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Sri Lanka ofrece una gran variedad de paisajes dentro de su territorio. Dependiendo de la altura, la vegetación cambia de los bosques perennes del tipo seco-mixto, en el noroeste, a matorrales espinosos en el noroeste y sureste y praderas de altos pastos en el este. Los monzones influyen de manera notable, provocando altos índices de humedad que propician una flora tropical muy variada entre la que destacan el mango, el mangostino, las palmeras, el árbol de la papaya, la sapodilla, el rambután y los cocoteros. No se pueden olvidar como parte del paisaje vegetal de Sri Lanka las plantaciones de té y los cafetales.
La fauna es también muy variada y, en la actualidad, está fuertemente protegida por el gobierno que ha creado numerosos Parques Nacionales y Reservas Naturales (que no se pueden visitar, para que los animales puedan vivir con tranquilidad en su propio entorno). Se pueden contemplar, entre otros muchas especies, ciervos, jabalíes, numerosas clases de monos, chacales, leopardos, osos, búfalos, cocodrilos, sambhures y, especialmente, elefantes. En el Orfanato de Pinnwala se recogen los bebés-elefantes de hembras enfermas y muertas, proporcionándoles una madre adoptiva. Esta medida se ha hecho necesaria ya que de los 30.000 elefantes que vivían en la isla, a principios de siglo, se ha reducido a 2.000.
Sri Lanka es un verdadero paraíso ornitológico, pelícanos, abejarucos, flamencos, papamoscas, abubillas, distintas especies de zancudas, pavos reales, loros, cigüeñas, águilas y muchísimas más, completan este importante universo.
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