Si lo suyo son las compras, Estados
Unidos es el lugar en el que usted se sentirá
como en el cielo. Podrá encontrar todo lo que
se le ocurra a cualquier precio, solo tiene que buscarlo.
Ya no es sólo el hecho de que millones de emigrantes
de todo el mundo hayan creado pequeñas patrias
dentro de esta gran Madre Patria que es Estados Unidos,
es que, además el país es la primera potencia
mundial y su red comercial llega hasta los confines
más recónditos del planeta.
Los grandes centros comerciales
son indispensables en un país como éste.
Son inmensos y en su interior puede encontrar de todo:
moda, joyas, juguetes, electrodomésticos, electrónica,
zapatos, etc., y como no, zonas de ocio. Son lugares
tan habituales para los norteamericanos como su propia
casa y es común que pasen mucho tiempo en ellos.
Los más importantes y conocidos son Macy's,
los más grandes del mundo, con artículos
de gran calidad, Bloomingdale's, aún más
sofisticado que el anterior, o Saks Fifth Avenue
que cuenta con grandes diseñadores y clientela
comprable a la jet de nuestro país. Suelen estar
abiertos de 10.00 de la mañana a 18.00 de la
tarde, algunos incluso hasta las 21.00. Los fines de
semana suelen estar abiertos, aunque dependerá
de cada ciudad. Si está cansado y desea relajarse
encontrará en su interior restaurantes, cines,
pubs, o cafeterías, si lo que tiene es hambre
o sed hay multitud de puestos de comida rápida,
en realidad, cualquier cosa que usted necesite o desee
podrá encontrarlo en el interior de estos centros
con vida e identidad propia. Algunos de ellos son verdaderas
obras de arte como Rockefeller Center, en New
York, que además de contener múltiples
comercios, también es un centro neurálgico
de negocios y oficinas, el ZCMI (Main and South
Temple Streets), en Zion, está considerado como
monumento histórico por su fachada ornamental
recubierta de hierro, o en San Francisco, el Ghirardelli
Square que ocupa el lugar de una antigua fabrica
de chocolates, adornado con patios y fuentes en el interior.
No se quede sólo en los grandes
centros comerciales, callejee, pasee y entre
en cualquier lugar que le llame la atención.
Podrá sorprenderse gustosamente con lo que le
van a ofrecer y no sólo por los artículos
y los precios que encontrará, sino también
por las decoraciones de las tiendas, y los dependientes
que le van a atender. Podrá encontrar ropa de
diseño muy cara y ropa de segunda mano prácticamente
nueva mucho más accesible, cualquier obra de
arte que se le antoje o cualquier antigüedad, cerámica,
bisutería, joyas, electrónica, relojes,
sombreros, libros, desde la última edición
del más actual a el más lleno de polvo
por el paso de los años, paraguas, muñecos,
juguetes, discos o material fotográfico de muy
buena calidad. También productos indios, saris,
budas, obras de Tagore, o betel, todo ello en una tienda
chiquitita con olor a incienso atendida por un verdadero
brahmán con turbante y una mujer, con un lunar
de color rojo entre sus dos almendrados ojos vestida
con un maravilloso sari de seda. Un chino con coleta
le puede ofrecer cometas de todos los colores que vuelan
tan alto que parecen tocar el cielo. Un verdadero mohicano
le venderá un arco y flechas, mientras le cuenta
la historia de Uncas, el último mohicano que
disfrutó de la naturaleza en plena libertad o
quizá, un vaquero de Texas le propondrá
probar una silla de montar de cuero que fue la que usó
el ganador del rodeo del año pasado. Todo eso
y mucho más puede encontrarlo si se deja sorprender
por la buena suerte de los que no buscan algo determinado
y prefieren simplemente curiosear. Eso sí, tenga
un poco de cuidado con estas tiendecillas ya que sus
dependientes son muy hábiles a la hora de detectar
turistas y suelen regatear consiguiendo precios ventajosos
para ellos y mala calidad para el comprador.
