Arquitectura
Si algo puede definir la arquitectura de Japón es la perfecta coexistencia
de los estilos tradicionales con las más modernas técnicas de ingeniería.
Gracias a la abundancia de bosques, la madera ha sido uno de los materiales más
utilizado en la construcción. Entre los diferentes estilos arquitectónicos,
ocupa un privilegiado lugar la arquitectura de los santuarios sintoístas,
una de las formas más antiguas que se conocen. Es el caso del Santuario
de Ise Jingu, que se reconstruye cada 20 años de acuerdo a las técnicas
más tradicionales.
Por otro lado, la influencia
del budismo en la arquitectura ha sido muy importante. Prueba de ello es el gran
Buda de Bronce de Nara, o Daibutsu, del templo Todaiji, la construcción
de madera más grande del mundo.
En cuanto a los
estilos arquitectónicos autóctonos, éstos han sufrido diversas
influencias a lo largo de los diferentes períodos de la historia de Japón.
En el Período Heiano (del 794 al 1192), destaca el estilo Shinden Zukuri,
que se distingue por sus techos de paja, obtenidos de las cortezas del ciprés,
apoyados sobre vigas de madera. En el interior resaltan los suelos de madera,
los biombos y tatamis para delimitar los espacios. El palacio Imperial de Kyoto
es el mejor ejemplo de este estilo. En el Período Kamakura, momento en
el que los samurais alcanzan la supremacía desplazando a la nobleza y,
con la llegada del budismo desde China, se desarrolla el estilo Tang que se puede
apreciar claramente en numerosos templos de las ciudades de Kyoto y Kamakura.
Con el tiempo, esta tendencia evolucionaría hasta la construcción
de templos en varios pisos, como es el caso del Kinkakuji (Pabellón de
Oro) o el Ginkakuji (Pabellón de Plata). Además, en este período
ganan popularidad los jardines creados a base de arena, piedra y pequeños
arbustos. En el Período Muromachi, gracias a la popularización del
té, las casas se construían de acuerdo a este rito-ceremonia, dando
lugar al estilo Sukiya Zukuri. El mejor ejemplo es el Katsura Rikyu en Kyoto,
en donde numerosas casas para la ceremonia del te, miran a uno de los jardines
más bellos del país.
En el siglo XVI hacen
su aparición los castillos, concebidos no sólo con fines militares
sino, además, con ciertos criterios estéticos ya que en época
de paz servían para demostrar el prestigio de los señores feudales.
Entre los numerosos castillos hay que destacar el Castillo de Himeji, construido
en el siglo XVII.
En cuanto a la arquitectura contemporánea
y, a raíz de la apertura de Japón en el año de 1868, el país
entra en un período de modernización y occidentalización,
introduciendo en las diferentes construcciones la piedra y el ladrillo. Entre
las obras más destacables hay que nombrar el Estado Nacional Yoyogi, sede
de los juegos Olímpicos de 1964, la Nueva Ciudad Senri en Osaka o el Distrito
de Shinjuku, en Tokyo.
El Tatami, es una plancha
de paja de arroz trenzada, que cubre los suelos japoneses provocando un olor natural
y un tanto dulzón.
Bellas
Artes
Los inicios de las artes japonesas se remontan
a unos mil quinientos años atrás, según los descubrimientos
de diversos objetos, especialmente figuras de barro y utensilios de piedra sin
pulir.
Es claro que el arte japonés, a lo largo
de su historia, ha sufrido numerosas influencias extranjeras entre las que destacan
el arte chino y persa. Sin embargo, con la introducción del budismo en
el año 538 dC. el arte de la India, se constituye como uno de los pilares
del arte japonés. La influencia del budismo se percibe, de diferentes manera,
en las expresiones artísticas que se han dado en los períodos que
conforman la historia del archipiélago. En el Período Asuka
(592-645) se construyeron numerosos templos (como el Templo Horyuji, el edificio
de madera más antiguo del mundo), siendo la característica principal
el realce de lo solemne y de lo sublime, aunado a la simplicidad de las formas
y a la idealización de los rasgos (sobre todo en la escultura). El Período
Nara (710-794) suele dividirse en el período conocido como Hakuho
(710-729), donde se manifiesta claramente la fuerte influencia china e hindú,
especialmente en la escultura que presenta gracia y vigor; y el Período
Tempyo (729-749), sinónimo de la edad de oro del budismo y de la escultura
budista. Sus características más distintivas son el realismo y la
serenidad. El Período Konin Jogan o Período Temprano Heian
(810-824) se diferencia por sus formas voluminosas y expresiones idealizadas,
debido a la influencia ejercida por las enseñanzas místicas de la
secta budista esotérica Shingon. En el Período Heian Tardío
(794-1192), destaca la belleza, la elegancia, la delicadeza y la exquisitez en
las formas. Durante este tiempo la pintura asume, por primera vez, una posición
importante que se aprecia sobre todo en el Yamatoe o pintura de estilo japonés
y en el Emakimono (rollos ilustrados).
