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Estamos seguros de que le sorprenderá la extensa variedad de deliciosos platos que ofrece Holanda. Aquí han confluido diversas raíces culinarias que se han ido mezclando y combinando, dando como resultado una variada cocina. Para descubrir este preciado tesoro solo basta dejarse seducir, sin ningún reparo, por los colores, aromas y sabores de sus ingredientes.
El desayuno se realiza temprano. Se come de todo, es decir, que la oferta es muy variada y abundante. Desde los desayunos a base de dulces a los saldos, sin olvidar el chocolate caliente, chocomel, que en ocasiones se sirve con nata fresca batida (slagroom). Los zumos de fruta, té o café en todos sus estilos, suelen acompañar a estos suculentos principios del día.
La comida del mediodía es más bien ligera, se suele elegir el estilo "fast food" para no perder el tiempo en medio de la jornada laboral. Si lo que quiere es tomar el plato del día, y probar la comida holandesa sencilla debe dirigirse a los eetcafé. Sin embargo, esta hora del día es una excelente oportunidad para degustar los deliciosos tentempiés. Para picar, nada mejor que el sándwich llamado uitsmijter. Son populares los saucijzenbroodje, pastelitos de hojaldre con carne y los pannekoeken, crepas dulces o saladas, ideales para una comida ligera. Si usted es de los que prefieren el dulce o el pan para saciar el hambre, le aconsejamos que pruebe los famosos Droste, pastas de chocolate de forma redonda (se fabrican en Haarlem); las populares galletas al gengibre o el roggebrood, un pan de centeno que se consume con la sopa de guisantes.
La cena es la comida principal en Holanda (entre las 18.00 y 20.00 horas, cerrando la mayoría de las cocinas a las 22.00 horas), el momento ideal para disfrutar de todas sus maravillas. Y como no podía ser de otra forma, le recomendamos que comience con uno de los platos más típicos del país: el rijsttafel ("mesa de arroz"), una enorme variedad de platos a base de arroz con diversos acompañamientos, legumbres estofadas, hortalizas con leche de coco, trozos de carne y aves, pescado, plátano frito, y salsas variadas. Después de este suculento plato hay que disfrutar del erwten soep (sopa de guisantes pelados), una de las especialidades de la comida holandesa. Su origen se dice que data del llamado Siglo de Oro (un plato muy apreciado por los antiguos marinos, que lo encontraban muy nutritivo). Además de guisantes, el erwten soep, contiene patatas, puerros, manos de cerdo, salchichas y apio, sazonado al gusto, con un poco de pimienta, una cucharadita de ajedrea fresca y servido con rebanadas de pan. Continuando con verduras, le aconsejamos el boerenkool, otro de los platos más populares que se prepara a base de coles cocidas a fuego lento o bien, el hutspot, guiso de carne acompañado de verduras.
En cuanto a pescados, gracias a sus extensas costas Holanda es un paraíso. Destacan los preparados al ahumado como el arenque, salmón y anguila. La carne de anguila es muy sabrosa, ligeramente ahumada se conoce como gerookte paling y en bocadillo broodje paling. Los mejillones pueden comerse fritos en mantequilla, mosselen, y las gambas peladas con diferentes salsas, garnalen. Pero los frutos del mar no son platos exclusivos de la hora de la cena. Encontrará numerosos sitios en los que se puede paladear arenques crudos servidos con pepinillos y cebollas o broodje haring, pequeños bocadillos de arenques. En estos lugares también se pueden pedir gambas, mejillones o bocadillos de salmón ahumado.
La influencia de las comidas de las ex-colonias de ultramar se deja ver en algunos platos que se sirven hoy en el país como son el nasi goreng o el bami goreng (arroz o tallarines con carne), dos deliciosos platos indonesios.
Quesos
Los productos típicos del patrimonio culinario holandés son entre otros el queso y entre los más conocidos se encuentran el Gouda y el Edam. El primero de ellos es suave y cremoso (cuando madura se vuelve más fuerte y seco), mientras que el Edam, el famoso queso de bola holandés reconocido en el exterior porque lleva una corteza roja, puede ser blando (madurado durante dos o tres meses) o envejecido (madurado durante un largo periodo de tiempo que puede alcanzar los 18 meses). Su sabor, ligeramente salado, varía según el tiempo de curación.
Bebidas
En Holanda encontrará numerosas bebidas refrescantes, vinos importados, sobre todo franceses o del Rin y del Mosa así como italianos, licores y una gran variedad de bebidas calientes, especialmente café.
En cuanto a cerveza, las más conocidas son la Heineken y la Amstel, de sabor más bien suave. Si prefiere sabores más fuertes, le recomendamos la Oranjeboom y la Grolsch. En cuanto a cervezas "locales", Amsterdam produce la cerveza Columbus, mientras que Limburgo y Noord-Brabant elaboran la Brand, Bavaria y Gulpen. Recuerde que para pedir una caña debe decir "una pils", una doble se conoce como "bakkie", mientras que una jarra se conoce como "vaas".
La ginebra (jenever) es otra de las bebidas más populares de Holanda. Existen dos tipos de ginebra, una joven, seca y transparente (jonge jenever) y la añeja (oude jenever). Si aún le gusta más envejecida le recomendamos la zeer oude. Otro tipo de ginebra es la Bols, una marca muy conocida que envasa el licor en bonitas botellas de cerámica y que suelen ir perfumadas con angostura al limón o a la grosella.
En ocasiones la ginebra acompaña a la cerveza en un pequeño vasito de licor (se conoce por borrel); si eso es lo que quiere deberá pedir un kopstoot.
Si usted es de los que prefieren bebidas fuertes, entonces deberá preguntar por el Vieux, coñac holandés; por el elske un aguardiente típico de la región de Maastricht elaborado con bayas y corteza de aliso o por el curaçao (herencia de las Antillas Neerlandesas), aguardiente de caña de azúcar, azúcar de caña y corteza de naranja. Para gargantas más ligeras, nada mejor que un advocaat, ponche a base de huevo. Recuerde que en los establecimientos llamados proeflokalen, sólo se sirven alcoholes de alta graduación.
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