
es el laberinto de calles intrincadas que han sabido
conservar el sabor de lo ancestral, sobre todo en los
zocos que se esconden en su interior. También
dentro de ella se encuentra la Gran Mezquita,
también del siglo XV, que se halla delante de
la Mezquita de Sidi Abd el Kador, con
un hermoso minarete. La Mezquita de Sidi Abd el Kador,
de menor tamaño, es, actualmente, una medersa
para niños de 3 a 5 años. Un poco más
abajo se puede visitar el Santuario de Sidi Abd el
Kador.
También resulta muy interesante
la Kasba, antiguo acuartelamiento fue reedificado
en 1474 por orden de Hemida Bel Haj Fraj. Cuenta con
pasadizos abovedados, torres cuadradas, el Mausoleo
de Sidi Bou Alí, un interesante museo de trajes
regionales (Horario: de 9.00 a 18.00 h.) y una hermosa
muralla desde la que se obtienen magníficas vistas
del puerto de pescadores y de la blanca ciudad.
No se puede abandonar Hammamet sin
visitar la Villa de Georges Sebastián,
el benefactor de la ciudad, en cuyo interior se encuentra
el Teatro, de estilo grecorromano, construido
por el gobierno en 1964 y transformado posteriormente
en Centro Cultural Internacional (Horario: lunes, miércoles
y viernes de 10.00 a 12.00 h y de 15.00 a 17.00 h.)
y la Kubba de Sidi Yussef, del año 1706,
con una biblioteca apasionante.
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NABEUL
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Al norte de Hammamet, a tan sólo
10 kilómetros, se encuentra la capital administrativa
de Cabo Bueno, Nabeul, conocida tanto por sus espléndidas
playas como por su artesanía en cerámica,
bordados, puntillas o perfumes. Los viernes se instala
un mercado en el que se pueden adquirir todo tipo de
artículos artesanales como telas, tapicerías,
cerámica, objetos de hierro forjado, cuero, cestería,
espartería, bordados y puntillas, perfumes de
azahar o rosa y productos agrícolas. Especialmente
sorprendente puede resultar la venta de camellos y,
como no, su alfarería, procedente del siglo XVI,
esmaltada con plomo y decorada con dibujos geométricos
de óxidos de cobre, cobalto y manganeso, entre
otros. Frente a la ciudad se extiende una playa con
excelentes hoteles en los que resulta maravilloso relajarse
tomando el sol o practicar distintos deportes acuáticos.
LA REGIÓN CENTRAL
En esta zona de Túnez se encuentran
las antiguas capitales musulmanas. Ofrece también,
zonas para el turismo recreativo y cultural. De hecho
el territorio del Sahel es uno de los más prósperos
del país y, por todo ello, bien merece una visita.
El recorrido por el centro comenzará en Sousse,
conocida popularmente como "la Perla del Sahel",
para continuar por Monastir, Mahdia, El Djem, Sfax,
Islas de Kerkennah, Sbeitla y Kairouán.
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SOUSSE
(SUSA) Y PORT EL KANTAOUI
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Situada en el Sahel, palabra que quiere
decir orilla, Sousse es la tercera ciudad en importancia
de Túnez. Fundada por los fenicios en el siglo
IX a.C., esta preciosa ciudad marítima, además
de poseer excelentes infraestructuras turísticas,
cuenta con una zona histórica de gran relevancia.
Tras varios saqueos, la ciudad ha sido testigo de conflictos
y caídas entre cartagineses, romanos y vándalos,
hasta que los árabes le devolvieron su esplendor.
En la actualidad, Sousse es la ciudad balneario por
excelencia con unas temperaturas cálidas durante
todo el año que varían de 11 grados en
invierno a 25 en verano lo que hacen de esta villa con
maravillosas playas un verdadero sueño para los
visitantes, pero lo mejor, es que a estas excelencias
se unen numerosos lugares de interés que complementan
el atractivo de la Perla del Sahel.
Para comenzar la visita el mejor lugar
es La Medina, bien conservada y rodeada de murallas
del año 860 fue construida por Ibrahim Mohammed,
restaurada posteriormente por los hafsíes y bombardeada
durante la II Guerra Mundial. Entre sus callejuelas
es fácil encontrar la Gran Mezquita del
año 851, que sirvió de fortaleza según
se aprecia por sus gruesos muros y por sus dos torres
redondas que sirvieron de defensa, una de ellas ejerce
las funciones de minarete y está rematada por
una hermosa cúpula. Sus salas de oración
y pórticos se apoyan sobre pilares de piedra
y no sobre columnas siendo éste un elemento característico
del edificio. (Horario: de 8:00 a 14.00 h.)
Muy cerca de la mezquita y de la Puerta
de Bab al Bahar, puerta de acceso a la Medina que
se encuentra prácticamente derruida, se encuentra
el Ksar el Ribat, uno de los monumentos más
significativos del Magreb. Construido en el siglo VIII
sobre las bases de una antigua fortaleza bizantina,
aquí vivían los murabit, soldados fieles
y creyentes. El edificio, sencillo pero no por ello
menos bello, ha sufrido varias restauraciones que han
sabido respetar su estructura original. La construcción
es de planta rectangular con torres semicilíndricas
que servían de torres vigías y que, en
la actualidad, permiten contemplar unas excelentes vistas
de la ciudad. En la planta baja se pueden ver las celdas
de los monjes guerreros que rodean el patio en varias
alturas, estos monjes eran escogidos por su santidad
para defender la ciudad de las incursiones cristianas.
