Siria está dividida en 14 provincias, cada una de ellas con una ciudad
capital. Para descubrir las bellezas de Siria hemos dividido al país 5
en zonas. Iniciaremos nuestro recorrido por Damasco, la capital del país,
para continuar seguidamente por la Región del Sur. De aquí
viajaremos hacia el Noroeste y la Costa Mediterránea. Continuaremos
por el Desierto de Siria, para finalizar en un breve recorrido por la Región
del Nordeste. | DAMASCO |  |
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Damasco, la ciudad más antigua del mundo, La reina de las aguas, la
de los cielos benignos, la esmeralda del desierto como ha sido llamada desde la
antigüedad, fue fundada hace cuatro mil años sobre el Guta, un oasis
de dos ríos, el Barada y el Aawah. El núcleo
de la ciudad lo constituye la Ciudad Antigua, amurallada, donde se desarrolló
la vida durante milenios y que hoy tras tantas invasiones y nuevos habitantes
muestra una mezcla de razas con distintas religiones, que conviven trabajando,
tomando té y charlando infatigablemente. Las calles
estrechas y misteriosas esconden, tras sus puertas, patios de naranjos, mezquitas,
palacios y hogares heredados a través de los siglos. Los muros de la ciudad
vieja se remontan a los tiempos romanos. La Muralla cuenta con siete puertas:
BabTuma, Bab al-Jabieh, Bab Sharqi, Bab Kessian, Bab al-Jeniq, Bab Shaghir y Bab
al-Faradiss. Muchos de los caminos que enlazan unas con otras están
adornados con columnas y arcos triunfales. En el interior
de la ciudad antigua, traspasando el Zoco al- Hamadaiyyeh y tras unas columnas
del antiguo Templo a Júpiter del siglo II (sobre el que fue construida),
se encuentra la Gran Mezquita de los Omeyas. Para entrar en ella el viajero
deberá descalzarse, y las mujeres cubrirse con un velo que ofrecen a la
entrada. Una vez en su interior descubrimos un gran patio de 612 metros cuadrados,
pavimentado en mármol y rodeado de arquerías. En su centro hay un
estanque que se utiliza para las abluciones y señala un punto equidistante
entre Constantinopla y La Meca. Lo más impresionante de la mezquita es
el atrio de la oración (el baram), un lugar sobrecogedor por la magnificencia
de las decoraciones y las lámparas, la situación de las columnatas
y el ambiente natural de recogimiento de sus fieles, que paseando, sentados o
en corro, hablan y leen. Cerca de la mezquita se encuentra
el Palacio Azem, el más bello ejemplo de arquitectura civil de Damasco,
que muestra el contraste entre el simple y casi primitivo exterior con la sofisticación
encontrada en el interior. El palacio envuelto en el aroma fresco de las flores
de sus jardines y adornado con fuentes que vierten sus aguas en cascada, alberga
al Museo de Arte y Tradiciones Populares. La
Ciudadela era una ciudad dentro de la ciudad con sus muros incluidos, lo que
queda de ella se convertirá, tras los trabajos de restauración que
se llevan a cabo en estos momentos, en museo y centro de actividades culturales.
Otro monumento interesante de la ciudad antigua es el Bimaristan Nur er Din,
fundado en 1154 como hospital y escuela de medicina, soportado con el dinero que
los cruzados pagaban por el rescate de sus prisioneros, modelo de organización
y un famoso centro de investigación y ciencia. Fuera
de los muros de la ciudad antigua y hacia el oeste se encuentra una gran avenida
que sigue el río Barada, que parte la ciudad en dos. Al sur se localiza
el Museo Nacional y sobre la antigua residencia de Soleimán el
Magnífico, en la orilla del río Barada, se alza desde 1516 la
mezquita que lleva su nombre. Se construyó como centro de estudio y devoción
y para albergar a los peregrinos pobres que se detenían en Damasco durante
su camino hacia La Meca. No lejos de allí se encuentran el Museo del
Ejército y el Mercado de Artesanía.
Al norte, junto a la Avenida está la Biblioteca Nacional, magnífico
edificio de reciente construcción que alberga más de 250.000 volúmenes,
entre ellos varias decenas de miles de incunables. También en esta zona
se encuentran restaurantes al aire libre y grandes hoteles al lado de pintorescos
barrios populares. La ciudad se extiende hacia el Monte
Casiun. El Barrio Cristiano alrededor de Bab Tuma se caracteriza por
la forma de vestir de sus habitantes, la belleza de las tiendas y el sonido de
las campanas de sus iglesias. No deje de visitar la Iglesia
de San Paul de Hahanya, que conmemora la memoria del santo, y el Museo
histórico de Damasco. Y para tomar un té, visite en la antigua
ciudad el Café Nofara. LOS
ALREDEDORES DE DAMASCO En los alrededores de Damasco
hay dos localidades a las que merece la pena acercarse: Malula y Seydnaya. Malula
se encuentra a unos 56 kilómetros de Damasco y está situada a 1.500
m. de altitud. Sus habitantes aún hablan arameo, la lengua de Jesús,
también hablada en dos pueblos vecinos, Jabadin y Bejaa.
