China es el país más
poblado del mundo, con unos 1.200 millones de habitantes.
Es un país multinacional que cuenta con 56 etnias
que comprenden las nacionalidades han, manchú,
mongola, hui, tibetana, vigur, zhuang y otras cincuenta
nacionalidades más diseminadas por todo el territorio
chino.
El 94% de la población pertenece
a la nacionalidad han, que se concentra principalmente
en el Este. Las cincuenta y cinco minorías nacionales
son: mongol, hui, tibetana, vigur, miao, yi, zhuang,
buyi, coreana, manchu, dong, yao, bai, tujia, hani,
kazako, dai, li, lisu, va, she, gaoshan, lahu, sui,
dongxiang, naxi, jingpo, kirguiz, tu, daur, mulam, qiang,
blang, salar, maonan, gelao, xibe, achang, primi, tajik,
hu, uzbeka, rusa, ewenki, deang, bonan, yugur, gin,
tartara, derung, oroqen, hezhn, momba.
China alberga casi el 20% de la población
mundial, en cambio sólo ocupa el 7% de la superficie
agrícola del planeta. La población se
agolpa principalmente en la zona oriental. Los grandes
núcleos se concentran en las llanuras de la costa
Este y en los valles de las regiones situadas al este
de la línea formada por las montañas Kinghan
y Taihang. La provincia más poblada es Sichuan,
con más de 100 millones de habitantes, en una
superficie equivalente a la de España. La densidad
media de China es, en el este, de 300 habitantes por
kilómetro cuadrado y en el oeste de sólo
40.
El rápido crecimiento de la
población desde el siglo XIX pudo deberse a las
siguientes causas: la mejora en las cosechas, aumento
del comercio exterior, rapidez en los transportes y
avances en la medicina.
Durante la guerra chino-japonesa,
entre los años 1937-45, se produjeron migraciones
desde la costa hacia las zonas del interior. Pero estas
migraciones fueron esporádicas, pues el pueblo
chino es un pueblo marcadamente conservador de sus costumbres.
Debido al enorme crecimiento de la
población el gobierno en 1980 tomó medidas
drásticas para controlar el crecimiento de la
población. Cada familia sólo puede tener
un hijo; los anticonceptivos son gratuitos y el aborto,
incluso, llega a ser obligatorio para el segundo hijo.
En un país donde la tradición del hijo
varón es muy fuerte ha hecho que aumenten los
infanticidios, sobre todo del sexo femenino (que sucede
algunas veces en las zonas campesinas), e incluso que
las mujeres se divorcien o lleguen al extremo de suicidarse
por dar a luz a una niña.
La mayoría de la población
es rural debido al predominio de la agricultura como
principal recurso de subsistencia. Sin embargo, el empuje
que ha tenido la industria ha provocado el rápido
crecimiento de numerosas ciudades. El turismo es una
nueva actividad industrial que ha ayudado considerablemente
a la apertura de China hacia el exterior. Se han creado
modernas instalaciones turísticas para los distintos
encuentros y conferencias internacionales.
Debido a la variedad de etnias y minorías
nacionales las costumbres y las gentes forman un gran
mosaico multivariado. Las 56 etnias pueden conocerse
a través de actividades turísticas promovidas
por la Administración Nacional de Turismo de
China, actividad que desarrolla el turismo y el intercambio
de experiencias entre las agencias turísticas
de China y de otros países. Para tener una visión
general sobre las costumbres de las distintas comunidades
étnicas se puede visitar, en el Centro de Vacaciones
de Dalian, la Aldea de la Cultura Popular. Allí
se muestran las diferentes culturas de todas estas comunidades.
El pueblo chino es laborioso e inteligente,
gente hospitalaria y cortés que brinda toda su
cultura a los visitantes que acuden al país,
pero esta cortesía nada tiene que ver con la
occidental, ya que es siempre muy ritual. Los chinos
tienen costumbres muy peculiares: al saludarse no está
bien visto besarse ni abrazarse, pues no expresan sus
sentimientos en público.
En cuanto al folklore, en el norte
de China el canto y la danza es un arte tradicional
de la comunidad étnica coreana, hasta tal punto
que lo practican jóvenes, niños y ancianos.
Otra de las aficiones es la actividad deportiva; en
Año Nuevo y otras fiestas se celebran competiciones
de columpio, trampolín y lucha.
En la Pradera de Erdos, situada en
la zona oeste de la Región Autónoma de
Mongolia Interior, los pastores mongoles, gente franca
y hospitalaria, ofrecen a los visitantes, entonando
una canción folklórica, una cinta de seda
blanca y un tazón de licor.
En el centro de China el viajero tiene
la posibilidad de vivir como los campesinos locales
de la aldea de Shijiazhuang. Existen también
en Beijing residencias tradicionales donde se puede
charlar libremente con los habitantes y aprender sus
costumbres.
No ha de sorprender el encontrar al
amanecer a los habitantes de las distintas ciudades
de China reunirse al aire libre para realizar los ejercicios
físicos del tai qi.