En la parte superior, se halla una de las primeras salas
de oración del norte de África. Continuando
el recorrido se llega a la Zauia de Zakkak con
un espléndido minarete octogonal que aunque no
es posible contemplar en su interior bien merece una
visita como también la merece la Mezquita
Abd el Kader en el que destaca su pórtico
de cerámica esmaltada.
En sus alrededores se encuentran numerosos
zocos con un ambiente muy especial repleto de
colores y sonidos que sumergen al visitante en otro
mundo. Se pueden adquirir tejidos, mantas de lana, tallas
en madera de olivo, distintos objetos de cobre esmeradamente
cincelados, joyas de oro y plata con atractivos diseños,
etc. y después de disfrutar con las compras nada
mejor que descansar en el Café Kahouat El
Koubba, del siglo XI, con una hermosa cúpula
y un no menos delicioso té. Siguiendo el intrincado
y exótico recorrido se llega a la Kasba,
construida durante varios siglos, es el punto más
alto de las murallas. En su interior destacan la Torre,
del año 859, con 30 mt de altura desde la que
se disfruta una panorámica de la ciudad realmente
admirable y el Museo, el segundo en importancia
después del Bardo de la capital tunecina, en
donde se pueden contemplar excepcionales mosaicos en
los que se puede apreciar la historia y la mitología
grecorromana, esculturas, pavimentos de importancia
como "Sátiros y Bacantes" del siglo
II, medallones, estelas funerarias, bajorrelieves, lápidas,
sarcófagos, cerámicas, frescos y pinturas,
lámparas romanas, inscripciones, y otros restos
arqueológicos de gran interés. Es importante
recordar que no se permite fotografiar a menos que se
pague en la entrada una módica cantidad para
poder hacerlo y siempre sin flash ni trípode.
Horario: de 9:00 a 12:00 h. y de 15.00 a 18.30 h. del
1 de abril al 30 de septiembre y de 14.00 a 17.30 h.
del 1 de octubre al 31 de marzo. Cerrado los lunes.
Son también de interés
la Cisterna de Safra, con una capacidad de 3.000
metros cúbicos es una construcción realmente
espectacular, la Mezquita de Sidi el Ammar, de
pequeño tamaño con una hermosa decoración
y la Mezquita de Bou Fatata, del siglo IX, muy
sencilla.
A 5 kilómetros de Sousse, se
encuentran las Catacumbas Cristianas del siglo
III, con más de 15.000 tumbas dispuestas en dos
o tres pisos con una altura que oscila entre uno y tres
metros y más de 240 galerías. Para recorrer
el lugar es recomendable llevar una linterna y no ceder
al cansancio ya que la visita se realiza por un itinerario
de un kilómetro dentro de los cinco que ocupan
totalmente. Horario: de 9:00 a 12:00 h. y de 15.00 a
18.30 h. del 1 de abril al 30 de septiembre y de 14.00
a 17.30 h. del 1 de octubre al 31 de marzo. Cerrado
los lunes.
Port El Kantaoui
A algo más de 5 kilómetros
hacia el norte se encuentra Port El Kantaoui,
un centro turístico de primera categoría
inaugurado en 1979 que cuenta con elegantes hoteles,
calles tranquilas por las que pasear y varias instalaciones
deportivas como un campo de golf con 18 años,
canchas de tenis, etc., casino y otros atractivos lo
convierten en un pequeño paraíso. Como
curiosidad se debe visitar el barco en el que Roman
Polansky rodó la película "Piratas"
que se encuentra amarrado en el puerto.
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MONASTIR
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A 24 kilómetros de Sousse y
en el mismo Golfo de Hammamet, se localiza Monastir,
cuna de Bourguiba, padre de la patria. En la antigüedad
fue un importante puerto fenicio llamado "Rus Pena"
y hoy es un enclave turístico donde se conjuga
el pasado y el presente de forma paradójica.
Destacan entre otros puntos su maravilloso
Ribat del siglo VIII, que en la antigüedad
sirvió como lugar de enseñanza, formación
militar y almacén de guarniciones y en la actualidad,
tras varias restauraciones que han variado su aspecto
original, aparece con conjunto arquitectónico
que mezcla distintos estilos ortorgándole una
configuración extraña pero no por ello
menos hermosa. En el patio sobresale la atalaya del
vigía, que tras subir sus 87 escalones ofrece
unas excelentes vistas de la ciudad y resultan, también
interesantes, las celdas de los monjes guerreros situadas
alrededor del patio. Y en esta zona se encuentra el
Museo en el que se pueden admirar manuscritos
cúficos, vasos fatímidas, cerámicas
abasidas, monedas del siglo XI, y hermosas miniaturas
de gran interés entre las que destaca un astrolabio
árabe realizado en el año 927 en la española
ciudad de Córdoba.
Muy próximo a esta fortaleza
se encuentra el Mausoleo de la Familia Bourguiba,
construido en 1963 y ampliado posteriormente, está
flanqueado por dos minaretes de 25 metros de altura
y con una espectacular cúpula dorada. Es el lugar
en el que están enterrados el Presidente y su
familia. La Mezquita de Bourguiba, inspirada
en la de Hammuda Pachá de Túnez, impresiona
por su capacidad para más de mil personas en
la Sala de Oración, por sus 39 preciosas puertas
labradas y por sus 86 columnas de mármol rosado
en las que descansas sus bóvedas.
No se puede dejar de visitar la Gran
Mezquita, del siglo IX, que sobresale por su austera
decoración y el Cementerio en el que destaca
la Kubba de Sidi el Mezeri en cuya fachada se
pueden contemplar unas impresionantes inscripciones
en caracteres cúficos. Monastir tiene otros atractivos
como el Puerto Deportivo, y sus aguas turquesas
y sus playas de blanca arena, donde podrán practicar
diversos deportes acuáticos.
