Los celtas llegaron a territorio escocés hace seis mil años y el Clan de los Celtas Pictos sobrevivió en las Tierras Altas hasta el siglo XVIII. Junto a ellos convivieron los Celtas Scots llegados al norte en el siglo VI y que acabaron fundiéndose con ellos.
Los Normandos llegaron a Escocia uniendo a los clanes bajo la Dinastía de Canmore y su influencia fue mayor en las Tierras Bajas. Las disputas por la sucesión llevaron a Eduardo I a intentar conquistar el país, las batallas continuaron hasta el 1328 cuando Robert the Bruce fue reconocido rey y decretó la independencia de Escocia.
En 1503 Jaime IV se casó con la hija de Enrique VII de Inglaterra siendo el primer monarca de la dinastía Tudor. En 1542 tras la muerte de Jaime V llegó al trono la Reina María Estuardo, católica. Durante su reinado en 1560 el Parlamento escocés legalizó la Iglesia Protestante independiente de Roma y, también, de su monarca.
En 1707 Inglaterra consigue que el Parlamento escocés votará a favor de la anexión a Gran Bretaña a cambio de ciertos privilegios como conservar su Iglesia y su sistema legal. En la actualidad el sistema político escocés sigue vinculado al sistema político inglés.