| SERBIA |  |
 | BELGRADO
Belgrado está estratégicamente situada en el borde sur de los Cárpatos,
donde el río Sava confluye con el Danubio. Su ciudadela ha sido testigo
de muchas batallas, y destruida y reconstruida 40 veces en sus 2.300 años
de historia. La Ciudadela Kalemegdan es una estratégica
fortaleza emplazada en lo alto de una colina en la unión del Sava y el
Danubio. La fortificación data de tiempos de los celtas, y el asentamiento
romano de Singidunum estaba situado a los pies de la colina. El origen del a mayor
parte de las construcciones que se pueden contemplar actualmente se remonta al
siglo XVII, incluyendo los pórticos medievales, las iglesias ortodoxas,
las tumbas musulmanas y los baños turcos. El extenso Museo Militar,
en las almenas de la fortaleza, presenta, en 53 salas, una completa visión
de la historia de Yugoslavia. Próxima a la ciudadela
se encuentra Stari Grad, la parte más antigua de Belgrado. Aquí
están los mejores museos, destacando el Museo Nacional, con una
excelente colección de pinturas. A poca distancia se pueden visitar el
Museo Etnográfico y la Galería de Frescos. Pero el
mejor de todos los museos es el Palacio de la Princesa Ljubice, un palacio
de estilo balcánico construido en 1831. Ya en la
ciudad moderna, es interesante conocer el Museo de la Revolución,
uno de los últimos museos políticos de Europa del Este que sobrevive
a la caída del muro de Berlín. Cerca se encuentra el Skupstina
o Parlamento Yugoslavo, y detrás de él la Iglesia Serbia Ortodoxa
de San Marcos, en la que destacan las cuatro inmensas columnas que sostienen
su cúpula. Para los amantes de la historia se hace
ineludible la visita a la Tumba del Mariscal Tito, construida en mármol
blanco en los terrenos de la que fue su residencia en el Boulevard Mira, unos
pocos kilómetros al sur de la ciudad. Siguiendo
el curso del Sava unos kilómetros al norte, el turista puede disfrutar
de Ada Ciganlija, una isla convertida en parque en la que se puede nadar,
practicar el nudismo o simplemente tomar una cerveza fría en los cafés
que dominan la playa. | MONTENEGRO |  |
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La República de Montenegro (13.800 kilómetros cuadrados) ocupa la
esquina suroccidental de Yugoslavia, justo al norte de Albania, donde los Alpes
se unen con la cordillera Balcánica. Su costa adriática atrae a
numerosos turistas en busca de sol, pero también posee en el interior los
espectaculares cañones de Moraca y Tara. Entre Pogdorica
y Kolasin la línea férrea se adentra en el cañón Moraca,
ofreciendo una incomparable panorámica. La costa montegrina no tiene islas,
pero las arenosas playas son mucho más extensas que las que se pueden disfrutar
más al norte, en Croacia. A pesar de los conflictos de la zona, Montenegro
puede es un auténtico remanso de tranquilidad. ULCINJ
Muy cerca de la frontera con Albania, la huella de 300 años de dominación
turca queda reflejada en la composición demográfica, ya que la mayoría
de los habitantes son de etnia albanesa y musulmanes. También el bullicioso
bazar y las numerosas tiendecitas alineadas en las calles hablan de su
historia. El viernes es el día de mercado, y ese día muchas mujeres
se atavían con la indumentaria tradicional musulmana.
Ulcinj fue fundada por los griegos y sirvió de base a los piratas norteafricanos
desde 1571 a 1878. La murallas de la antigua Ulcinj defienden la ciudad
del mar, y ofrecen una magnífica vista, pero la mayoría de los edificios
del interior fueron destruidos por un terremoto en 1979 y después reconstruidos.
Un museo muestra la rica historia de la ciudad. BUDVA
Buvda es la principal playa de Yugoslavia. Se trata de una extensa
bahía de playas arenosas, que cuentan con las montañas cercanas
como magnífico fondo del paisaje marítimo.
La playa es la gran atracción de la ciudad, pero cuenta también
con una muralla que rodea la ciudad vieja. Ésta fue destruida por
el terremoto de 1979, aunque ha sido totalmente reconstruida para disfrute de
los visitantes. CETINJE
En lo alto de una meseta, entre la bahía de Kotor y el lago Skadar, Cetinje
es la antigua capital de Montenegro. Del pasado histórico de la ciudad
quedan como testigos museos, palacios, mansiones y monasterios. El edificio más
sobresaliente es el Museo Estatal, antiguo palacio de Nicola I Petrovic,
el último rey de Montenegro.
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