Otros lugares de interés en
los alrededores son los Jardines y la Residencia
Presidencial de Skanes, para su visita se necesitan
un permiso especial, en los que destacan la decoración
de cerámicas del palacio; los hermosos Acantilados
de El Kahlia; la iglesia bizantina de Lamta
y los hermosos chales confeccionados a mano en Ksar
Hellal.
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MAHDIA
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Ocupando el angosto Cabo de Africa,
Mahdia ha sido siempre un punto estratégico por
su posición geográfica. En la actualidad
se puede recorrer esta villa dando un agradable paseo
en el que, no tardando, aparecerá su Gran
Mezquita, construida en el año 921 fue la
primera realizada por los fatimíes. Posee una
entrada con un porche monumental que recuerda a una
fortaleza, la Sala de Oración cuenta con nichos
a los lados típicos de la arquitectura fatimí
y su mihrab es una reconstrucción del edificado
por los ziríes del siglo XI.
Después de la Skifa el Kahla,
oscuro pasadizo, es una puerta que pretendía
asustar e impresionar a la gente que accediera a la
antigua ciudad y que, en la actualidad, está
ocupada por un animado zoco. Un poco más allá
se encuentra el Museo del Tapiz donde se puede
ver una colección de vestimentas tradicionales
y los instrumentos de necesarios para confeccionar este
arte. Horario: de 9.00 a 12.00 h. y de 14.00 a 17.30
h. Cerrado los lunes. También resulta interesante
el Museo de la Artes y Tradiciones Populares
alojado en una casa típica de la burguesía
de la ciudad en la que se puede contemplar los objetos
y enseres utilizados por ellos.
Por último se puede visitar
el Borj el Kébir, del siglo XVI, una fortaleza
que cuenta con salas abovedadas y desde la que se pueden
disfrutar excelentes vistas. Horario: de 9.00 a 12.00
h. y de 13.00 a 16.00 h. Cerrado domingos y festivos.
Resultan interesantes también las tumbas chiitas
del siglo X, y en los alrededores, los Mausoleos de
Ksar Essaf, la necrópolis púnica
de El Alia y el Cabo de Butria.
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EL
DJEM
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Dejamos por unos momentos el litoral
para dirigirnos a El Djem (El Jem), pequeña ciudad
cuyo máximo atractivo es su maravilloso Anfiteatro
que majestuoso y excelentemente conservado está
considerado como el primer edifico de estas dimensiones
del norte de África y el sexto de todo el Imperio
Romano. Obra del emperador Gordiano del siglo III acogió
espectáculos sangrientos entre gladiadores y
fieras y, como no, entre fieras y cristianos. De forma
elíptica tiene casi 150 metros de largo y 36
metros de altura y una capacidad para treinta mil espectadores
dispuestos en tres pisos con 60 arcadas corintias y
que no contaban con podium que los separase de la arena.
Bajo su construcción, se encuentran dos galerías
en forma de cruz con bóvedas donde se albergaban
las fieras, combatientes y condenados. El Coliseo continua
firme al paso del tiempo.
A la salida en dirección hacia
Sfax, en una antigua villa romana reconstruida se aloja
el Museo, donde se exhiben restos arqueológicos
de la época púnica, romana y cristiana
como hermosos mosaicos recogidos en esta zona. Horario:
de 8.00 a 12.00 h. y de 14.30 a 18.00 h. del 1 de abril
a l 30 de septiembre, y de 14.00 a 17.30 h. del 1 de
octubre al 31 de marzo. Cerrado los lunes. Con la misma
entrada se puede acceder a las excavaciones de los alrededores
entre las que destacan los restos de otro anfiteatro
más pequeño y peor conservado que el antes
mencionado.
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SFAX
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Sfax es la segunda ciudad del país,
después de Túnez, y constituye el puerto
más importante del país y un no menos
importante enclave industrial. Esta villa tiene un aspecto
europeo y conserva numerosos lugares históricos
de interés.
Como en la mayoría de las ciudades
la visita puede iniciarse en La Medina, rodeada
por unas murallas que son una reconstrucción
y cuya entrada principal es Bad Diwan, edificada
en 1306 y bombardeada durante la II Guerra Mundial.
También se conserva una torre de vigilancia,
El Nadhum, y paseando por la calle Mongui Slim,
con hermosas puertas, se accede al Museo de Artes
y Tradiciones Populares, alojado en el Palacio
Dar Jalluli, que acoge, alrededor de un patio, una
excelente colección de la artesanía de
la región donde se puede apreciar la historia
de un pueblo a través de los vestidos como trajes
de boda, destilerías de jazmín y azahar,
joyas, cerámica, utensilios domésticos
y aparatos para la preparación del khol que según
la tradición se realiza con sulfuro de antimonio,
una almendra cocida, una perla y un trocito de coral
todo ello triturado y humedecido en azahar. Horario:
de 9.00 a 12.00 h. y de 14.00 a 17.30 h. Cerrado los
lunes.
La Gran Mezquita del siglo
IX sobresale del resto de edificios de la Medina por
su minarete formado por tres torres superpuestas y decorado
con diversos motivos. Antes de abandonar la Medina merece
la pena callejear por los distintos zocos, muy
interesantes ya que se diferencian de otros bazares
por estar situados en el primer piso en lugar de a ras
de tierra. Destacan el Zoco de Djama en donde
se venden especias y hierbas, el Zoco de los Forjadores
en donde los artesanos aún trabajan con forjas
antiguas, el Zoco Atarrime se pueden encontrar
especias, telas y vestidos, el Zoco de los Tintoreros
con telas teñidas de hermosos colores y el Zoco
de los Zapateros.
