Nueva Caledonia constituye un territorio de Ultramar de Francia. En el siglo XIX Nueva Caledonia pasó a formar parte de las tierras francesas, dependientes de Tahití, estableciéndose una administración separada.
La isla recibe la condición de Territorio de Ultramar finalizada la Segunda Guerra Mundial. Diez años después se realiza la primera Asamblea Territorial.
A mediados de los años setenta consigue cierta autonomía, sustituyéndose el puesto de gobernador por el de un Alto Comisionado. Los movimientos independentistas, con enfrentamientos bélicos se suceden en la década de los 80, cuando se enfrentan los independentistas melanesios (llamados kanaks) y los colonos franceses. A finales de esa década se realiza un referéndum por el que la mayoría de la población vota en favor de continuar con el estatuto de Territorio Francés de Ultramar.
Finalmente, a principios de los años noventa por el Acuerdo de Matignon finaliza el gobierno directo de Francia sobre el territorio, pasando las funciones administrativas al Congreso Territorial y a las asambleas provinciales.