Antes de la llegada de los europeos,
el territorio de la Guayana Francesa estaba habitado
por tribus indígenas. En la costa, vivían
los Caribe, que se mostraron hostiles a la ocupación,
los arawak y los palicur, y en el interior las tribus
wayana, oyampi y emerillon. Los primeros asentamientos
europeos tuvieron lugar en el siglo XVII, en Cayenne.
Se disputaron el territorio los holandeses, portugueses,
británicos y franceses, quedándoselo por
fin éstos últimos. Gentes traídas
de Africa como esclavos trabajaban las plantaciones,
el negocio más lucrativo de la colonia, pero
cuando se devolvió a estos la libertad, el negocio
se vino a bajo.
En el siglo XIX se descubrió
oro en el territorio aunque no fue de gran ayuda para
la economía y alejó a la mano de obra
agrícola, provocando, además, disputas
fronterizas. Los franceses utilizaron la colonia como
lugar ideal donde establecer sus prisiones, entre los
penales más famosos está el de la Ile
du Diable, donde pasó algunos días Papillon.
Los exiliados morían de enfermedades
y la colonia penal tampoco sirvió para desarrollar
la economía. A mediados del siglo del siglo XX
después de respaldar a Francia en las guerras
europeas, la colonia se convirtió en un departamento
de ultramar, llamado oficialmente Guayana Francesa.
La última prisión se cerró en 1953.
Kourou se transformó en los años sesenta
en una base para el lanzamiento de los cohetes Ariane
de la Agencia Espacial Europea.