Fuera de la Medina, en el centro de
la ciudad moderna, se halla el Museo Arqueológico,
situado en el Ayuntamiento, en el se exhiben
mosaicos paleocristianos, manuscritos cúficos
de los siglos XI y XII, lámparas de aceite desde
la época púnica hasta la romana, y distintos
objetos de la época romana. Horario: de 9.00
a 12.00 h. y de 15.00 a 18.30 h. de abril a septiembre
y de octubre a marzo de 14.00 a 17.30 h. Cerrado los
lunes.
Islas Kerkkenah
Enfrente de Sfax se encuentran las
Islas Kerkkenah, formadas por la Isla Gharbi
y Chergui, unidas entre sí por una calzada
romana. Se accede a ellas por medio del transbordador
que parte del embarcadero de Sfax. Es un lugar tranquilo
donde podrá observar de cerca la vida de los
pescadores. También es de interés la ex-colonia
romana de Thaenae, con unas excelentes termas.
Horario: de 8.00 a 12.00 h. y de 15.00 a 17.45 h.
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SBEITLA
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Situada en el centro del país,
y muy próxima a Kasserine, se localiza
la ciudad de Sbeitla, la antigua Sufetula romana. Sus
restos arqueológicos son su máximo atractivo
y se encuentran dispersas por todo el poblado. El recorrido
se inicia en el Arco Triunfal de Diocleciano,
al sur de la ciudad, del siglo III d.C., a continuación
dos fuertes bizantinos y el Forum, muy bien conservado,
con 60 metros por 70 metros, del siglo II. La Puerta
de Antoninos, con dos columnas corintias, abre a
los Tres Templos dedicados a Júpiter,
Juno y Minerva del siglo II y tras el Forum, tres iglesias
entre las que destaca la Iglesia de Vitalis,
con cinco naves, que conserva una gran pila bautismal
decorada con motivos diversos de mosaico blanco, una
cruz bizantina y restos de mosaicos, la segunda es la
Capilla de San Jocundo y la tercera la Iglesia
de Bellator en la que se puede contemplar un baptisterio
curvo. En la zona se encuentran el Edificio de las
Estaciones con una hermosa columnata, el anfiteatro
y las Grandes Termas, que tuvieron dos salas
de agua caliente y dos salas de agua fría.
KAIROUAN
De Sbeitla, en dirección hacia
Sousse, se encuentra la ciudad árabe más
antigua de Túnez: Kairouán, la capital
religiosa del Magreb, considerada como la cuarta Ciudad
Santa después de La Meca, Fez y Jerusalén.
Como antigua capital del reino Aglabida
se desarrolló fuertemente y sus principales construcciones
datan de este período. A pesar de que los Hafsidas
trasladaron su capital a Túnez, Kairouan, traducido
literalmente quiere decir Plaza fuerte, siempre conservó
su santidad como ciudad.
Aquí no existe una ciudad moderna
y los paseos por sus calles, sus murallas, las zauias,
lugares religiosos, o por sus zocos son elementos que
cautivan de forma inmediata. No existe otra ciudad árabe
igual.
Se recomienda iniciar la vista en
la Gran Mezquita, la joya del arte norteafricano,
que data del año 671. Desde entonces ha sufrido
restauraciones y añadidos que le han otorgado
una estructura peculiar. Su gran minarete, del año
730, tiene forma cuadrada y está formado por
tres partes superpuestas, coronado en una sobria cúpula,
erigiéndose sobre la llanura con sus 35 metros
de altura. Por su severo exterior la mezquita parece
más una fortaleza que un edificio religioso pero
al cruzar el pórtico aparece un gran patio rodeado
por innumerables arcos conformando un hermoso pórtico
con un curioso reloj de sol. La Sala de Oración,
similar a la de Córdoba, posee 17 naves, una
puerta del siglo XI y un bosque de columnas bizantinas
y romanas. El Mihrab, un pequeño ábside
que indica la dirección de La Meca, con 130 placas
de cerámica traída especialmente de Bagdad
en el siglo IX, el Minbar, púlpito de la Gran
Mezquita de madera labrada, y la Maksura, recinto del
1022 en el que rezaba el dirigente del momento, son
el centro de la oración. Las Tumbas, a
la entrada de la Gran Mezquita son del siglo XII y resultan
impresionantes por sus formas y su impactante color
blanco, sin olvidar el Museo de la Mezquita,
enfrente de la misma, donde se exhiben distintos objetos
como manuscritos, una copia del Minrab, una sala de
abluciones, cerámicas y planos.
Destacan también la Mezquita
del Barbero, remodelada en varias ocasiones, con
un minarete de estilo andalusí, una medersa,
muros cubiertos de azulejos, espléndidos artesonados
esculpidos en madera de cedro y dos ventanas neoclásicas
italianas, desde ella se alcanza el Mausoleo
con verdaderas maravillas como huevos de avestruz de
más de cincuenta años, libros sagrados,
magníficas alfombras y no menos magníficos
tapices e increíbles lámparas, y los Estanques
de los Aghlabíes del siglo IX con 128 metros
de diámetro.
De nuevo se entrará a La
Medina y puede hacerse por la Puerta de los Mártires,
de 1772, de doble arcada con capiteles bizantinos y
continuar hasta la Zauia de Sidi Abid el Ghariani
donde se acogen los restos del santo fallecido en 1402.
