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UZBEKISTAN - HISTORIA
 

DATOS HISTÓRICOS

El Medio Geográfico y los Orígenes

Uzbekistán significa país de los uzbecos es un concepto político y geográfico moderno. Para comprender adecuadamente la historia del país debemos remitirnos a un concepto geográfico más amplio: Asia Central, que aquí se equipara al conjunto de las cinco repúblicas centroasiáticas ex-soviéticas.

La característica geográfica fundamental del Asia Central es su aislamiento respecto de los grandes espacios marinos lo que conlleva una casi total ausencia de lluvias. La parte que nos interesa comprende las riberas de los dos principales ríos de la zona: el Sirdarya (Iaxartes de la antigüedad) y Amudarya (Oxus de la antigüedad) separados entre sí en su curso bajo por el desierto del Kizil-Kum.

La aridez de la zona y su relativo aislamiento con la estepa al norte, el desierto de Kara-Kum al oeste y suroeste y las cordilleras del Hindu Kush y Pamir al este y sureste determinan la llegada tardía del Neolítico a la zona y su escaso poblamiento. Además de esto, su vecindad con la gran región esteparia que se extiende hasta Mongolia exponía al Asia Central a las constantes invasiones de tribus nómadas haciendo imposible el asentamiento y consolidación de una civilización sedentaria autóctona en las orillas del Oxus y Iaxartes.

La Antigüedad: Persas y Griegos

Las primeras noticias históricas las aporta el historiador griego Herodoto quien menciona al pueblo nómada masageta, así como a los isedones (confirmados por las fuentes chinas). A estos se añadirían los saces mencionados en las fuentes persas. La dificultad para localizar geográficamente con exactitud a estos pueblos estriba precisamente en su carácter nómada, pudiendo encontrárlseles un año en las estepas del sur de Rusia y al año siguiente en Mongolia.

El Asia Central entra definitivamente en la historia con la conquista persa. En el año 530 a.C. Ciro II el Grande (fundador del imperio persa) cruzó con un ejército el Oxus y sometió la región (comprendida entre los cursos medios del Oxus y Iaxartes y las montañas del Pamir) que con el nombre de Sogdiana quedó incorporada al imperio como la Satrapía (división administrativa persa) número XVI, al tiempo que fundó la ciudad de Ciropolis a orillas del Iaxartes (su emplazamiento actual es desconocido). El año siguiente (529 a.C.) cruzó el río persiguiendo a los masagetas pero murió combatiendo contra ellos y su ejercito fue derrotado.

Parece ser que fueron los persas quienes introdujeron los sistemas de riego y canalización de agua en esta región, incluyendo la extracción de agua proveniente de formaciones calizas subterráneas. Con ello cobró vida la agricultura intensiva y se consolidó la civilización urbana en los oasis y a orillas del Oxus y Iaxartes. Desde este momento la historia de Sogdiana quedó unida a la del resto del imperio Persa durante los dos siguientes siglos.

Así cuando en el año 334 a.C. Alejandro Magno cruzó el Helesponto e inició la conquista del imperio Persa la Sogdiana corrió la misma suerte que el resto del imperio. Hasta aquí llegó Alejandro en el año 329, sometió Sogdiana en un año y contrajo matrimonio con la princesa local Roxana. Este matrimonio fue parte de la política de reconciliación con los vencidos practicada por Alejandro. Aquí asimiló ceremonial cortesano persa así como muchos hábitos y costumbres orientales. Puede afirmarse que fue en Asia Central donde Alejandro y sus ya menguadas tropas macedonias y griegas se dejaron seducir por la cultura oriental y dieron comienzo al proceso de fusión cultural entre Oriente y Occidente característico del Helenismo. Tras la muerte de Alejandro en el 323 a.C. y la división del imperio entre los diádocos (sus sucesores), Sogdiana quedó integrada en el reino Seleúcida (Seleuco fue uno de los principales sucesores de Alejandro).

