Antes de la Colonia
El Horizonte Chavín,
considerado como el inicio de la Alta Cultura en Perú,
se distinguió, por la edificación de centros
de poder en torno a impresionantes templos. El más
sobresaliente es el que se encuentra en Chavín
de Huantar, en el Departamento de Ancash. En él
destaca el templo el Castillo, de imponentes muros de
piedra, adornado con formas de cabezas humanas y de
jaguares. Sobresalen, además su escultura, los
relieves, la cerámica y los trabajos de orfebrería
en oro - los más antiguos de todo América.
Por otro lado, los Paracas se distinguieron por
sus bellos y elaborados tejidos, así como por
sus trabajos en cerámica, considerados entre
los más bellos de la América precolombina.
Los chimúes, que poseían
una organización social bien desarrollada y cohesionada,
destacaron por sus excelentes trabajos de arquitectura,
cerámica, tejidos y metalurgia, así como
por la construcción de terrazas para el cultivo
y por el particular trazado de sus urbes. Sus trabajos
en cerámica, realizada a molde, sobresalen por
su riqueza de formas, mientras que los tejidos muestran
un alto grado de técnica. Vasos de plata y oro,
diversa joyería e instrumentos en cobre son lo
más sobresaliente de la orfebrería chimú.
Fueron los incas quienes sobresalieron
por sus construcciones arquitectónicas. Es necesario
aclarar que los incas heredaron muchos de los rasgos
culturales de los chimúes, a quienes dominaron
en el año de 1470. El material más utilizado
por los incas en sus construcciones fue la piedra: sin
tallar para las viviendas, ciclópea para templos
y fortalezas y de formas geométricas y pulidas
en las construcciones urbanas. Las viviendas incaicas
poseían un diseño de planta cuadrada con
un patio central al que daban todas las habitaciones.
Entre los templos más destacados se encuentra
el Coricancha o Templos del Sol, en Cusco. Los incas,
además, emplazaron grandes fortalezas en puntos
estratégicos del imperio, como la fortaleza de
Sacsahuayman, desde las que dominaban las vías
de comunicación, es decir, los famosos caminos
incas. Construyeron numerosas rutas entre las que destacan
la ruta que sigue la costa del Pacífico y la
que transcurría por los valles y altiplanicies
de Los Andes, uniendo estas dos rutas por caminos perpendiculares.
El Período Colonial
Durante la época colonial prevalecieron
los estilos arquitectónicos hispánicos,
especialmente los renacentistas y barrocos con una clara
aportación indígena, dando por resultado
una arquitectura muy definida y especial. En las zonas
costeras se utilizaron materiales como el ladrillo y
el adobe, dada la frecuencia de sismos. Predominaron
los diseños de construcciones bajas, fachadas
anchas, torres robustas y bóvedas de crecería
gótica, permitiendo una mayor elasticidad a las
estructuras. En las zonas de montaña la piedra,
gracias a su abundancia, fue el material más
utilizado. En los diseños, predominaron las altas
y estrechas fachadas, ricamente trabajadas, tradición
heredada de los antiguos incas, especialistas en el
tallado de piedra. Las esculturas para la decoración
de las edificaciones durante este período (siglos
XVI al XVIII) procedían en su mayoría
de España.
Por otro lado, destacan los bellos
trabajos de madera policromada como altares, sillerías
y púlpitos de artistas anónimos, así
como los trabajos de la Escuela Cusqueña, donde
se percibe claramente el mestizaje entre la influencia
española e indígena.
Durante el siglo XIX la arquitectura
peruana sufrió dos corrientes antagónicas.
Por un lado la influencia de Europa, especialmente los
diseños franceses, que se plasmó en las
construcciones de carácter civil y por otro,
la influencia mestiza, de diseños hispano-indígenas,
que prevaleció sobre todo en las viviendas.
Durante el siglo XX la arquitectura
del Perú ha estado influenciada, en un primer
momento, por los diseños modernistas, presentes
en casi todo el mundo, hasta que, en años recientes,
han surgido las propuestas autóctonas que armonizan
la forma con la función.