Otra vez fuera, las calles de esta ciudad árabe
sorprenden por su encanto y en el paseo aparecen otros
lugares de interés como el curioso Bir Baruta,
un pozo del siglo VIII en el que un dromedario hace
girar una noria, la Zauia de Sidi Amor Abbada,
conocida popularmente como Mezquita de los Sables, en
el que se guardan los restos de un santo herrero y cuyo
máximo atractivo arquitectónico son sus
cinco cúpulas y la Muralla cuyos ladrillos
fueron utilizados por los nazis durante la Segunda Guerra
Mundial para realizar una pista de aterrizaje para sus
aviones.
No se pueden dejar de recorrer sus
zocos del siglo XIII aunque han sido remodelados
en varias ocasiones. En ellos se puede adquirir una
artesanía variada con diferentes artículos
como cerámicas, cobre, tapices, alfombras, perfumes,
cuero y joyas, entre otros. Resulta imprescindible una
visita a la Mezquita Jama Tleta Bibane, de las
Tres Puertas, situada dentro del Zoco del Cuero, en
uno de los edificios más antiguos de la ciudad.
De pequeño tamaño cuenta con una hermosa
decoración en la fachada.
En los alrededores merece la pena
ver el complejo arquitectónico palaciego de Reqqada
situado a 9 kilómetros y la Laguna Salada
Sbkha de Sidi el Hani con 34 metros de largo y 20
kilómetros en su parte más ancha.
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EL
SUR DE TÚNEZ
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Esta es la región típicamente
beréber de Túnez y en ella se puede disfrutar
con paisajes muy distintos a los recorridos hasta ahora.
Llanuras, desiertos con doradas dunas, poblados típicamente
beréberes y algunos centros turísticos
son los elementos característicos de esta zona.
Se recorrerán por este orden Gabes, Matmata,
Isla de Djerba, Medenine, Tataouine, Chenini, Douz,
Chott el Djerid, Tozeur, Nefta, Chebika, Tamerza, Mides
y Gafsa.
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GABES
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Situada en el litoral del golfo del
mismo nombre, Gabes destaca por ser el mayor oasis costero
y la puerta de entrada al sur de Túnez. Un paseo
en calesa por el oasis, de seis kilómetros
de largo y dos de ancho, entre las más de 300.000
palmeras, bananos, naranjos, albaricoqueros, limoneros,
perales u olivares es toda una experiencia. Descubrir
las aldeas escondidas en él también resulta
fascinante, las más importantes son Chemini,
Sidi Merouane, Nahal, Oulef el Haj
y El Maita. No resultan menos interesante sus
aguas termales conocidas desde tiempos de los
romanos y su curioso mercado en el que se pueden
encontrar especias, forjas, frutos secos entre los que
destacan unos dátiles de extraordinaria calidad,
joyas, henna, goma, esteras y telas, entre otros artículos.
En la ciudad destacan la Gran Mezquita,
de 1952, el Centro Artesanal, el Barrio de
Jara, con mucho ambiente y la Mezquita de Sidi
Driss con columnas del siglo XI. Sin embargo la
construcción más importante está
situada fuera de Gabes y, también la más
antigua, es la Mezquita de Sidi Boulbaba con
un precioso patio de columnas y baldosines decorados.
En su Sala de Oración, recubierta con tapices,
se halla la tumba del santo patrón de la ciudad.
A su costado se encuentra el cementerio, con
las peculiares tumbas de color blanco y una antigua
medersa, convertida en Museo de Arte y Tradiciones
Populares del sur del país. Como curiosidad
se debe visitar el Zoo con animales tan peculiares
como escorpiones, serpientes, cocodrilos y tortugas,
entre otras especies.
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MATMATA
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Siguiendo hacia el oeste por el oasis
de Gabes a 20 kilómetros se llega a Matmata,
celebre por sus casas trogloditas. Localizada
en una pequeña cordillera, sus habitantes, en
su mayoría beréberes, han construido las
viviendas bajo tierra, excavando la arena arcillosa
buscando temperaturas más agradables y constantes.
Las cuevas se disponen en círculo alrededor de
un foso, con una profundidad de 10 metros, por lo que
cuando uno se va acercando pareciera que nadie viviera
por esas zonas. El reciente turismo ha originado una
fuente de recursos, con lo que los matmatís enseñan
sus viviendas y aprovechan para mostrar sus originales
artesanías.
En los alrededores se encuentran otros
centros trogloditas como Tijma, habitada por
beréberes cuyas mujeres tienen el pelo naranja
teñido con henna y tatuajes realizados también
con este tinte, Beni Aissa, Techine, donde
resalta su mezquita de color blanco y el mobiliario
de sus casas trogloditas y Tujane que destaca
por sus chales y su miel.
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ISLA
DE DJERBA
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La Isla Djerba es la mayor isla del
norte de Africa situada al sur del Golfo de Gabes y
está unida al continente por el ferry que parte
de Djorf hacia Aim y por una calzada romana
de 7 kilómetros que une la isla al continente
arribando en El Kantara, un fondeadero muy apreciado
por los pescadores de la isla. Es uno de los sitios
más bellos y tranquilos de Túnez, cuyo
tipo de hábitat 'El Menzel', típicas explotaciones
agrícolas rodeadas de chumberas en cuyo centro
se haya la casa construidas como fortalezas, no tiene
equivalente en todo el país. Está habitada
por cerca de 90.000 beréberes que han hecho del
archipiélago un verdadero paraíso. La
isla cuenta con una extensión de 514 kilómetros
cuadrados con 25 kilómetros de largo y 22 de
ancho y un litoral de 125 kilómetros y la mayoría
de sus habitantes se dedican a la agricultura y a la
pesca, sin embargo, la industria del turismo también
ha calado hondo. Las playas son una verdadera delicia
con arenas doradas y blancas y aguas transparentes rodeadas
por palmeras en una imagen que se corresponde con el
placer mismo y con una fauna marina con especies como
meros, rayas, almejas, lenguados, langostinos, doradas,
salmonetes y pulpos, entre otros, que hacen las delicias
de los amantes del buceo o del submarinismo y la pesca.
