Iniciaremos nuestro recorrido tomando como base la capital, Beirut. Desde
allí nos dirigiremos al Norte, después a las Montañas
del Centro-este del país, para volver a Beirut e iniciar nuestro viaje
por el Sur. | BEIRUT |  |
 |
La capital del Líbano, que se recompone de las heridas causadas por
una larga guerra, sorprende al viajero por su riqueza histórica y la amabilidad
y hospitalidad de sus habitantes. La ciudad se encuentra en un saliente del centro
de la costa oeste del país. Entre los lugares que
destacamos para el visitante se haya el Museo Nacional de Beirut, que acoge
colecciones arqueológicas de gran valor. Otros museos destacables son el
Museo de la Universidad Americana y el Museo Sursock, que guarda
pinturas, esculturas y algunos manuscritos muy interesantes.
Al Sur de Beirut encontramos numerosas iglesias, mezquitas y edificios
antiguos en restauración. A parte del tiempo, la guerra destruyó
en gran medida estas reliquias del pasado. Un paseo tranquilo y agradable por
el Corniche, le devolverá a la paz y el sosiego. A lo largo encontrará
puestos que venden frutas y todo tipo de artículos.
Las Playas de Beirut están bastante contaminadas, aunque podrá
contentarse con observarlas. Sin embargo la zona abierta al mar está llena
de piscinas donde podrá bañarse y por qué no disfrutar de
una sauna, o un masaje en el Hammam. | EL
NORTE DE LÍBANO |  |
 |
Conocida en tiempos bíblicos como Gebal, Byblos, es una de las ciudades,
más antiguas del mundo. Ello lo demuestran sus Ruinas y las excavaciones
que muestran restos del neolítico y de una floreciente civilización
en continuo intercambio con los egipcios. En las ruinas se han encontrado los
restos de un castillo de la época de las cruzadas, un templo que perteneció
a Baalat Gebal, la dama de Byblos, tumbas, altares y hasta un anfiteatro de los
tiempos romanos. También en Byblos podrá visitar el Museo de Cera
y la Iglesia de San Juan. TRÍPOLI
Trípoli es la segunda ciudad más grande del Líbano. Es
además una ciudad llena de historia a juzgar por las huellas que numerosas
civilizaciones dejaron allí. La Vieja Ciudad sorprende al visitante
con sus estrechas callejuelas y sus mezquitas, entre las que destaca la Mezquita
de Taynal , Al-Burtasiya y Madresseh, así como Al-Qartawiya
Madrasseh. La Ciudadela es otra de las cosas que no podrá perderse
en esta ciudad y tampoco la Torre del León, la única que
sobrevive de las construidas por los mamelucos. HACIA
BCHARRE Uno de los viajes más impresionantes
en el Líbano se dice que es el del camino que lleva a Bcharre, donde
abundan los cedros, que salpican los montes con cientos de años a sus espaldas.
El camino discurre a través de las montañas pasando por pintorescos
pueblitos. En la ruta se encuentra el Museo Gibran situado en el lugar
donde nació el famoso escritor, y fue enterrado según sus deseos,
también en esta localidad. En el museo se encuentran muchas de sus obras
pictóricas y manuscritos, así como objetos personales del genial
artista. EL VALLE DE BEKAA
Una fértil llanura separa el Monte Líbano del Antilíbano,
se trata del Valle de Bekaa. Allí se encuentra Baalbeck,
conocida en tiempos antiguos como Heliópolis o Ciudad del Sol por los griegos,
y Baal, por los fenicios. Los romanos construyeron en este lugar sus templos,
y su paso se deja ver en las Ruinas Romanas, que cuentan con una de las
acrópolis más grandes del mundo. Anjar
es un lugar misterioso y de dudosa historia, recientemente descubierto. Los trabajos
de investigación realizados la sitúan como asentamiento de Umayyad.
El lugar fue construido con una simetría de reminiscencias romanas. La
ciudad está amurallada y cuenta con algunas puertas, arcadas avenidas,
y torres, interesantes que admirar. Otras localidades que
despertaran el interés del visitante en la zona son Chtaura y Zahle,
un pintoresco lugar a las orillas de un río, salpicado de pequeños
cafés y restaurantes. | EL
SUR DE LÍBANO |  |
 |
Desde Beirut podemos iniciar nuestro viaje hacia el sur. Atravesando las montañas
Chouf, justo en el sudeste de Beirut, encontraremos un fantástico escenario
de verdes valles, estrechas gargantas, arroyos y cascadas. La zona quedó
bastante deshabitada tras la invasión israelí, por lo que es difícil
encontrar alojamiento. La principal atracción de
las montañas es el Palacio de Beiteddine. Esta construcción
del siglo XIX se alza majestuosa dominando el paisaje sobre una colina rodeada
de hermosos jardines. Otro palacio interesante es el de Mir Amin, menor
que el anterior, y convertido hoy en un lujoso hotel.
No deje de visitar la localidad de Deir el-Qamar y podrá admirar
su rica arquitectura. En Kfarhim, hay una gruta natural con estalactitas
y estalagmitas. El Jabal Barouk es una montaña cubierta de cedros
y salpicada de pequeños pueblos y valles que le llevarán a Nabeh
es-Safa. En la costa del suroeste se encuentra Saida
una pequeña ciudad portuaria con una historia milenaria. Los edificios
de la ciudad antigua se asoman al puerto desde hace siglos. Allí podrá
admirar Khan el-Franj, y fuera de la ciudad antigua la Gran Mezquita
y Qasr el-Bahr, un castillo construido en la época de las cruzadas,
situado en una pequeña isla, que comunica con el continente por un puente
árabe fortificado, de piedra. A pesar de los múltiples ataques
que ha sufrido se conserva en pie. La ciudad de
Sour, en la costa sur, fue fundada por los fenicios en el tercer milenio
antes de Cristo, y entonces se llamaba Tyra. Durante siglos fue un floreciente
lugar y por ello sucesivamente invadido. En el área de Sour se han encontrado
riquezas arquitectónicas de gran valor histórico, entre ellas destacamos
las Ruinas Romanas, que recuerdan el paso de esta importante civilización.
En cada piedra quedó marcado donde estuvo en tiempos, un teatro, unos baños,
y hasta un hipódromo.
|