El Período
Kamakura (1192-1333) se caracteriza por su austeridad. En la escultura prevalece
el realismo y las expresiones vigorosas, mientras que en la arquitectura se distingue
por su pureza y simplicidad de formas. En el Período Muromachi se
desarrolla los sumie, pintura a pincel con tinta negra y ya en el Período
Azuchi-Momoyama, se produce un refinamiento artístico que se expresa
en la imposición de colores vivos y diseños elaborados. Es, además,
la época en la que se realizan biombos, tallas de madera muy elaborada
y máscaras para las obras del Teatro Noh. En el Período Edo
la modalidad artística más importante fue el Ukiyoe (grabados),
decayendo la escultura. Finalmente, ya en la segunda mitad del siglo XIX (período
llamado moderno con la restauración de Meiji,), comienza a percibirse la
influencia de occidente que se va mezclando con las manifestaciones más
tradicionales.
La Ceremonia del
Té
En el apartado de Entretenimiento, hemos
desarrollado brevemente algunas de las artes tradicionales japonesas como el Teatro
Noh, Teatro Kabuki, Bunraku (Teatro de Marionetas) e Ikebana (Arreglo Floral).
Dedicamos un espacio especial a la Ceremonia del Te o Chanoyu, un pasatiempo
exclusivo de Japón, que consiste en la presentación y en la forma
de servir y beber el Matcha (te verde en polvo). El té fue introducido
en Japón desde China en el siglo VIII, pero el "matcha" aparece
hasta finales del siglo XII. Esta costumbre se extendió en el siglo XIV
en los shoin (estudios) y fueron los samurais, clase dominante en la sociedad
japonesa, quienes desarrollaron reglas y procedimientos que los asistentes a una
Ceremonia de Te debían seguir. La modalidad del Chanoyu, que se practica
en la actualidad fue establecida en la segunda mitad del siglo XVI por el maestro
Sen No Rikyu. Bajo la influencia del Budismo Zen, la ceremonia era algo más
que el disfrute de una taza de te, pues su finalidad era purificar el alma mediante
la identificación con la naturaleza. Tras la muerte del maestro en 1591,
se instituyeron diferentes escuelas que han continuado su labor hasta nuestros
días.
Los estrictos cánones del Chanoyu,
que a primera vista pueden parecer pesados y meticulosos, están calculados
para conseguir el mayor ahorro posible de movimientos. Sin duda, estos formalismos
han influido de forma fundamental en el comportamiento de los japoneses.
Sado significa "senda del té", la ceremonia en los santuarios
la preside un monje, que sirve el té acompañado de dulces y un ritual
en el que cada gesto tiene un significado, es una obra artística en la
que se concentran elementos estéticos y filosóficos del budismo
zen, el confucionismo y el taoísmo. En el sado participan todas las artes
japonesas: la arquitectura de la casa de té, la pintura que cuelga de la
pared principal, la poesía del texto que reproduce, la porcelana de los
utensilios y el ikebana utilizado en la decoración, que es un arte floral,
con una base filosófica zen, donde la belleza natural se refleja a la vez
que se estimula el goce de los efímero. La composición debe respetar
una estructura triangular, donde están representados el cielo, la tierra
y el hombre. Actualmente lo preparan las mujeres pero antes que ellas fueron los
hombres y mucho antes monjes budistas.
Literatura
Son tres las obras más antiguas que han sobrevivido al tiempo y que aun
ejercen una profunda influencia en la literatura actual : "Kojiki"
(Anales de Temas Antiguos, prosa del año 712 dC.), "Nihonshoki"
o "Nihongi" (Crónica de Japón del 720), ambos escritos
en caracteres chinos y el Man-yo-shu, la primera antología japonesa
lírica que reúne cerca de 4.500 poemas en 20 volúmenes del
año 770 dC.
En el siglo IX aparece la primera novela
japonesa titulada "Taketori Monogatari" (El Cuento del Cortador
de Bambú) del año 811 dC. Destaca, además, la obra "Genji
Monogatari" (El Cuento de Genji), escrita por Murasaki Shikibu, que recoge
una visión de la sociedad aristocrática del Japón del siglo
XI. En este siglo hay que resaltar el libro "Makura No Soshi"
(Libro de la Almohada), un drama cortesano que describe la vida cotidiana de la
nobleza de aquella época. Durante este período adquirió gran
popularidad el "Tanka", poemas de 31 sílabas, según
el esquema 5-7-5-7-7. En el siglo XII , con el ascenso de los samurais y de la
clase guerrera al poder, se abre un período en el que se hacen populares
los relatos de guerra.