Debido al exiguo contingente humano helénico llegado a estas tierras, así como a la distancia que las separa de los principales focos de la cultura helénica el impacto cultural griego en Sogdiana resultó escaso siendo difícil en la actualidad encontrar rastro de su presencia.

El reino seleúcida resultó ser una estructura política frágil. Enfrentados a sus poderosos vecinos occidentales Seleuco y sus sucesores pronto perdieron el control de las regiones más orientales y alejadas.

En el año 239 a. C. Se separó toda la parte oriental constituyendo el Reino Greco-Bactriano, fundado por Diodoto Y, con capital en Bactra, al sur del Oxus. Aprovechando la disgregación política nuevas tribus nómadas procedentes de la estepa, como los partos (o parnos) y los tocarios (yüe-chi en las fuentes chinas) aparecidos en la región entre el Mar Caspio y el Mar de Aral a partir del 280 a.C. Aproximadamente, se unieron a los saces y comenzaron a presionar las fronteras septentrionales de los seleúcidas y greco-bactrianos hasta que alrededor del 130 a.C. se derrumbó definitivamente el Reino Greco-Bactriano.

Los Kusana

El periodo de dominación nómada en el Asia Central es extraordinariamente confuso. Habiéndose establecido los partos en el Irán y los saces en Afganistán y el noroeste de la India y Paquistán, la región de Sogdiana y todo el valle del Oxus parece que quedó en manos de los tocarios y kusana (otra tribu nómada también conocida como asiani). Tras un siglo de enfrentamientos y divisiones los kusana lograron unificar las tribus que poblaban la Transoxiana (nombre que recibió Sogdiana en esta época) bajo su mando y constituyeron el Imperio Kusana en los primeros años después de Cristo bajo el mando del príncipe Kujula Kadphises. En los años siguientes los kusana ampliaron su dominio abarcando el noreste de Irán, Afganistán y el noroeste de la India y Paquistán.

Con el Imperio Kusana, coetáneo de los Imperios Romano y Persa Sasánida en Occidente y de la China de los Han en extremo Oriente, se restablece la vida urbana y sedentaria en Asia Central que, a su vez, provoca la reanudación de las relaciones comerciales entre China y Occidente a través de la Ruta de la Seda, interrumpidas durante la época de las invasiones nómadas. Las principales mercancías de estos intercambios eran la seda china, los productos de lujo de la India y los metales europeos. El control de los principales puntos de esta ruta es el elemento que determina la política de los kusana.

En esta época el Asia Central carece de una identidad cultural definida al converger en ella, a través de la Ruta de la Seda diferentes influjos culturales. Esto se aprecia en la variedad de religiones y deidades adoradas, desde Hércules hasta Buda pasando por el indio Siva o Serapis.

A partir del siglo III d.C. el Imperio Kusana se vio presionado por su vecino occidental, el Imperio Persa Sasánida, que hacia el año 260 d. C. había completado la conquista de Transoxiana empujando el centro administrativo de los kusana hacia el noroeste de la India.

La vuelta del Asia Central al dominio persa no interrumpió los contactos comerciales entre China y occidente teniendo, por tanto, un impacto muy limitado en la vida económica de la región. Un terreno en el que sí se noto el cambio de dueños fue el religioso ya que a la creciente influencia budista de los últimos años de dominio kusana sucedió ahora una revitalización del culto a Zoroastro, religión de origen persa que predica una moral basada en la equidad y la sinceridad.

Durante el siglo IV d.C. una nueva ola migratoria de nómadas apareció en el Asia Central: los hunos eftalitas, que hicieron tambalearse el control sasánida de la región hasta mediados del siglo VI. Alrededor del año 560 el emperador Sasánida Cosroes I Anoshirván aprovechó la aparición de una nueva tribu nómada, los turcos, para aliarse con ellos e infligir una derrota definitiva a los hunos eftalitas fijando la frontera noreste de su imperio en el curso del río Oxus y quedando los turcos establecidos como aliados en la Transoxiana.

