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COLOMBIA, EL ORIGEN DEL DORADO
El legendario país de
El Dorado fue buscado afanosamente por los conquistadores
del Nuevo Mundo. La leyenda tuvo su origen en la Laguana
de Guatavita, el centro ceremonial de los indios chibchas.
Se decía que en aquella comarca abundaban el
oro y las piedras preciosas. El mito tenía su
base en la ceremonia ritual del baño sagrado,
cuando el "Zipa" o cacique se cubría
de polvo y hojuelas de oro, haciéndose llevar
en literas chapadas del mismo metal. Los habitantes
de aquellos tiempos lanzaban a las aguas piezas de oro,
esmeraldas y alimentos. Según reza la leyenda,
el fabuloso tesoro de El Dorado fue arrojado al fondo
de la laguna cuando los españoles se encaminaban
hacia allí.
El Dorado nunca se encontró,
pero El Dorado, estamos convencidos, realmente no fue
lanzado a las profundidades de aquella laguna, sino
que fue esparcido por todo el territorio de Colombia.
Y para descubrirlo hay que trastocar la ambición
del oro por el deseo de descubrir la belleza de las
junglas, la riqueza de los ríos, la grandeza
de las cordilleras, la majestuosidad de los valles,
el silencio de las altas montañas y la exquisitez
de sus selvas y costas que constituyen un verdadero
tesoro.
Quien hace un viaje a Colombia hace
un viaje a muchos países. En un reducido territorio,
el viajero encontrará todas las geografías
imaginables. Se encontrará con la fiesta en las
rumbas permanentes y hallará las contradicciones
maquiavélicas más sorprendentes en tan
magnífico edén. Sin duda, aquellos primeros
conquistadores no fueron capaces de ver con nuevos ojos
dónde se encontraba el verdadero tesoro de Colombia.
El Dorado no era oro y esmeraldas sino cultura, tradición,
tierra, montaña, gente, dioses, chicha y costumbres.
Deseamos que no le pase a usted lo mismo.
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