Moscú, San Petersburgo y Kiev son las tres ciudades más importantes
de la llanura europea de la Comunidad de Estados Independientes. A lo largo de
su historia las tres han ocupado un lugar predominante. Fue un importante centro
social, político, religioso y cultural con importantes influencias del
Imperio Bizantino mucho más adelantado en aquella época, lo que
repercutió favorablemente en la ciudad y sus habitantes que, a su vez,
lo transmitían al resto de poblaciones importantes.
San Petersburgo, fundada por Pedro I, alcanzó
durante el reinado de este zar, la capitalidad de Rusia y fue donde Pedro el Grande
quiso europeizar su reino por lo que está ciudad (que ha cambiado de nombre
tres veces), introdujo importantes modificaciones en todos los ámbitos
de la vida de la sociedad rusa.
Moscú, capital de Rusia, que ha sido el corazón
de la vida del país durante muchas décadas. Como centro de la actividad
política de la Unión Soviética se convirtió en el
emblema mundial del régimen comunista en clara competencia con Washington.
Las dos ciudades sufrieron graves daños durante la Segunda Guerra Mundial,
pero la guerra no consiguió acabar con sus encantos.
Moscú y San Petersburgo son ciudades realmente hermosas y recorrerlas es
todo un placer. El contraste con las ciudades del resto de Europa es fundamental
ya que en ellas se mezcla oriente y occidente, confiriéndoles un aspecto
y un ambiente muy especial.
Iniciaremos nuestro recorrido por Moscú,
para después viajar a la siempre enigmática y monumental San
Petersburgo. Seguidamente realizaremos un recorrido por el circuito conocido
como "Ciudades Medievales Rusas", conocidas también como
"El Anillo de Oro". |