Así quedó la situación hasta que la aparición de un nuevo fenómeno religioso-cultural y político, el Islam, imprimió un carácter definitivo a Asia Central.

La Epoca Arabe

Tras la muerte de Mahoma en el año 632, sus sucesores, los primeros 4 califas, extendieron el dominio árabe hacia Occidente y Oriente fijando la frontera oriental en el Oxus. La elección del cuarto califa, Alí, desencadenó una guerra civil entre los árabes que frenó su expansión en Oriente, pero al término de ésta Muhawiya (primer califa de la dinastía Omeya) reemprendió la política de conquistas cruzando el Oxus en el 709 y conquistando Joresm (región que comprendía el curso inferior del Oxus), Bujará y Samarcanda. Los árabes dieron a la Transoxiana el nombre de Mawarannhar. El avance árabe en el Asia Central concluyó en el año 751 con la victoria contra el ejército chino en el río Talas, al norte del Iaxartes.

El carácter tolerante del Islam en sus comienzos hizo que su doctrina, así como la cultura árabe fuesen rápidamente asimiladas por la población turca del Asia Central.

A la dinastía Omeya sucedió la dinastía Abasida en la dirección del Imperio Árabe. Con los abasidas se produce la desintegración política del mundo árabe. Poco a poco las distintas zonas fueron adquiriendo autonomía política hasta que se independizaron. Este fue el caso de Mawarannhar en donde se estableció la dinastía de los emires samaníes (al principio bajo la autoridad nominal del califato de Bagdad) con sede en Bujará. En el aspecto religioso, dentro de la controversia entre sunitas y chiitas los samaníes optaron por la ortodoxia sunita.

Otro aspecto destacable de la época samaní fue la creciente influencia social de la población turca, especialmente en el estamento militar: fundamental en un estado fronterizo como el Emirato Samaní colindante con la estepa.

La época árabe, en general, también supuso un auge cultural para Asia Central, con un constante fomento de la literatura por parte de los emires samaníes, así como económico al quedar esta región integrada en un único mundo económico y cultural que se extendía hasta Al Andalus en Occidente.

La creciente infiltración turca dentro del Emirato Samaní posibilitó el rápido derrumbamiento de éste ante la aparición en su frontera septentrional de una nueva tribu turca: los qarakanidas. Estos aprovechando la confusión política reinante, se establecieron al norte del Oxus a partir del año 999 d.C. islamizándose rápidamente y aniquilando las costumbres locales.

La vida del Asia Central continuó unida a la del mundo islámico hasta la aparición de la más terrible embestida nómada de la historia: los mogoles.

Los Mogoles

En el año 1206 Genghis Khan unificó a las tribus mogoles que vivían en la estepa y se propuso dominar el mundo. Apoyado en la invencibilidad de su caballería atacó China en 1211. Tras la caída de Pekín en 1215 exigió la sumisión de Mohamed Sha, gobernante islámico del Asia Central. Al negarse éste, Genghis Khan atacó el Asia Central en 1218 y la conquistó en una devastadora campaña de tres años. Como ejemplo de devastación cabe citar la toma de Bujará en 1220 en la que los 30.000 defensores de La Ciudadela fueron pasados por las armas. Todas las mujeres y niños fueron esclavizados. Al concluir la matanza Genghis Khan pronunció un famoso discurso: " Oh pueblo!, sabed que habéis cometido grandes pecados... si no hubierais cometido grandes pecados, Dios no os habría enviado un castigo como yo."