En esta localidad se pueden visitar dos monasterios el de San Sergius y Santa
tecla. Seydnaya, a 30 kilómetros de Damasco, se encuentra en la
cima de una colina y tiene también un célebre monasterio e importante
lugar de peregrinación. Al sur de Damasco se localiza
el Santuario de Saida Zainab, cuyo interior se ha decorado en plata y oro.
Otra interesante ciudad que merece la pena visitar es Zabadani, al norte
de Damasco. | LA
REGION DEL SUR |  |
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SUWEIDA
Lo más interesante de esta localidad son los Mosaicos de Shahba,
por los que merece la pena acercarse hasta allí. Esta ciudad conserva numerosos
restos romanos: palacios templos, baños públicos, arcos triunfales,
un teatro y una gran muralla a su alrededor. Shahba o Felipopolis es la antigua
ciudad donde nació el emperador Felipo el Arabe. BOSRA
Esta localidad cuenta con el Teatro Romano más bonito y mejor
conservado que existe en Siria. Construido en el siglo II puede albergar hasta
quince mil espectadores. Cada verano tienen lugar allí actuaciones locales
e internacionales arropadas majestuosamente por un decorado natural de arcos y
columnas romanas. La ciudad conserva, además, un gran número de
ruinas romanas: baños, columnas, puertas monumentales, etc.
Pero no sólo los romanos dejaron muestra de su paso, merece la pena echar
un vistazo a la Iglesia y la Catedral Bizantina, la Mezquita
al-Mabrak y la Mezquita al-Arouss. | EL
NOROESTE Y LA COSTA MEDITERRÁNEA |  |
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ALEPO
Alepo es la segunda ciudad en importancia de Siria. Por su situación de
cruce de caminos posee una riqueza cultural e histórica considerable. Es
famosa por su arquitectura, por sus atractivas iglesias, mezquitas, escuelas,
tumbas y baños. Pero lo más impresionante es sin duda La Ciudadela,
que se levanta a 40 metros sobre la ciudad. En su interior, al que se accede por
un imponente torreón del siglo XII, se conserva la Mezquita de Abraham,
en el lugar donde según la tradición el Patriarca se detuvo en su
búsqueda de la Tierra Prometida. Desde sus almenas se contempla la ciudad
que se extiende a sus pies, con sus cúpulas, sus minaretes y sus pequeñas
terrazas. El Museo Nacional, se caracteriza por
la riqueza de sus salas. Hay una estancia donde se encuentran numerosas tablillas
de barro con escritura cuneiforme, que hablan sobre administración, política
y diplomacia, otras de leyendas, cartas, documentos religiosos, etc. No olvide
visitar, también, El Museo de Arte y Tradiciones Populares.
El Conjunto Monumental de San Simeón, se encuentra a 60 kilómetros
al noroeste de Alepo. A la muerte del eremita se construyó la catedral
en el lugar en que él acostumbraba a rezar, corría el año
472. Simeón fue el más famoso de los llamados 'Atletas de Dios',
que encaramados a una columna o una torre atraían a la fe, a las multitudes. LATAQUIA
Es el puerto principal de Siria. A pesar de su antigüedad quedan muy
pocos restos del pasado, destruido por invasiones o arrasado por terremotos. Por
eso, los principales atractivos están en los alrededores, concretamente
en Ugarit, donde se encuentran sobre el terreno numerosas piedras llenas
de historia quebradas por los años, y en el Castillo de Saladino,
un nido de águilas a 35 km. de Lataquia, que los cruzados levantaron sobre
una escarpada roca para asegurarse el control del litoral. En otros tiempos solo
se accedía a la alcazaba por un puente levadizo, hoy en día existen
unas escaleras laterales que hacen la entrada menos espectacular. En ese mismo
emplazamiento hubo en otros tiempos una fortaleza bizantina. EL
CRAC DE LOS CABALLEROS Es el castillo más impresionante
que queda en Siria, por su situación, su estado de conservación
y por sus descomunales dimensiones. Se levanta sobre una colina desde la que domina
el triángulo que forman Tartus, Trípoli y Homs, con la verde llanura
de la Bukaa a sus pies. Fue levantado por los templarios de Trípoli según
el modelo guerrero europeo. Sus dimensiones y diseño de villa-cuartel fortificada
(podía albergar a tres mil personas), hacían impensable su caída.
Su conquista por los mamelucos en 1271 se vivió en Europa como una gran
desgracia. QALA´AT AL-MARQAB
Ciudadela situada a 6 kilómetros de Baniyas, que los cruzados edificaron
sobre un castillo musulmán con recios muros de basalto y unas enormes dimensiones.
Desde sus viejos torreones se contemplan, por un lado el verde del valle, y por
el otro, el Mar Mediterráneo. TARTUS
Es el segundo puerto en importancia de Siria en el Mediterráneo. Se llamó
Antaradus en tiempo de los fenicios y los cruzados la conocían como Tortosa.