En el siglo XIV aparece el libro
"Tsurezuregusa" (Ensayos en la Ociosidad), obra escrita por un
monje solitario y que, a partir del concepto budista de la fugacidad de las cosas,
revoluciona el pensamiento de la sociedad japonesa.
En
el siglo XVI se produce una decadencia en la literatura que se prolonga hasta
el siglo XVII cuando surgen los escritores Ihara o Chikamatsu que escriben para
el gran público, en base a historias cotidianas. Es en este siglo cuando
aparece el Haiku, poema de 3 líneas (5-7-5 sílabas), teniendo
como máximo exponente al poeta Matsuo Basho.
En
el siglo XIX la literatura occidental invade Japón y se introducen, rápidamente,
las corrientes como el liberalismo, idealismo o romanticismo. Sin embargo, y a
pesar de esta influencia, los poetas japoneses continúan cultivando el
Tanka y el Haiku. Finalmente, ya en el siglo XX, no pueden obviarse los populares
cuadernos de historietas japonesas que recrean las costumbres y la vida política
y social bajo los más variados géneros literarios.
Los
Maestros Artesanos
Conservan con sus manos la memoria
de las cosas, la artesanía es el tesoro vivo de la historia del Japón.
Los forjadores de espadas, vienen de las montañas de Gassan en la
región Yamagata, donde se estableció la primera fundición
hace 800 años. La dinastía Gassan que nació de este empeño
en doblegar el acero, se conocía como los Maestros de la Montaña
de la Luna. La espada ha sido siempre considerada la encarnación del espíritu
del emperador, hoy es un objeto artístico muy codiciado debido a su singular
belleza. La cerámica, que adopta diferentes técnicas, es
otra de las artes más destacadas en el país. La tierra cobra vida
en las manos de los artesanos que llevan la esencia de su trabajo hasta un estado
místico. El arte del tintado del quimono conlleva una destreza extraordinaria
y un dominio de la técnica más fina en la coloración de las
telas, la mano del artista se convierte en un duende minimalista que diseña
al detalle, aligerando con el dibujo y el color los grandes espacios de las telas.
El bambú ha sido moldeado en Japón desde tiempos prehistóricos
para su uso cotidiano, pero a lo largo de la historia fue convirtiéndose
en un arte protegido por los gobernantes, que lo utilizaron en algunas ceremonias
como la del té. Los trabajos lacados son laboriosos y lentos, están
esculpidos a partir de un enorme bloque de laca, creado por el artesano mediante
la superposición de cientos de finas capas de la preciosa resina, tintada
y fundida previamente con pigmentos minerales, el secado puede durar años.
La
Música
La corte imperial japonesa gustaba de
escuchar una elegante música conocida como "Gagaku", de influencias
chinas. El repertorio de las orquestas incluía piezas instrumentales y
de baile. Actualmente se conserva la tradición con algunas variaciones.
Entre los instrumentos japoneses tradicionales se encuentra el "shamisen",
parecido al banyo, pero más largo. Actualmente se usa para acompañar
piezas teatrales del kabuki y bunraku. Otros instrumentos son el "koto",
el "biwa". El consumo de música moderna en Japón ocupa
un lugar destacado en el ámbito mundial, la música en vivo de todos
los orígenes es muy popular en Tokyo. Entre los músicos actuales
destacan Kitaro y Sakamoto Ryuichi, miembro de la Mágica Orquesta Amarilla,
aunque ninguno alcanza la popularidad de Sakamoto Kyu, que en los años
60 fue un éxito en USA. Existen numerosas bandas japonesas que imitan el
estilo occidental, e incluso en los ámbitos salseros latinos se ha destacado
la "Orquesta de la Luz" cosechando éxitos como si de un grupo
caribeño se tratara.
Cine
Las primeras películas fueron importadas al Japón en 1896, la producción
propia comenzó en 1899. En la época del cine mudo, la trama era
explicada por el "benshi", que pronto comenzó a formar parte
de las propias películas. Los primeros argumentos fueron sacados del teatro
tradicional, pero tras el terremoto de 1923 , siguieron temas más modernos.
Proliferaron los temas de samurais. Durante la II Guerra Mundial, los temas de
propaganda proliferaron. Los aliados prohibieron las películas feudales
y de artes marciales en sus cines y pronto surgieron otros géneros como
los dibujos animados, películas de terror, comedias, etc. En los años
50 el cine japonés atraviesa una época dorada, Akira Kurosawa introduce
el cine japonés en el ámbito internacional, con su película
Rashomon (1950), que obtuvo el primer premio del Festival de Venecia en 1951.
El director japonés continuó cosechando éxitos como "Los
Siete Samurais", "Yohimbo" (1961) o "Ran" (1985). Otro
director destacado es Itami Juzo. Actualmente el cine independiente japonés
está siendo bien recibido por el público occidental.