El Asia Central puede considerarse como la región del mundo más duramente castigada por el paso de los mogoles. A la muerte de Mongka, tercer gran Khan, sucedió la disgregación del Imperio Mogol. Mawarannhar y, en general, la región del Asia Central fue gobernada por Chagatay (segundo hijo de Genghis Khan) y sus descendientes. Fue en éste área donde los mogoles conservaron durante más tiempo sus costumbres nómadas y se mostraron poco permeables al influjo de la civilización musulmana. Los constantes conflictos dinásticos y los enfrentamientos con los estados mogoles vecinos del Kanato de la Horda Blanca y el Kanato de Irán condujeron al declive de la dinastía Chagatay y a la progresiva islamización de los dirigentes clanes chagatay turcomogoles. En este contexto surgió la figura más legendaria del Asia Central: Tamerlán.

La Era de Tamerlán y los Timuridas

Tamerlán (1336-1405 d.C.), no era mogol sino turco. Nacido en Shajrishav, hijo de un emir, a partir de 1360 reunió en torno a él un fuerte contingente militar y hacia 1370 se convirtió de hecho en el verdadero señor de Mawarannhar. Tamerlán fue un extraordinario militar deseoso de emular las hazañas y la gloria de Genghis Khan.

Durante los siguientes treinta y cuatro años desarrolló más de once campañas llegando hasta Ankara y Nicomedia en Occidente, Delhi en Oriente y el río Volga en el Norte. Ensanchó su imperio incluyendo en él Mesopotamia, el Cáucaso, Irán, Afganistán y la India hasta el Indo. Al igual que Genghis Khan Tamerlán usó el terror sistemáticamente como arma psicológica en sus campañas para desmoralizar a sus adversarios. Sin embargo, comparado con Genghis Khan, Tamerlán fue un cultivador de las artes y cultura. Bajo su reinado y el de sus sucesores su capital, Samarcanda, se embelleció con impresionantes monumentos como el Gur Emir o la Mezquita de Bibí-Janim, convirtiéndose en un gran centro cultural.

El reinado del Sha Rukh, hijo y sucesor de Tamerlán, fue un periodo de consolidación tras las devastadoras campañas de su padre, en el que la Ruta de la Seda volvió a alcanzar gran dinamismo. Así mismo esta época supuso el auge de la influencia cultural del Irán en el Asia Central. Tras Rukh gobernó el imperio Uluz Bek, nieto de Tamerlán, quien pasará a la posteridad como el gobernante científico que construyó el observatorio astronómico de Samarcanda y realizó mediciones asombrosas por su exactitud.

Bajo el reinado de los siguientes Timuridas el centro político y cultural se desplazó a Herat, en el Irán nororiental. De entre los gobernantes de esta dinastía destacó Husain Bayqara a fines del siglo XV. Con él la corte de los Timuridas alcanzó su apogeo como centro cultural.

La Llegada de los Uzbecos

Uzbecos era el nombre colectivo que se daba a las tribus esteparias de diverso origen turco y mogol, todas ellas de lengua turca, que habitaban en el Ala Tau en tiempos de Tamerlán.

Estas tribus, reunidas bajo el mando de Mohamed Shaybani, irrumpieron en Mawarannhar a fines del siglo XV aprovechando las divisiones internas de los Timuridas. En poco tiempo ocuparon Bujará y Samarcanda y Mohamed Shaybani arrebató a Husein Bayqara el control de Jorezm, ocupando así mismo Tashkent y el valle de Ferganá (es decir, una extensión aproximada a la de la actual Uzbekistán).

Los Timuridas reaccionaron contraatacando desde Afganistán e Irán. De 1505 a 1513 se libró una cruenta guerra por el dominio de Asia Central entre los descendientes de Tamerlán y los Uzbecos, hasta que en la batalla de Ghajdivan éstos últimos lograron una aplastante victoria sobre sus adversarios consolidando su dominio durante los tres siguientes siglos.