Los arcos, muros, torres y estrechos caminos dan cuenta de cómo tuvo que
ser el aspecto de la ciudad en tiempos medievales. La Catedral es una joya
del arte romano, que se ha convertido en museo y contiene reliquias de varias
civilizaciones sirias. El exterior parece más bien una fortaleza, lo que
da pie a dudar sobre su verdadera función. El área de la ciudad
antigua es diminuta y rebosa vitalidad. La pequeña
Isla de Arwad, a pocos kilómetros al suroeste de Tartus, era antiguamente
un reino independiente de gran importancia por su comercio marino, y un lugar
seguro para quienes escapaban de los asedios extranjeros.
Otros restos arquitectónicos dignos de admiración en esta zona son
Al Maqid, Shaizar y Qasaybe, en la costa, Qala´at al-Khawabi,
al norte de Tartus, Fortaleza de Solaimán y Castillo de Amrit. EL
VALLE DEL RÍO ORONTES El río atraviesa
la ciudad industrial de Homs antes de alcanzar Hama. Gigantescas norias de
madera construidas hace siglos como sistema de riego y para llevar agua a
la ciudad, se encuentran en su camino. En Homs hay que detenerse para admirar
la Mezquita de Khalid Ibn al-Walid, que guarda su tumba, mientras que
la ciudad de Hama, además de sus norias que llegan a medir hasta
20 metros de diámetro, ofrece al visitante un espacio lleno de paz, donde
el viajero incansable podrá relajarse. Otros lugares de interés
en Hama son la Gran Mezquita y el Museo alojado en el Palacio de Azem. A 50 kilómetros
de Hama se encuentra la ciudad de Apamea. La mayoría de sus ruinas
datan de tiempos bizantinos y romanos. | EL
DESIERTO DE SIRIA |  |
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El crecimiento del país se va comiendo poco a poco el desierto arrancándole
sus arenas. La carencia de agua es el principal obstáculo para el desarrollo
de Siria, tan rica en otros aspectos. Para ello se abren numerosos pozos, por
lo que es normal encontrarse con máquinas gigantes en vez de camellos en
medio de los desiertos. Pero entre las dunas estériles se encuentran los
restos de una civilización mítica que brilló con esplendor
antes de ser devorada por la arena: Palmira. PALMIRA
Las ruinas de Palmira fueron descubiertas a finales del siglo XVII por dos comerciantes
ingleses residentes en Alepo. Hasta casi dos siglos y medio después, ya
en 1924, no se iniciaron los trabajos de recuperación de una manera sistemática.
Durante los siglos de abandono Palmira albergó a comunidades de beduinos
que se cobijaron entre sus ruinas. El apogeo de esta metrópoli del desierto,
conocida por los locales como Tadmor (del arameo 'tadmorto' que significa ciudad
prodigiosa), coincidió con el reinado de Zenobia, durante el tercer siglo
de nuestra era. Zenobia ciñó la corona después
del asesinato de su marido, el rey, convirtiéndose en una de las figuras
femeninas más atractivas de la historia antigua. Una mujer inteligente
y ambiciosa capaz de competir con Roma y Persia. Entre las ruinas destaca el Templo
de Bel, la Gran Columnada, una avenida de columnas que atraviesa arrogante
la ciudad para terminar en el Templo Funerario, el Arco Monumental,
el Teatro digno de ver, el Castillo de Qala´at ibn Maan, emplazado
sobre una colina dominando la ciudad y el Museo, localizado entre las ruinas
y la nueva ciudad, que guarda excelentes piezas de Palmira. | LA
REGION DEL NORDESTE |  |
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El río Eúfrates comienza su andadura en las montañas
del este en Turquía y penetra en el nordeste de Siria hasta llegar a Iraq
para desembocar finalmente en el Golfo Pérsico. Uno de sus afluentes, el
Kabur, fluye por el nordeste de Siria. En la orilla izquierda del río descansa
la ciudad de Raqqa, una antigua localidad construida por Alejandro el Grande
en el siglo IV antes de Cristo. Pero poco de la antigua ciudad se conserva hoy.
Destacan sobre todo la Puerta de Bagdad, las Murallas, el Palacio de Qasr al-Binaat
y un pequeño Museo entre la puerta de Bagdad y la Torre del Reloj, que
guarda algunos interesantes restos provenientes de las excavaciones acometidas
en el área. Para los viajeros que visitan
el nordeste sirio hay una placentera ciudad que les aguarda: Deir Ezzur.
Este lugar se ha desarrollado recientemente gracias a la aparición de petróleo
en la zona, por lo que se ha convertido a su vez en un centro urbano de gran importancia
en Siria. Halabiya y Zalabiya son fortalezas
que encierran entre sus torres ciudades que datan de la época bizantina.
En la zona más extrema del nordeste sirio no quedan muchos monumentos importantes
que visitar, lo que no quiere decir que esa zona esté exenta de atracciones.
Quizá lo mejor es tener la oportunidad de conocer a los kurdos. La base
para explorar el área podría ser la ciudad de Hassake. Lo
mismo sucede con la ciudad fronteriza de Qamishle, la mezcla de culturas
beduina, aramea, asiria, armenia y kurda hace treméndamente interesante
el lugar. Aquí conviven de forma muy armoniosa casi todas las confesiones
cristianas y musulmanas.
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