Se cree que los primeros habitantes de Sri Lanka fueron un grupo étnico australoide que se mezcló con los vedas del norte de la India, dando lugar al pueblo cingalés. El budismo llegó a la isla en el siglo III a.C. iniciándose la emigración de los tamiles que ocuparon el norte de la isla.
En 1517 los portugueses fundan una colonia en Colombo, la capital, que se mantuvo hasta la llegada de los holandeses en 1658. En 1796 llegan a Sri Lanka los ingleses, que obtienen a través del Tratado de Amiens, la cesión del territorio creando una colonia británica.
En 1931 la entonces conocida como Ceilán logra su autonomía que se transforma en 1948 en independiente, eso sí, asociada a la Commonwealth.
En 1956 el Partido de la Libertad de Sri Lanka, PLSL, gana las elecciones. El país es admitido en la ONU. Tres años más tarde es asesinado por un monje budista el primer ministro Solomon Gandaranaike. En 1960 se celebran nuevas elecciones en las que el Partido Nacional Unido, PNU, sale vencedor para caer inmediatamente y ser relevado en el gobierno por el PLSL, siendo primer ministra Sirimavo Bandaranaike, viuda del anterior jefe de gobierno. Cinco años después el PNU vuelve a vencer la batalla electoral bajo el liderazgo de Ddley Senanayake, que tras ese período electoral será relevado de nuevo por Sirimavo Bandaranaike, quien da un giro hacia el comunismo.
En 1972 se aprueba la Constitución y se proclama una República dentro de la Comunidad Británica. Ceilán pasa a denominarse Sri Lanka.
En 1977 se producen graves incidentes entre cingaleses y tamiles que obligan a estos últimos a regresar a la India. Un año más tarde se enmienda la Constitución y Jayawardene se convierte en Presidente de la República. En 1979 se reemprende la lucha entre tamiles y cingaleses.
En 1980 Sirimavo Bandaranaike es expulsada del Parlamento por abuso de poder. Un año después se proclama el estado de emergencia en el norte ante la violencia tamil.
En 1983 el Parlamento prohíbe a los partidos que se trate el tema de la separación territorial o étnica. Indira Gandhi se ofrece como mediadora para solucionar la disputa entre tamiles y cingaleses, así, un año después, se celebran conversaciones multipartidistas en las que participa el Frente Unido de Liberación Tamil, FULT. En 1985 ante nuevos brotes de violencia la India garantiza la ciudadanía y repatriación de 600.000 tamiles mientras que el gobierno de Sri Lanka hace lo mismo con 469.000 miembros de esta etnia.
Durante los años siguientes continúan los brotes violentos y, a pesar de la llegada de 7.000 soldados indios, la lucha continua. En 1990 se retiran los soldados indios. El Presidente Ranasinghe Premadasa es asesinado por un tamil siendo sustituido por una elección especial realizada por el Parlamento Dingiri Banda Wijetunge.