Los mercadillos callejeros
son otra fuente inagotable para hacer sus compras. Artesanía,
muebles usados, comida, bebidas frescas, etc., unidos
por el bullicio que les es propio e incluso puede encontrar
también artistas desconocidos que aprovechan
la aglomeración de gente para dar a conocer su
espectáculo con la esperanza de que algún
cazatalentos les descubra entre la multitud. La calidad
desciende, pero a la vez, los precios también.
Les detallamos algunos comercios
o zonas comerciales que por su interés merecen
la pena visitarse: Tiffany & Co, la joyería
con la que cualquier persona sueña. Sus precios
son inalcanzables para la mayoría, pero puede
pasearse entre los mostradores admirando los diseños
y las piedras preciosas e incluso, si se fija un poquito
podrá encontrar algo mucho más asequible
que a primera vista pasa desapercibido ante el glamour
de los diamantes.
F.A.O Shwarz, en New York.
Si tiene usted hijos o aún se siente niño
no debe usted perdérsela. Sus plantas están
repletas de todos los juguetes que pueda imaginar y
no sólo puede usted verlos, también tocarlos,
jugar con ellos todo el tiempo que quiera y finalmente
comprarlos si realmente le ha convencido alguno. Los
precios varían dependiendo del producto. Miller
Stockman en Denver les ofrece los mejores artículos
típicos americanos del oeste como botas de cowboy
o sillas de montar. En Santa Fe, Nuevo México,
se encontrará con una muestra magnifica de arte
nativo a lo lago de 500 tiendas. Blez Factory Mall
o Denim World en Orlando cuenta con vaqueros
de todas las texturas, marcas y colores. En la Pequeña
Habana, en Miami, encontrará todo tipo de
artesanía cubana a muy buenos precios. Si es
goloso no deje de probar el chocolate de Chocolates
by M. en New York, no utilizan componentes que no
sean naturales y los hacen diariamente. En discos, Tower
Records en New York tiene todo lo que usted pueda
desear tanto en CD, cintas y videos, tan sólo
en música clásica cuenta con más
de 200 mil discos. Foot Locker, en Miami, tienen
lo último en ropa y calzado deportivo de cualquier
marca.
Disney World, productos de
cualquier gama Disney, dibujos animados, películas,
estudios, efectos, etc. y en cualquier soporte, camisetas,
gorras, peluches, cintas de video y audio, CD, vasos,
platos, pijamas, corbatas, etc. La calidad suele ser
buena pero, recuerde, los precios son bastante elevados.
Fuera de los recintos podrá
encontrar los mismos productos a precios más
asequibles. Por último, algunos consejos en relación
con sus compras. Si va a adquirir productos electrónicos
o fotográficos, que en Estados Unidos son de
excelente calidad, hágalo en tiendas donde extiendan
factura y asegúrese que la garantía tiene
cobertura fuera del país ya que en muchos de
ellos solo suele cubrir averías o reparaciones
dentro del mismo. Si compra joyas de valor exija el
certificado de calidad. Si compra en tiendas donde la
factura no sea necesaria o en mercadillos callejeros
asegúrese de que no está pagando más
de lo que usted quiere y de que la calidad del producto
sea la mínima exigible. Recuerde que no podrá
devolver la compra en caso de que no le convenza. Si
algún vendedor quiere regatear hágalo
sin timidez, en realidad el regateo es un arte y una
manera de comunicarse con otra persona, ellos esperan
más del trato personal y de la confianza que
usted demuestre en sí mismo que del verdadero
precio del producto, no llegue a un acuerdo demasiado
pronto, tómeselo con calma y 'juegue'con ellos.
Estados Unidos es un paraíso
de las compras, relájese y deje que su buen criterio
le ayude a elegir lo que más le guste. Después
de todo, comprar puede ser un auténtico placer.