SKOPJE
La capital de Macedonia (440.547 habitantes) está estratégicamente
situada en el río Vardar, en un cruce de caminos balcánicos, justo
a mitad de camino entre Tirana y Sofía. Los romanos se percataron de la
importancia de la ubicación y establecieron en ella Scupi como capital
de la provincia de Dardania. Después llegarían eslavos, bizantinos,
búlgaros y serbios, hasta la llegada de los turcos en 1392.
Tras un devastador terremoto en 1963, Yugoslavia se volcó en reconstruir
la ciudad, excediéndose en las pretensiones modernizadoras, puesto que
se construyeron enormes estructuras a las que después no se les supo dar
uso. Afortunadamente, gran parte de la ciudad sobrevivió, de modo que Skopje
ofrece la posibilidad de contemplar toda la historia de los Balcanes de un vistazo,
casi como si se hubiese diseccionado con un cuchillo. El viajero debe tratar de
ir más allá de la visita turística y tomarle el pulso a esta
vibrante ciudad.
Cruzando hacia el norte el puente turco
se ven los baños de Daud Pasha (1446), los mayores baños
turcos de los Balcanes. Más al norte se encuentra Carsija, la antigua
zona del mercado, que merece la pena ser explorada. A la izquierda se encuentra
la pequeña Iglesia de Sveti Spas, que se encuentra medio enterrada,
ya que cuando se construyó (s. XVII) no se permitía que ninguna
iglesia fuera más alta que la mezquita. Más allá de la iglesia
está la Mezquita de Mustafa Pasha (1492), con su cúpula resquebrajada
por el terremoto. El billete de admisión da derecho a subir los 124 escalones
que llevan a lo alto del minarete, desde que se divisa casi toda la ciudad.
La calle al norte de la mezquita lleva al Museo de Macedonia. Éste
contiene una gran colección que cubre bastante bien la historia de la región.
Con la destrucción de Sarajevo, el viejo bazar del distrito oriental
de Skopje se ha convertido en el mayor y más colorido de su clase.
Uno de los barrios más interesantes es Suto Orizari, donde residen
alrededor de 35.000 gitanos. Aquí los sábados no es extraño
toparse con la celebración de una boda en plena calle.
A la hora de comer, el visitante puede pasar por Carsija y disfrutar de
los bulliciosos pequeños restaurantes donde se puede saborear la herencia
culinaria turca, muy apreciada por los macedonios.
OHRID
El Lago Ohrid, un lago tectónico en la esquina suroccidental
de Macedonia es, aparte del más profundo de los Balcanes, uno de los más
viejos del mundo. Un tercio de esta superficie de 450 kilómetros cuadrados
pertenece a Albania. Cobijado entre montañas a una latitud de 695 metros,
la parte macedonia del lago es la más bella, con asombrosas vistas de la
superficie del lago desde la playa y las montañas.
La ciudad de Ohrid es el punto turístico de Macedonia por excelencia, con
cerca de 30 monumentos en el área que mantienen al visitante permanentemente
ocupado. Las ruinas más antiguas que se pueden observar son las romanas.
Lihnidos (Ohrid) se encontraba en la Vía Egnatia, que conectaba
el Adriático y el Egeo. Parte de un anfiteatro romano está
siendo reconstruida en la sección antigua de la ciudad.
La pintoresca parte antigua de Ohrid se extiende en pendiente desde Sveti Kliment
Ohridski, el mayor paseo peatonal hasta la Iglesia de Sveti Kliment y la
ciudadela. Una muralla medieval todavía aísla esta
colina del valle que la rodea. Penetrando en ella se llega al Museo Arqueológico,
y más adelante a la Iglesia de Sveti Sofija, que data del siglo
XI. En ella se pueden admirar unos hermosos frescos y un inusual mimbar
(púlpito) turco, de los tiempos en que la iglesia funcionó como
mezquita. Subiendo hacia la Puerta Norte se encuentra la Iglesia de
Sveti Kliment, que cuenta con unos vívidos frescos de escenas bíblicas.
La muralla de la ciudadela, del siglo X, ofrecen hacia el oeste espléndidas
panorámicas de Ohrid.
En el parque bajando de la
ciudadela se encuentran las ruinas de la basílica cristiana con
mosaicos del siglo V, y cerca está la estructura de lo que fue la Iglesia
de Sveti Pantelejmon, y que hoy exhibe un pequeño museo. La pequeña
Iglesia de Sveti Jovan kaneo (siglo XIII), en un enclave que domina el
lago, ocupa un espacio muy bello, con una playa al pie del acantilado incluida.
Un segundo día en Ohrid se puede pasar en una pequeña peregrinación
a la frontera albanesa para ver la Iglesia de Sveti Naum (siglo XVII),
en una colina sobre el lago, a 29 kilómetros al sur de Ohrid en autobús.
Desde aquí se puede contemplar la ciudad albanesa de Pogradec y, en el
interior de la iglesia, unos iconos finamente tallados.
Hay un servicio regular de autobuses entre Ohrid y Struga, una pequeña
ciudad en la orilla norte del lago. Los sábados hay un gran mercado
que merece la pena visitarse, y cada año, a finales de agosto, cientos
de poetas llegan a Struga a participar en un Festival Internacional de Poesía.
BITOLA
Es la ciudad más meridional de la antigua Yugoslavia y la segunda en tamaño
de Macedonia, a tan sólo 16 kilómetros de la frontera griega. La
vieja zona del bazar (Stara Carsija) es muy colorida y bulliciosa. El otro
punto de interés de Bitola son las ruinas de Heraclea, fundada por
Felipe II de Macedonia y conquistada dos siglos más tarde por los romanos.
Las excavaciones continúan, pero ya pueden verse los baños romanos,
el pórtico y el anfiteatro. Tienen gran interés también
las dos basílicas cristianas y el palacio episcopal, que
contiene hermosos mosaicos. Existe también un pequeño museo y una
bonita terraza en la que reponer fuerzas tomando una copa.