Historia Antigua y Medieval
Los pueblos germánicos establecidos en un principio en el norte del país, fueron conquistando poco a poco los territorios del sur, de donde empezaron a expulsar a los celtas, allá por los tiempos de Cristo. Durante las grandes invasiones fueron abandonando los territorios situados al este del Elba.
El primer Estado alemán fue el reino de Luis Germánico, uno de los tres reinos que resultaron del reparto del imperio de Carlomagno. En la época carolíngea, este Estado se caracterizó por los conflictos entre el poder central y los poderosos señores feudales, contra los que los reyes buscaron el apoyo de la Iglesia. Enrique I logró establecer la autoridad real y su hijo Otón el Grande fue coronado por el papa en 962. Poco después Otón depuso al pontífice y sometió las elecciones papales a la aprobación del emperador y así nació el Sacro Imperio Romano Germánico, que reivindicaba la hegemonía sobre Italia y la Iglesia.
A partir de ahí los emperadores debieron mantener firme el poder de la Iglesia frente a las tendencias autonomistas de los príncipes. Este conflicto de poderes culminó con la derrota del Imperio frente al pontificado en el siglo XIII, lo que supuso la declinación del poder central de Alemania mientras que los demás grandes Estados de Europa se afirmaban. El final de la Edad Media fue un brillante periodo para la cultura alemana.
La Reforma y la Guerra de los Treinta Años
Las cosas no volvieron a ser iguales en Europa después de la reforma de la Iglesia emprendida por Martín Lutero, que enfrentó al protestantismo, como se definió la causa de Lutero, contra la Iglesia Católica de Roma. La tensión entre católicos y protestantes llevó a Europa a la Guerra de los Treinta Años, que culminó en la Paz de Westfalia. Apareció una nueva fuerza en Alemania central, el reino Prusiano liderado por Federico el Grande, que rivalizó con otra gran potencia Austria. En el siglo XVIII, Napoleón, después de haber vencido a una y a otra desmembró el Imperio, convirtiendo algunos de sus principados en la Confederación del Rhin, bajo protectorado francés y desapareciendo el Sacro Imperio Romano Germánico. Como consecuencia del enfrentamiento de Prusia contra Napoleón y la derrota de este último, junto con las ideas francesas se despertó en Alemania la conciencia nacional. Sin embargo continuaban las divisiones heredadas de la reforma.
Siglo XIX
En 1815 tras el Congreso de Viena se recompone el mapa de Europa y Alemania queda de nuevo fragmentada hasta la llegada de Bismarck, que alcanzó la unidad en 1862. Sin embargo los conflictos entre las fracciones alemanas continuaron hasta la llegada de Guillermo I y después, Guillermo II.
Siglo XX
En la I Guerra Mundial Alemania fue vencida y perdió muchos de sus territorios. En 1918 el imperio fue derrocado y se proclamó la República de Weismar, pero los conflictos entre comunistas, nacionalistas y separatistas protagonizaron varias rebeliones acuciadas por la situación precaria de la economía.
En 1925 sube al poder Hinderburg, candidato de la derecha. La crisis económica mundial, que se desencadenó en 1929, afectó duramente a Alemania. La posición política se endureció tras un paro desastroso. Los nazis aprovecharon esta situación convirtiéndose en el segundo partido del país en las elecciones generales de 1930. En julio de 1932 las elecciones legislativas dieron la supremacía al Partido Nacionalista. En 1933 Hitler fue nombrado canciller encabezando una coalición de nazis y conservadores.
Los nazis provocaron una serie de hechos y medidas represivas para destruir a la izquierda opositora. El gobierno seguro de su mayoritarismo pudo asumir entonces unos poderes dictatoriales. Todos los partidos, menos el nazi, quedaron prohibidos. Los judíos fueron perseguidos, y los miembros del partido único que se opusieron fueron asesinados. Al morir Hinderburg, Hitler acumuló las funciones de canciller y de presidente convirtiéndose en el dueño absoluto de Alemania. Comenzó una política de rearme, se estableció el servicio militar obligatorio y se inició una política exterior expansionista. En 1936 se establece una política de cooperación con Japón y con Italia.
La invasión de Polonia en 1939 desencadenó la Segunda Guerra Mundial. Poco a poco Hitler se fue apoderando de gran parte de Europa. En 1945 sufrió una derrota que le hizo capitular sin condiciones. Los aliados que habían sido los oponentes de Hitler en la guerra, se repartieron la administración del territorio alemán, y acordaron tratar a Alemania como una unidad económica, juzgaron y condenaron en el proceso de Nuremberg a algunos de los jefes políticos y militares hitlerianos, excepto al propio Hitler, que desapareció durante la toma de Berlín por los soviéticos.
El reparto de las zonas (la URSS el Este y las potencias occidentales el oeste de Alemania) supuso una separación de poderes que desembocó en la creación la República Federal de Alemania (RFA), Alemania del Oeste, y la República Democrática Alemana (RDA), Alemania del Este.
De la división a la unidad
Para impedir el éxodo hacia el Oeste, la RDA levanta el muro de Berlín. El desarrollo económico de la RFA aumenta considerablemente, mientras que las condiciones económicas del Este, en cambio, no son tan favorables.
Los gobiernos de la RDA y la RFA llegan a un acuerdo con el fin de aumentar el tráfico económico entre los dos países. En 1980 Helmut Schmidt, canciller de la RFA, es sustituido por Helmut Khol, demócrata-cristiano, en 1982. Erch Honecker, presidente de la RDA, es sustituido por Egon Krenz, quien era más partidario de las reformas que, en el bloque soviético, comenzaría a emprender Gorbachov.
En 1989 se abren las fronteras entre los dos países. El gobierno de la RFA propone que el marco sea la moneda única para las dos Alemanias. La reunificación alemana se lleva a cabo en el proceso europeo total con el apoyo de la extinta URSS y Estados Unidos. En 1990 Alemania es una nación unida bajo el nombre de República Federal de Alemania y Helmut Kholt obtiene la victoria en las elecciones de la Alemania unificada. Se traslada la capital de Bonn a Berlín. En 1992 el Bundesrat aprueba por unanimidad la ratificación del tratado de Maastricht.