La capital de la isla es Houmt
Souk, la villa más poblada de la isla y en
donde se pueden hallar todos los servicios necesarios.
Como lugares de interés en la capital destacan
la Mezquita de Sidi Brahim el Jamni, del siglo
XVIII con un diseño que se asemeja a un fuerte
austero, a su lado se puede disfrutar con un típico
Hamman, baño turco, que sólo puede
ser visitado por los hombres por la mañana y
por las mujeres por la tarde, la Mezquita de los
Extranjeros, también del siglo XVIII, cubierta
de cúpulas y con un minarete bellamente esculpido
y la Mezquita de los Turcos rematada por un llamativo
minarete con tres tumbas otomanas. En toda la isla existen
213 mezquitas y todas son de culto wahabita, por lo
que sus alminares son bajos, a diferencia del resto
del país de rito malekita con alminares altos.
El Borj el Kebir, una fortaleza
árabe del siglo XV levantado al borde del mar.
Aquí tuvieron lugar los enfrentamientos entre
los turcos y las tropas de Felipe II. Merecen especial
atención la sala en la que se exponen distintos
objetos de su existencia, el foso, un puente del siglo
XI, sus cuatro grandes torres y el Mausoleo de Sidi
Ghazi Mustafá, director de la reconstrucción
del fuerte llevada a cabo en el siglo XVI.
No se puede dejar de visitar el Museo
de las Artes Tradicionales, situado la Zauia de
Sidi Zituni, un bello edificio con hermosas salas y
cúpula alveolada, donde se exhibe una colección
de joyas árabes y judías, trajes tradicionales
tanto árabes como judíos y beréberes,
cerámicas y los hornos en los que se llevaba
a cabo esta artesanía, objetos de uso cotidiano
como jarras para almacenar grano y aceite y un telar.
Horario: de 09.00 a 12.00 h. y de 14.00 a 17.30 h. del
1 de abril al 1 de septiembre y de octubre a marzo de
15.00 a 18.30 h. Cerrado los viernes.
Antes de abandonar la capital se debe
hacer mención de los zocos situados en el centro
de la villa. En los zocos callejeros se pueden
adquirir hermosas joyas con diseños bizantinos,
en las galerías cubiertas se pueden adquirir
tejidos, alfombras y tapices de gran calidad, y resultan
muy atractivos los zocos de los alfareros con hermosas
piezas y el de los peleteros donde se pueden comprar
artículos de cuero. En las antiguas fondas que
conservan su espíritu de hospedería se
han instalado también, alrededor del patio, algunos
artesanos.
Después de abandonar la capital
el recorrido continúa por Menix, ciudad
fundada por los fenicios del siglo X y de la que aún
se conservan restos tan importantes como una basílica
cristiana. Cercana se encuentra la Mezquita de Barchucha
y un poco más allá, se localiza el pueblo
de casas blancas con atractivas cúpulas que se
divisan a lo largo de un palmeral, es Seduikech.
En El May destaca su mezquita de tipo fortaleza
tan característica de esta isla.
En la isla destaca el poblado de Er
Riadh, donde se concentran el mayor número
de judíos de Túnez y donde se puede admirar,
aunque le parezca increíble, la Sinagoga de
Ghriba que guarda una de las Toras más antiguas
del mundo. Su decoración interior es barroca
con esmaltes y cerámicas contando además
con hermosas vidrieras de colores. Aquí, en esta
isla, han convivido pacíficamente musulmanes
y judíos por muchos siglos, y de hecho otro asentamiento
judío es Suani, habitado por más
de 300 israelitas, que fue fundado por ellos en el siglo
VI a.C. Ya en dirección hacia el continente se
encuentra Guellala, famosa por sus trabajos en
alfarería, donde se pueden adquirir las mejores
piezas del país. En la isla destacan, además,
las poblaciones de Midoun, famosa por su mercado
del viernes y por sus olivares y Mahboubine con
una interesante mezquita, todo ello sin olvidar las
maravillosas playas donde podrá disfrutar de
un placentero baño en unas aguas color turquesa
como la playa de Sidi Mahares y la playa de
Sidi Bakur, entre otras.
Dejando la isla en dirección
al sur se encuentra Zarzis, el último
puerto de Túnez antes de llegar a Libia, que
destaca por sus aguas transparentes ideales para la
pesca submarina, sus esponjas marinas, su pequeño
oasis y sus hermosas playas.
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MEDENINE,
TATAOUINE, CHENINI Y LOS KSARBE
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Medenine es una pequeña
ciudad dividida por un río, de ahí su
nombre "Las Dos Ciudades" que se encuentra
a medio camino entre la Isla Djerba y Libia. El barrio
situado al oeste es la zona más moderna y es
donde se encuentran las oficinas, los bancos, etc.,
y, al este, lo más interesante, las ghorfas.
Su máximo interés reside
en sus 'ghorfas', especie de graneros del siglo
XVII que servían también como viviendas
de las tribus nómadas beréberes y que
se construían de forma yuxtapuestas, de cinco
pisos de altura, estrechas, profundas y abovedadas,
normalmente 9 metros de largo, 2 de alto y 2,5 de ancho.