Los siguientes khanes (reyes) uzbecos de la dinastía Saibanida trataron de extender sus dominios en todas las direcciones. El más sobresaliente de ellos, Abdulla, penetró en la estepa ocupada por los kazacos y combatió repetidamente contra los safávidas del Irán. Los constantes conflictos entre Mawarannhar y el Irán determinaron la desolación permanente de toda la parte noreste del Irán, acentuando con ello el creciente aislamiento de los saibanidas en Mawarannhar, dado que entre ellos y el resto del mundo musulmán sunita se interponía el hostil reino chiita de los safávidas.

Decadencia de los Uzbecos

Al aislamiento geográfico se sumó desde mediados del siglo XVI el rápido declive de la Ruta de la Seda, al transferir los portugueses paulatinamente todo el comercio entre China, la India y Europa a la ruta marítima que bordeaba Africa por el Cabo de Buena Esperanza. Esto tuvo un impacto desastroso en la economía del Asia Central tradicionalmente ligada a los intercambios comerciales entre Oriente y Occidente.

Otros factores del declive del estado Uzbeco fueron la epidemia que asoló la zona en 1590, las constantes invasiones de las tribus nómadas de los oirates y el empobrecimiento de la vida cultural provocado por la proliferación de las órdenes de derviches que representaban el Islam en su nivel más popular y analfabeto. A estos elementos hay que sumar el factor psicológico que representaba para el kanato Uzbeco el ser un estado musulmán en la frontera de la civilización sedentaria, rodeado de tribus nómadas a menudo hostiles. Pues, si bien los Uzbecos se adaptaron a la vida agrícola e incluso a la comercial, los turcomanos, los karakalpakos, los kazacos y los kirguises mantuvieron su carácter nómada hasta el momento de la conquista rusa.

Este estancamiento económico y cultural se acentuó durante los siglos XVII y XVIII, uniendo a los factores señalados la disgregación política. A la dinastía Saibanida sucedió la Janida que gobernó durante todo el siglo XVII y la mayor parte del XVIII Mawarannhar y el valle de Ferganá desde su capital en Bujará. Mientras tanto una rama de los saibanidas siguió reinando en Jorezm, constituyendo un kanato independiente con centro en la ciudad de Jiva. En 1700 se estableció el kanato de Kokán igualmente independiente del de Bujará con base en el valle de Ferganá.

El kanato de Bujará tuvo que hacer frente a mediados del siglo XVII al último intento de los gobernantes mogoles de la India de reconquistar los antiguos dominios Timuridas en el Asia Central. Habiendo logrando los uzbecos rechazar la invasión, esta victoria no hizo más que acentuar su aislamiento geográfico y político. En 1737 tuvo lugar un nuevo ataque contra el Kanato de Bujará, esta vez procedente del Irán. Las armas de fuego del ejército iraní (que no poseían los uzbecos debido a su atraso) determinaron el éxito de la invasión. A pesar de la suavidad de las condiciones de paz (la frontera se restableció en el río Amudarya), éstas no hicieron más que acentuar la decadencia uzbeca.

La dinastía Janida continuó reinando en Bujará durante medio siglo más, hasta que en 1785 fue sustituida por la dinastía Mangit. Durante el reinado del primer soberano de esta nueva dinastía, el Sha Murad, Bujará disfrutó de un corto periodo de prosperidad económica y poderío militar que se empleó en un nuevo ataque al Irán nororiental, esta vez exitoso y que condujo a la inclusión definitiva del Jorasán septentrional.

El kanato de Jiva tuvo un peso mucho menor en la historia, siendo un factor añadido de debilidad interna la tensión social existente entre agricultores y nómadas, así como entre los tres grupos étnicos que componían su población: uzbecos, tadllicos y turcomanos.

En cuanto al kanato de Kokán mantuvo mayor prosperidad y actividad comercial que sus vecinos, teniendo su momento de mayor esplendor a principios del siglo XIX en el que logró una cierta expansión hacia el Oeste obteniendo el territorio en torno a Tashkent.