En conjunto forman los 'ksars', los castillos
del desierto, que tenían varias funciones: guardar
los granos, servir como refugio en épocas de
guerra y como mercado en tiempos de paz. Durante las
migraciones los beréberes pagaban a unos guardas
para que vigilaran sus pertenencias mientras ellos viajaban
de un destino a otro. Los ksars pueden ser de montaña
como el de Ouled Haddada o de los llanos como
el de Medenine.
Tataouine
Tataouine, a 50 kilómetros
de Medenine, es una pequeña población
que sirve de punto de partida para visitar otros pueblos
de los alrededores. Destacan sus días de mercado,
los lunes y los jueves, cuando los beréberes
se acercan para comprar y vender todo tipo de mercancías
como los populares barnús, echarpes de color
rojo realizados a mano con atractivos diseños
basados en sus propios tatuajes beréberes, y
también, como no, camellos, y el Jardín
de la Delegación, donde se encuentran algunos
restos de estatuas y troncos fósiles.
Chenini
A 17 kilómetros se encuentra
Chenini, la joya de la región, donde los contrastes
son la nota predominante. Enclavado en la ladera de
una cadena montañosa, Chenini, que data del siglo
XI, se descubre majestuosa, protegida por antiguas fortificaciones
y por agrestes rocas. Se trata de un conjunto de viviendas
excavadas dentro de las rocas en diferentes niveles
y tiene su origen en la formación de un antiguo
ksar. Destaca, dentro de la villa, el minarete de su
mezquita. Muy cerca se encuentran una Mezquita
Subterránea donde según la leyenda
descansan los restos de los durmientes beréberes
cristianos en diez tumbas de doce pies de largo
y los graneros fortificados, las ghorfas.
Ksar Ghilane
Desde Chenini y a través de
un camino imaginario se puede pernoctar en Ksar Ghilane,
un modesto oasis cercado por las dunas del gran Erg
y el más sahariano de los oasis, antes de continuar
el camino hacia Douz.
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DOUZ
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Considerada como la Puerta del
Desierto, Douz se levanta en el centro de un pequeño
oasis y sus orígenes se encuentran en las tribus
nómadas de los MīRazig. Rodeada de doradas dunas
el paisaje es sencillamente mágico, esta villa
conserva tradiciones ancestrales como su mercado en
el que se pueden adquirir originales calcetines de lana
de cabra o sus artesanías en piel de camello
y los jueves se puede contemplar el bullicioso ambiente
que resulta de la venta de camellos.
Desde aquí se puede visitar
Zaafrane, centro de los nómada adhara,
para contemplar las interminables dunas que acogen diseminadas
palmeras. Muy cerca, Nouil, a orillas de Chott
el Djerid, una pequeña población que sirve
de descanso antes de continuar hacia El Faouar,
un oasis alimentado por pozos tradicionales, donde las
dunas forman un espectáculo sin igual.
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CHOTT
EL DJERID
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Los chott, son característicos
por la ausencia de cualquier tipo de vegetación
siendo depresiones salinas que por la mezcla de esta
sal con el barro y la arena forman un suelo arcilloso
donde el agua emerge en algunas zonas, produciendo la
sensación de tratarse de un mar. En esta zona
los espejismos son muy comunes, sobre todo cuando la
temperatura sobrepasa los 30 grados, pudiendo llegar
a verse desde una caravana de camellos hasta incluso
un oasis o un pozo con agua.
Los más importantes son el
Chott El Djerid o Lago Salado del Djerid. Es
el más grande de todos y se extiende al norte
del Sáhara, desde la región de Gabes hasta
Argelia, dividiendo la zona tunecina en dos partes.
Este lago se encuentra a unos 20 metros sobre el nivel
del mar. Durante el recorrido por este Chot se pueden
ver los canales que bordean la carretera, mostrando
la diversidad de colores del agua que van desde el rojo
al blanco, azul o verde entre otros, así como
el lugar donde hace años broto un manantial que
provoco el hundimiento de parte del mismo. Después
de cruzar esta gran extensión se llega a los
frondosos oasis de Bled el Djerid
o país de las palmeras. El Chott Fejej,
prolongación del Djerid y el Chott Gharsa.
Desde Douz en dirección hacia
Tozeur, pasando por Kebili, existe una carretera
que cruza el Chott El Djerid donde disfrutará
de un juego de colores espectaculares que dependerá
de la composición de los minerales y de la densidad
del agua que brote de los manantiales.
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TOZEUR
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Tozeur es la capital de la región
y se encuentra entre el Chott El Djerid y el de Gharsa.
Es uno de los oasis más conocidos por sus magníficos
palmerales con 200.000 árboles y 325.000 palmeras
que ocupan más de 1.000 hectáreas que
ofrecen unos deliciosos dátiles denominados "Deglet
en Nour', conocidos popularmente como 'dedos de luz'
y por su peculiar y ancestral sistema de regadío
compuesto por 200 manantiales que se unen en el Ras
el Aiun, de aguas calientes.
En la ciudad destacan las viviendas
construidas con adobe, ladrillos sin cocer, decoradas
con diseños geométricos y paseos abovedados
ideales para pasear en la penumbra y huir del sol.
El paseo puede continuar por la Medina,
con calles oscuras y barrios tradicionales del siglo
XIV bien conservados con fachadas de ladrillos amarillos
formando atractivos diseños geométricos.
En este recorrido hallaremos la Zauia de Sidi Bu Aissa
sede del Museo de Artes y Tradiciones Populares,
donde se exhiben numerosos objetos, trajes tradicionales,
aldabas de puertas con distintos y peculiares sonidos
y utensilios de la vida cotidiana como el arcón
en que la novia guardaba el ajuar, cerámicas
y manuscritos en donde se puede leer el horario de la
distribución del agua en el oasis en el siglo
XIII. Cercana se encuentra la Medersa de Sidi Abdallah
Bu Said o "Del Buey" y un poco más
allá aparece el Museo de Arte y Tradiciones
Islámica 'Dar Cherat', ubicado en un hermoso
palacio con un patio en el que se abren las distintas
salas en donde se pueden contemplar maravillosas joyas,
armas, cristal tallado en objetos para distintos usos,
pinturas sobre cristal, cerámicas, esmaltes y
la sala dedicada a los Beys con su pieza cumbre, un
maravilloso reloj de diamantes.
Fuera de la Medina merecen una visita
la Mezquita de Sidi Muldi y el Zoo de Si Tijani
que reúne diversas especies propias del desierto
como leones, mandriles, camellos, gacelas, hienas, pavos
reales, víboras, zorros del desierto, jabalíes,
o escorpiones.
Alrededores de Tozeur
En los alrededores vale la pena realizar
un paseo por el oasis hasta Bled el Hader, donde
se encuentra la Gran Mezquita del siglo XI con decorados
hispano-magrebís y la Tumba de Ibn Chabbat
que fue el constructor de la mayoría de las canalizaciones
del regadío del oasis. El paseo debe continuar
hasta Belvedere, una pequeña colina donde
brotan múltiples fuentes y desde donde se obtienen
excelentes vistas de la zona incluyendo las doradas
dunas del Sáhara; el Oasis El Oudiane
con 220.000 palmeras y el Hamman del Jerid con
110.000 palmeras y seis fuentes termales de aguas calientes.
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NEFTA
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Conocida como la 'Perla del Jerid',
Nefta fue la antigua Nepte romana y se caracteriza por
sus fuentes termales y por su espléndido oasis.
Nefta es un importante centro de peregrinación,
el segundo del país, debido a sus 24 mezquitas
y los más de 100 morabitos con que cuenta. Además
ofrece al visitante el encanto de sus calles y el edén
de La Corbeille, conocido como La Cesta de Palmeras,
el majestuoso oasis que cuenta con más de 400
mil palmeras rodeado por paredes rocosas desde donde
brotan innumerables manantiales recogidos en dos canales
que después se convierten en uno en el que habitan
numerosas especies de peces. Los dátiles "Dedos
de Luz" son sencillamente deliciosos. No hay que
dejar de visitar el Mausoleo de Sidi Bu Alí,
santo que según la leyenda trajo a este lugar
la primera palmera, los antiguos hornos de ladrillos,
los telares en los que trabajan las mujeres y
la Mezquita de Sidi Salem, la más antigua
de la ciudad, desde la que se puede admirar una hermosa
panorámica de la zona.
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CHEBIKA,
TAMERZA Y MIDES
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Son los oasis de montaña
y están situadas al norte de Tozeur entre áridas
y abruptas montañas cerca de la frontera argelina.
Chebika
Chebika, situada a 53 kilómetros
de Tozeur, fue un antiguo puesto defensivo de los romanos,
destaca por sus espectaculares paisajes y por sus escondidas
casas construidas en piedra y adobe situadas en la ladera
de la montaña. Muy cerca se encuentra una espléndida
cascada que, como ironía, cae abundantemente
entre la aridez del entorno.
Oasis de El Khanga, a 5 kilómetros
de Chebika, de pequeño tamaño que sobresale
en un paisaje extremadamente árido con gargantas
de más de 150 metros de altura.
Tamerza
Tamerza, 14 kilómetros al norte
de Chebika, es un precioso oasis y fue la Ad Turres
romana y un obispado cristiano durante la época
bizantina. La ciudad antigua está abandonada
pero cuenta con varias tumbas de santos de interés
y, sobre todo, con varias maravillosas cascadas,
unos hermosos jardines y las espectaculares gargantas
de la montaña que cuentan con la peculiaridad
de cambiar de color a medida que la luz del día
varía alcanzando distintos tonos como el blanco,
rojo o violeta.
Mides
Finalmente, Mides, pequeño
pueblo suspendido sobre un oasis en lo alto de una garganta
y desde donde se divisa un desfiladero de más
de 60 metros También fue un antiguo asentamiento
romano y estuvo habitado por los beréberes que
construyeron sus casas en la ladera del desfiladero
resultando espectacular comprobar la inclinación
de las mismas.
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GAFSA
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Los orígenes de Gafsa (oasis
más septentrional del país) y, de acuerdo
al descubrimiento de yacimientos, se remontan a la prehistoria.
Sin embargo, la actual ciudad surgió en el siglo
II de un núcleo númida y fue un importante
municipio del Imperio Romano.
Destacan sus Piscinas Romanas,
los únicos restos arqueológicos de aquella
época compuestas por dos piscinas bañadas
por aguas termales de 31 grados de temperatura, la Kasba,
construida en 1434 sobre antiguas fortificaciones bizantinas
y que acoge el Palacio de Justicia, Dar el
Bey, la antigua residencia del gobernador y la Gran
Mezquita, reproducción modesta de la de Kairouán,
de la que sólo está permitida la visita
del coro aunque también son interesantes el minarete
desde el que se disfruta una excelente vista, las columnas
romanas de la Sala de Oración y el Minbar de
madera tallada.
En Gafsa se puede observar la fabricación
artesanal de los gafsis, típicos tapices beréberes
con motivos geométricos.
Lo mejor de la zona es su espléndido
oasis, con 100.000 palmeras y otros árboles frutales
como naranjos, albaricoqueros, limoneros, por el que
se puede disfrutar de un relajante paseo mientras se
degustan los excelentes pistachos que aquí se
cultivan y que le han dado fama en todo Túnez.
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