Asia Central bajo Los Zares

En el siglo XV inició Rusia la colonización de Siberia hasta alcanzar el Pacífico en 1645. Desde principios del siglo XIX, una vez completado el dominio de Siberia, los rusos comenzaron a mirar hacia el sur, hacia las tierras de los kazacos (situadas entre Siberia y Mawarannhar). En la primera mitad del siglo XIX fueron cayendo sucesivamente los estados Kazacos: el kanato de la Horda Media, el de la Horda Pequeña, el de la Horda de Bukey y el kanato de la Gran Horda. Al principio los rusos actuaron lentamente y con cautela en su avance. Pronto hicieron su aparición los cosacos y los primeros colonizadores rusos en la estepa, arrebatando tierras a los pastos de los rebaños kazacos. Esto provocó el drástico empeoramiento de las relaciones entre kazacos y rusos y el comienzo de las sublevaciones contra estos últimos que se prolongaron aproximadamente desde 1783 a 1870 y estuvieron apoyadas por los Kanatos de Jiva y Kokand.

En 1847 los rusos construyeron, cerca de la desembocadura del Sirdarya, el fuerte de Rain, su primera base militar en la frontera con Jiva. Desde aquí se lanzó Rusia a la conquista por sorpresa de los Kanatos del Asia Central (Bujará, Jiva y Kokand) desde 1864 a 1884. Estos, dada su atrasada estructura económica y militar no pudieron oponer una resistencia duradera al avance ruso. En Mayo de 1865 cayó Tashkent. En 1867 comenzó la ofensiva contra el kanato de Bujará. En Mayo de 1868 los rusos tomaron Samarcanda y el mes siguiente derrotaron definitivamente al ejército de Bujará en la Batalla de Zerabulak. En Junio de 1868 el kanato de Bujará aceptó el protectorado ruso. En 1873 los rusos atacaron el kanato de Jiva, que tras la caída de la propia Jiva, capituló en agosto de ese mismo año. En 1875 le tocó el turno al kanato de Kokand que se rindió en febrero de 1876. La conquista rusa del Asia Central concluyó en 1884 con la ocupación de la región de Marv.

El Asia Central quedó organizada como la gobernación militar del Turkestán, a excepción de los estados en régimen de protectorado. Los turkestanos y entre ellos los uzbecos, mantuvieron su propio sistema legal basado en la ley musulmana y conservaron su propia administración local.

El Asia Central Soviética

La Revolución Bolchevique de octubre de 1917 tuvo un carácter peculiar en el Asia Central. Aquí al enfrentamiento entre revolucionarios y rusos blancos se yuxtapuso el enfrentamiento entre la población indígena y los habitantes rusos. Ya en marzo de 1917 los turquestanos eligieron un Comité Nacional que, cuando estalló la Revolución de Octubre constituyó un gobierno musulmán en Kokand. Por su parte las autoridades y con ellas la mayor parte de la población rusa se puso de parte de la revolución. La principal preocupación de las autoridades soviéticas del Asia Central, aisladas de Rusia por los "ejércitos blancos" fue conservar el control de la región frente al movimiento independentista nativo. Así, el Soviet de Tashkent envió sus tropas contra Kokand derribando al gobierno musulmán en Febrero de 1918. A finales de 1919 el ejército rojo llegó a la región y se formaron las Repúblicas Populares de Jorezm y Bujará. En diciembre de 1922 en el X Congreso Panruso de los Soviets se forma la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas a la que se une Uzbekistán 1924.

Desde entonces y hasta la desmembración de la U.R.S.S. durante 1991, la historia del Asia Central, y con ella la de Uzbekistán, ha estado unida al modelo económico y social instaurado por los bolcheviques desde el triunfo de la revolución de Octubre.

El 1 de Septiembre de 1991 Uzbekistán aprobaba la Declaración de su Independencia, el 2 de Marzo de 1992 fue admitida como miembro de la ONU, el 8 de diciembre de 1992 se aprobaba la Constitución de la República de Uzbekistán.

 

 

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